Tres jóvenes usando el móvil

Tres jóvenes usando el móvilPexels

Cataluña

Uno de cada cuatro adolescentes catalanes presenta un uso compulsivo de internet

El consumo de tabaco y de alcohol y los juegos de apuestas continúan siendo las conductas adictivas más frecuentes en los alumnos de entre 14 y 18, según la encuesta ESTUDES

El uso intensivo de internet y de las redes sociales se consolida como uno de los principales retos de salud pública entre los adolescentes en Cataluña. Según los resultados de la última edición de la encuesta ESTUDES, correspondiente a 2025, el 23% de los estudiantes de entre 14 y 18 años presenta síntomas asociados a un uso compulsivo de internet, como dormir menos horas o reducir el tiempo de relación con otras personas.

El estudio, elaborado en el marco del Plan Nacional sobre Drogas, ha analizado los hábitos de consumo y comportamiento de 2.690 alumnos catalanes y ofrece una radiografía amplia de las conductas adictivas entre los jóvenes, desde el uso de pantallas hasta el consumo de sustancias.

Una de las novedades de esta edición es el análisis específico del uso de redes sociales. Los datos muestran que el fenómeno está ampliamente extendido: cerca del 88% de los adolescentes pasa al menos dos horas al día en estas plataformas durante el fin de semana. En el caso de las chicas, el consumo es aún más elevado: cuatro de cada diez reconocen dedicar más de seis horas diarias a las redes sociales los sábados y domingos, frente al 30% de los chicos. En conjunto, el posible uso problemático se sitúa en el 15,7% de los estudiantes.

Desde el ámbito sanitario advierten, no obstante, que el tiempo de conexión por sí solo no implica necesariamente una conducta adictiva. Lo preocupante aparece cuando surgen conflictos como dificultades para desconectarse, problemas para cumplir responsabilidades o malestar al no poder acceder a internet.

El estudio también confirma que los adolescentes pasan cada vez más tiempo conectados por ocio. Entre semana, dedican de media 4,8 horas diarias a internet, incluyendo actividades como ver series o contenidos audiovisuales, cifra que asciende a 6,7 horas durante el fin de semana.

La subdirectora general de Adicciones del Departamento de Salud, Luisa Conejos, ha explicado que estos comportamientos no pueden entenderse de forma aislada. A su juicio, los hábitos de consumo de los jóvenes están condicionados por factores culturales, comerciales y por el propio ejemplo de los adultos. Por ello, ha pedido evitar la criminalización de los adolescentes y entender sus conductas como un reflejo del entorno social.

Entre los fenómenos que preocupan a los especialistas también destaca el aumento de las apuestas. El 17% de los estudiantes reconoce haber participado en juegos de azar presenciales durante el último año, con una marcada diferencia de género: el 24,5% de los chicos frente al 10,2% de las chicas. En el ámbito digital, el 12% de los adolescentes ha jugado alguna vez en plataformas online. El posible juego problemático alcanza ya el 5,3% de los alumnos, la cifra más alta registrada hasta ahora.

pornografía y alcohol

Otro ámbito analizado por primera vez es el consumo problemático de pornografía. Un tercio de los estudiantes admite haber visto este tipo de contenidos durante el último mes, aunque con fuertes diferencias entre sexos: el 56,4% de los chicos frente al 15,1% de las chicas. En torno al 8% de los chicos presenta indicios de un uso problemático, con síntomas como considerarlo una parte central de su vida o experimentar malestar cuando no pueden acceder a estos contenidos.

En paralelo, los videojuegos siguen siendo una actividad muy extendida: el 97% de los chicos afirma jugar, frente al 72,8% de las chicas. El uso problemático afecta al 10,7% de los chicos y al 2,2% de las chicas.

Más allá de las conductas digitales, el alcohol continúa siendo la sustancia psicoactiva más consumida entre los adolescentes. Aunque las cifras han descendido respecto a décadas anteriores, el 51% de los estudiantes reconoce haber bebido alcohol en el último mes y el 17% admite haberse emborrachado durante ese periodo.

Ante esta situación, los responsables de salud pública reclaman un mayor compromiso social para limitar el acceso de los menores al alcohol. Conejos h recordado que la responsabilidad no recae únicamente en las administraciones, sino también en el conjunto de la sociedad, desde las familias hasta los establecimientos que venden bebidas alcohólicas. Además, admitió que las inspecciones para controlar el acceso de menores a estos productos han sido insuficientes en los últimos años.

El estudio también apunta a algunas tendencias positivas. El consumo de tabaco continúa descendiendo: un 21% de los estudiantes ha fumado en el último año y solo el 3,5% lo hace a diario, cifras muy inferiores a las registradas hace dos décadas. Asimismo, el consumo de cannabis entre adolescentes ha caído notablemente desde 2006.

Aun así, los expertos insisten en que el escenario actual plantea nuevos retos. Las adicciones entre los jóvenes ya no se limitan a las sustancias tradicionales, sino que cada vez están más vinculadas al entorno digital y a los cambios en los hábitos de ocio.

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