Plaza Virrey Amat
Cataluña
Convivencia Cívica Catalana llevará a los tribunales el cambio de nombre de la plaza Virrey Amat
El pleno del distrito de Nou Barris dio luz verde, con el respaldo del PSC, al cambio de nombre
El cambio de nombre de la plaza Virrey Amat, en el distrito de Nou Barris de Barcelona, ha encendido un nuevo episodio en la creciente polémica sobre el callejero de la ciudad. Lo que en apariencia es una modificación administrativa más se ha convertido en un símbolo de un proceso más amplio: la revisión del espacio público impulsada por el Ayuntamiento, que en los últimos años ha tendido a eliminar referencias vinculadas a la monarquía, la tradición religiosa o determinados episodios históricos.
La entidad Convivencia Cívica Catalana (CCC) ha anunciado que presentará un recurso contencioso-administrativo contra la decisión municipal, al considerar que el cambio no responde a criterios neutrales, sino a una estrategia de reinterpretación ideológica del pasado. La sustitución de la plaza dedicada a Manuel de Amat y Junyent, virrey del Perú en el siglo XVIII, por el nombre del poeta Joan Salvat-Papasseit se ha convertido en el detonante de este conflicto.
Para entender la controversia, conviene situar el papel del nomenclátor urbano. Lejos de ser un simple listado de nombres, el callejero actúa como un relato simbólico de la ciudad: señala qué figuras se consideran dignas de reconocimiento público y cuáles quedan relegadas. En este sentido, cualquier cambio implica una toma de posición.
En los últimos años, el consistorio barcelonés ha impulsado diversas modificaciones en esta línea, con el objetivo declarado de actualizar los referentes del espacio público. Sin embargo, sus críticos denuncian que esta revisión no es neutral, sino selectiva, y que tiende a desplazar figuras vinculadas a la historia institucional, la monarquía o la tradición religiosa en favor de perfiles alineados con determinadas sensibilidades contemporáneas.
Es en este contexto donde CCC sitúa el cambio de Virrey Amat. Su presidente, Ángel Escolano, sostiene que el Ayuntamiento «utiliza el callejero como una herramienta de ingeniería ideológica» y denuncia que las decisiones se adoptan en función de su encaje en un determinado relato político. A su juicio, no se trata de ampliar la memoria colectiva, sino de sustituirla.
La entidad defiende que la figura de Manuel de Amat responde a criterios históricos objetivos, propios del momento en que se configuró buena parte del callejero urbano. Su eliminación, argumenta, no obedece a una demanda social clara, sino a una voluntad de resignificación del espacio público que rompe con la neutralidad institucional.
¿Consenso vecinal?
Uno de los aspectos más controvertidos es, precisamente, el grado de apoyo ciudadano. CCC cuestiona que exista un consenso vecinal suficiente para avalar el cambio y sostiene que las iniciativas que lo respaldan se apoyan en un número reducido de firmas. Frente a ello, la entidad prepara una campaña en Nou Barris para recabar apoyos y trasladar el debate al terreno vecinal.
De hecho, la iniciativa para el cambio de nombre de esta plaza la firmaron 1.200 personas. En cambio, tal y como ha recordado Ángel Escolano, los grupos municipales del PSC, Comunes, ERC y Junts rechazaron que se sustituyera el nombre de la calle Sabino Arana por el de Miguel Ángel Blanco, a pesar de que esta propuesta recogió más de 4.000 firmas.
De ahí que se denuncie que el Ayuntamiento aplique estos criterios, históricos, culturales y de participación ciudadana, de forma desigual: se atienden determinadas iniciativas mientras otras, incluso con mayor respaldo, quedan descartadas si no encajan en la línea política dominante.
Para los detractores del equipo de gobierno municipal, la respuesta que se está imponiendo en Barcelona implica un riesgo: el de sustituir un relato histórico plural por otro parcial, configurado desde el poder institucional. En lugar de sumar nuevas referencias, sostienen, se estaría produciendo un proceso de sustitución que empobrece la complejidad de la memoria urbana.
El Ayuntamiento, por su parte, continúa con la tramitación del cambio, que aún debe formalizarse definitivamente. Será entonces cuando la vía judicial anunciada por CCC entre en juego y el conflicto se traslade también a los tribunales.