Salvador Illa charla con María Jesús Montero, en una imagen de archivo
Cataluña
Illa queda fuera de la campaña andaluza para no agitar el avispero del modelo de financiación catalán
Illa, ofrecido pero relegado: Montero evita exhibir al president catalán en Andalucía en plena tormenta por la financiación singular para no irritar a un electorado ya receloso
La candidata socialista María Jesús Montero descarta, por ahora, incorporar al president catalán Salvador Illa a los actos clave de la campaña del 17-M en Andalucía, pese a que éste se había ofrecido a acompañarla. El PSOE alega «problemas de agenda», pero el contexto de fuerte sensibilidad en el sur por el debate sobre el nuevo modelo de financiación y los privilegios para Cataluña explica en buena medida la prudencia de Ferraz y del socialismo andaluz.
Un ofrecimiento de Illa sin encaje en la agenda
Cuando Montero anunció que abandonaba el Gobierno central para volcarse en la batalla andaluza, Illa la llamó para desearle suerte y se puso a su disposición «para lo que hiciera falta». Desde el entorno del presidente de la Generalitat insisten en que han intentado cuadrar fechas y que siguen «a disposición», pero admiten que no hay ningún acto conjunto cerrado y que Illa no tendrá un papel destacado en la campaña.
La propia Montero ha justificado la ausencia del líder catalán en una entrevista, al asegurar que «quería que viniera y él quería venir», pero que la dinámica de la campaña les habría impedido encontrar un hueco en la agenda. Mientras tanto, sí se han programado ya desplazamientos a Andalucía de figuras socialistas de primer nivel como el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que sí participarán en la movilización del voto de izquierdas.
La estrategia del Govern de la Generalitat de reivindicar de forma insistente un modelo de financiación singular, con miles de millones adicionales para Cataluña, ha introducido un elemento de tensión evidente en el tablero autonómico. En Andalucía, comunidad históricamente sensible a la defensa de la igualdad entre territorios, los mensajes sobre ventajas específicas para Cataluña son recibidos con recelo, tanto por el actual Ejecutivo autonómico como por parte del propio PSOE andaluz.
Informes como los de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) han mostrado que Andalucía recibe más recursos de los que recauda gracias a los mecanismos de nivelación, lo que explica que su Junta reclame un modelo que refuerce la solidaridad y rechace acuerdos bilaterales que consideren «cuotas separatistas».
En ese contexto, la presencia destacada del president catalán —identificado como uno de los principales impulsores de un trato singular para Cataluña— se percibiría como un regalo propagandístico para el PP andaluz, que ya ha advertido de que explotará cualquier signo de privilegio territorial en su campaña.
Montero busca nacionalizar la campaña sin pagar el precio catalán
La dirección socialista andaluza pretende nacionalizar al máximo la campaña para intentar movilizar a un electorado desanimado y preocupado por la sanidad y la situación económica. Montero ha subrayado que forma parte del núcleo más próximo a Pedro Sánchez y da por hecho que el presidente se «volcará» en el 17-M, en una comunidad que fue granero histórico de votos para el PSOE y donde el partido se juega evitar un desplome por debajo de su suelo tradicional.
Sin embargo, la misma operación que pretende exhibir cohesión interna aconseja, de momento, no poner el foco en el vínculo con la Generalitat, en plena ofensiva por el nuevo modelo de financiación. En anteriores actos, Montero e Illa habían reivindicado una «relación estratégica» entre Cataluña y Andalucía, presentando ambas comunidades como motores de España y defendiendo un discurso de diálogo frente a la confrontación. Ahora, la prioridad electoral de la candidata pasa por no alimentar el discurso de agravio territorial que el PP y otros actores están dispuestos a agitar.
Zapatero y Sánchez sí, Illa no: la foto que se evita
Los primeros días de precampaña han confirmado el despliegue de «pesos pesados» del socialismo en Andalucía, con la presencia de Zapatero y la prevista implicación de Sánchez, así como la de antiguos dirigentes andaluces de la Junta con tirón interno. El objetivo es reforzar la idea de que toda la estructura del partido se vuelca con Montero ante una cita que ambos partidos, PSOE y PP, plantean como una especie de referéndum sobre la gestión sanitaria y el modelo de comunidad.
En paralelo, el PP andaluz ha dejado claro que hará una campaña «muy andaluza», apoyada en la marca personal de Juanma Moreno y en una narrativa de defensa de los intereses de la región frente a cualquier trato de favor a Cataluña. En esa pugna, una imagen de Montero e Illa juntos en plena negociación de un modelo singular para Cataluña sería utilizada como prueba de que el PSOE avala un esquema que rompe la igualdad entre españoles, un terreno especialmente sensible para un electorado andaluz que observa con suspicacia cualquier cesión asimétrica.