Joan López
AnálisisJoan López

¿Unidas Esquerra? Rufián y Montero venden un artefacto de autoempleo sin valor electoral

Los Comunes/Sumar de Yolanda Díaz y Ernest Urtasun interpretan el evento como un ataque frontal a sus intereses

Barcelona

Gabriel Rufián, junto a Irene Montero y Xavier Domènech, este jueves en la UPF

Gabriel Rufián, junto a Irene Montero y Xavier Domènech, este jueves en la UPFLorena Sopêna / Europa Press

Una universidad pública de Barcelona fue el marco para la presentación de un intento de startup política que se quedará en proyecto, porque no tiene demanda por parte del mercado y su único fin es el autoempleo de sus promotores: Gabriel Rufián e Irene Montero.

Algunos diputados de la ultraizquierda independentista catalana se mofaban este jueves de Rufián en el bar del Parlamento catalán, y comparaban la «aventura española» de Rufián con Albert Rivera. Desde la perspectiva de un dirigente de ERC, nada puede ser más insultante que establecer una similitud entre el exlíder de Ciudadanos y el portavoz de ERC en el Congreso.

Esos mismos dirigentes, en animada conversación con otros diputados, algunos de la bancada de los Comunes-Sumar, recordaban que Podemos no tiene representación en el parlamento catalán ni en ningún municipio catalán, con lo que la operación es de suma cero. «Nadie en el resto de España votará a ERC, y Podemos en Cataluña es irrelevante en términos electorales».

Por la tarde, en el campus de la Pompeu Fabra, ERC mandó a una representación menor; de la CUP no había nadie y de los Comunes, casi tampoco. Solamente su candidato a la alcaldía de Barcelona, Gerardo Pisarello, se dejó caer por la universidad, más para pasar lista de los asistentes afines a depurar que para adherirse a la propuesta de Rufián y Montero.

Rufián se presentó como luchador contra el fascismo, pero obvió que su –aún– partido, ERC, ha gobernado con Junts, formación a la que Podemos –con quien ayer compartía escenario– acusó de fascista por pedir la transferencia de las competencias de inmigración a Cataluña.

Torpedo hacia Sumar

La propuesta de que ERC lidere un frente popular en Cataluña y que Podemos lo haga en el resto de España es un torpedo a la línea de flotación de los intentos de Sumar e Izquierda Unida de reconstruir la extrema izquierda española, dado que excluye a estos de una potencial alianza o los relega a un papel subsidiario.

La charla entre Rufián y Montero –que en realidad consistió en una suma de frases hechas y despropósitos, en dos monólogos interpuestos– fue moderada por Xavier Domènech. El nombre no fue elegido al azar: Domènech fue ganador por dos veces de las elecciones generales de 2016 en Cataluña al frente de la candidatura de En Comú Podem.

El historiador y exportavoz de En Comú Podem en el Congreso, Xavier Domènech

El historiador y exportavoz de En Comú Podem en el Congreso, Xavier DomènechLorena Sopêna / Europa Press

En aquellos tiempos, los Comunes y Podemos aún viajaban juntos. Luego Domènech abandonó la política: se trata de un hombre afable, incapaz de elegir entre Pablo Iglesias y Yolanda Díaz, y con más escrúpulos que Jaume Asens, quien no dudó en traicionar al dúo Iglesias-Montero y pasarse a Sumar para mantener un sueldo público como eurodiputado.

Rufián lanzó un órdago a su partido: «O nos coaligamos con Podemos o me voy a casa», vino a decir el diputado que ha usado a Vito Quiles para ganar relevancia a base de grabar vídeos con él en los alrededores del Congreso. En ERC el malestar crece. Hace unos días, Oriol Junqueras ya dejó claro que él no había pasado por la cárcel para que Ada Colau tuviera un escaño en el Congreso.

El portavoz republicano en una de sus intervenciones afirmó que «si no nos unimos, nos matarán por separado». En primera instancia, en la sala, muchos creyeron que estaba haciendo una referencia al «peligro fascista», pero otros creen que la frase es un dardo envenenado a Pedro Sánchez, que con el «No a la Guerra» bajo el brazo ha lanzado una opa hostil hacia sus socios.

Al finalizar el acto, quedó entre los asistentes una sensación de que el evento había servido para hacer una presentación de la candidatura de Rufián a la presidencia del Gobierno, en la que Montero había sido solo una telonera dispuesta a dar palmas.

La mayor aportación de la eurodiputada podemita fue su lamento sobre que en España hace diez años que no hay una huelga general. La parlamentaria europea y exministra, responsable de la excarcelación de innumerables agresores sexuales, olvidó que de los últimos diez años, en ocho el Gobierno ha sido de izquierdas gracias a su apoyo e incluso a su presencia en el gobierno. En aquel momento, los Monty Phyton hicieron acto de presencia en la universidad.

Rufián y los 'currelas'

Finalmente, Rufián logró su objetivo, que no era otro que ser el centro de atención. Su actitud condescendiente, paternalista y populista hacia los trabajadores a los que llamó «currelas» chirrió a más de uno de los presentes.

La pregunta retórica que se formuló Rufián sobre si era normal que un «currela» vote lo mismo que Juan Roig, tiene respuesta fácil: entre votar a los socios de Rufián y Montero para, por ejemplo, colocar a una prostituta en una empresa pública o votar lo mismo que quien te da empleo y te ayuda a sacar tu vida adelante, ¿qué duda hay?

Lástima que la charla del jueves en la UPF fuera para presentar la candidatura de Rufián a vivir en La Moncloa, y no la de Juan Roig.

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