Salvador Illa y Sílvia Orriols

Salvador Illa y Sílvia OrriolsED

El laberinto catalán

Sílvia Orriols impulsa una mayoría independentista al alza que podría desplazar a Illa en Cataluña

Aliança Catalana no solamente se lleva votantes de ERC y Junts, sino también de Vox e incluso del PP y el PSC

El diario Ara publicó hace una semana una encuesta preelectoral que ratificaba lo que antes ya habían publicado otros medios con relación a la irrupción de Aliança Catalana en el Parlament de Cataluña. Según esta, la formación de Sílvia Orriols lograría más de 20 escaños en el hemiciclo, en detrimento de Junts.

El mapa político catalán tiende cada vez más a parecerse al belga, con una sociedad dividida en dos por su identidad. Así, por ejemplo, en el parlamento belga hay un partido socialista flamenco y otro valón, un partido conservador flamenco y otro valón... y así sucesivamente.

En Cataluña sucede algo parecido. Hay una fuerza de izquierdas presuntamente no nacionalista, el PSC, y otra que sí lo es, ERC. Una fuerza de extrema izquierda independentista, la CUP, y otra que presuntamente no lo es, los Comunes... y así sucesivamente hasta llegar a la derecha, donde hay una fuerza independentista, Aliança Catalana, y otra que no lo es, Vox.

Pero en Cataluña las cosas son más complejas de lo que parece. La encuesta revela un dato importante, y es que Aliança Catalana rompe la dinámica de dos bloques, uno independentista y otro no independentista, que ha imperado en la política catalana desde 2010.

Aliança Catalana lograría la victoria en dos provincias: Lérida y Gerona, las más separatistas. Sin embargo, la encuesta señala un dato que no puede pasar desapercibido: la pujanza de Aliança Catalana puede llevar al independentismo a recuperar la mayoría, dado que en la horquilla más alta los partidos separatistas llegan hasta los 69 diputados, uno por encima de la mayoría ¿Cómo puede suceder ese vuelco?

Trasvases de votantes

Aliança Catalana capta un 5 % de votantes de ERC y un 23 % de los votantes de Puigdemont, pero también un 5 % de los votantes del PSC y otro 5 % de los de Vox elegirían la papeleta de Orriols en caso de que hoy se celebraran elecciones autonómicas. También lo haría un nada despreciable 13 % de los votantes del PP catalán.

Aliança Catalana se dispara, y lo hace transversalmente, con votos de derechas y de izquierdas y con votos independentistas y no independentistas y en ese aumento por todos lados está la clave de una posible recuperación de la mayoría independentista.

La presidenta de Aliança Catalana, Silvia Orriols, este miércoles en el Parlament

La presidenta de Aliança Catalana, Silvia Orriols, este miércoles en el ParlamentEuropa Press

Y ahí llega la pregunta clave: si esa mayoría independentista es posible, ¿se dará el pacto entre los partidos partidarios de la secesión? Pues los datos de la encuesta sentencian que los votantes de los partidos independentistas están por la labor.

La percepción social de Aliança Catalana y Vox es muy distinta. Así, por ejemplo, el 20 % de los votantes de Junts, el 17 % de los del PSC y el 12 % de los de ERC dicen que es justificable llegar a acuerdos con Vox, pero en cambio, cuando se les pregunta si es lícito pactar con Aliança Catalana, el 57 % de los Junts -40 puntos más-, el 21 % de los socialistas -cuatro puntos más- y el 28 % de los votantes de ERC -16 puntos más- sí están dispuestos a llegar a acuerdos con el partido encabezado por Silvia Orriols. No parece haber dudas: el pacto se resistiría, pero llegaría.

El problema separatista

Solo se puede llegar a una conclusión, para una parte importantísima del electorado catalán, el problema no es la ideología, el problema es España. Aliança Catalana (AC) es para el votante independentista catalán lo que para Franklin D. Roosevelt era el dictador nicaragüense Anastasio Somoza: «Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta».

Con AC en la política catalana ocurre lo que en la Casa Blanca ocurría con el dictador centroamericano: Orriols puede que sea malvada, pero es «su malvada». Lo que se le tolera a Orriols jamás se le aceptará a Ignacio Garriga. A la líder de AC se la rifan en fiestas y festejos, y no hay sarao comunicativo, empresarial, social o político en el que Orriols no esté invitada, su agenda rebosa.

Ese trato amable, con la excusa del interés del personaje y la tendencia al alza de su partido, jamás lo tuvo el PP cuando gobernaba España con mayoría absoluta, ni tampoco Ciudadanos cuando ganó las elecciones catalanas, ni Vox cuando logró 14 escaños en el parlamento catalán.

Ser de extrema derecha, islamófobo y trumpista es aceptable si se es hispanófobo. Por eso Illa muta y también se esconde bajo el manto nacionalista, buscando la indulgencia social, mediática y política.

Los datos de la encuesta son reveladores. El 74 % de los votantes catalanes cree que Vox es un partido de extrema derecha, pero esa calificación, cuando se pregunta por Aliança Catalana, baja 19 puntos, hasta el 55 %. Por votantes segmentados por partidos, los datos no dejan lugar a dudas, incluso los de ERC y los del PSC están dispuestos a hacer ojitos a Aliança frente a Vox.

Una reflexión final: vistos los datos, que nadie dude de que, si Aliança Catalana, ERC, la CUP y Junts suman una mayoría independentista en el parlamento autonómico catalán, Illa tiene la presidencia perdida y el procés, si es que alguna vez se fue, volverá a nuestras vidas.

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