El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en Badalona, junto con el alcalde, Xavier García-Albiol

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en Badalona, junto con el alcalde, Xavier García-Albiol@Albiol_XG / X

Análisis

El combate de Barcelona: Sánchez seduce a las élites pero Feijóo triunfa en la calle

El encuentro anual del Cercle d'Economia, celebrado esta semana en Barcelona, ha permitido a políticos y medios de comunicación tomar el pulso sobre el nivel de adhesión de las élites tradicionales catalanas hacia Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo: el ganador fue, como siempre, Sánchez.

Muchas cosas han cambiado en esta edición de la reunión anual del Cercle en comparación con las anteriores. Para los líderes del PP, la intervención ante el plenario del lobby empresarial catalán siempre fue un examen difícil donde los medios auscultaban hasta el más mínimo detalle.

El nivel de aplausos, qué empresarios se acercaban al líder y cuáles no, los comentarios en los corrillos posteriores a la intervención… todo era observado al detalle, y nunca el líder popular lograba el aprobado de las élites, siempre ávidas de más competencias, de más privilegios, de más trato diferencial.

Este año las cosas fueron distintas. A medias, pero algo es algo. El PP parece que está empezando a comprender que no puede contar con el auditorio del Cercle.

Usar a los socios de la entidad como médiums ante Carles Puigdemont para que le hagan llegar el recado sobre la moción de censura instrumental pone de manifiesto que los populares aún no han asimilado al 100 % que los empresarios institucionalizados catalanes no están del lado del PP ni de su programa liberal de pocos impuestos, estabilidad y desregulación.

No están de su lado, sino de quien les dé más por menos... y esos siempre serán Sánchez y sus socios. En este estado de cosas, los empresarios ni se tomaron la molestia de responder a Feijóo: lo hizo por ellos Jordi Turull, con el que sí se sienten identificados, invitando a Feijóo a ir a Waterloo a hablar del tema con Puigdemont.

La manzana envenenada

Haber aceptado la invitación del secretario general de Junts hubiera sido para Feijóo como morder la manzana envenenada. La peregrinación al chalé tardoburgués en el que el jefe de filas de Junts mata las horas solo hubiera sido una humillación para el líder del PP, y hubiera vuelto de vacío.

Cíclicamente, el PP parece tentado a acercarse a Junts. Sin embargo, el día que entienda que los problemas de España empezarán a resolverse cuando sean abordados por gente que ama a España, y entre esos no están los dirigentes del Junts, será el inicio del fin de la decadencia que hoy parece imparable.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante la 41ª Reunión del Cercle d'Economia

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante la 41ª Reunión del Cercle d'EconomiaEuropa Press / David Zorrakino

La presidenta del Cercle, Teresa García-Milà, afeó a Feijóo el martes que no quisiera negociar la financiación y le puso una alfombra a Sánchez el miércoles, al que reprendió amorosa y maternalmente pidiéndole «más transparencia», y previas disculpas hablando un poquito y en buen tono de «la degradación de las instituciones».

Sánchez juega en casa

La élite celebró el enésimo anuncio de Sánchez de tramitar los Presupuestos, que traducido al politiqués significa que intentará agotar la legislatura. Cuanto más tiempo dure, más tiempo mantienen las élites su posición privilegiada. A fin de cuentas, las de Barcelona son las únicas calles de España que Sánchez puede pisar sin pasar un mal rato y eso tiene un precio que se paga previa factura de los jerarcas catalanes.

Que Feijóo lo pasaría regular y que Sánchez jugaba en casa no es noticia, era lo previsto, pero Feijóo hizo algo que no hizo Sánchez. Tras pasar por el agrio tribunal del Cercle, se fue con Xavier García Albiol a Badalona, la tercera ciudad catalana, que está gobernada por el PP con una mayoría absoluta abrumadora.

Allí Feijóo pisó la calle. En Badalona se cruzó con gente que vota a su partido y que no conocen al Cercle ni el nombre de ninguno de sus dirigentes. Allí, le ganó la partida a Sánchez, que puede pisar moqueta catalana, pero no está tan claro que pueda poner el pie en una acera sin apuros.

Feijóo dio un breve paseo por Badalona, pero allí debería haber pasado el día entero. El PP recortará su distancia con el PSC cuando Feijóo deje de ir a los sitios habituales a donde van los dirigentes del PP cuando visitan Cataluña y vaya allí donde están sus votantes: a Badalona, a L’Hospitalet, a Nou Baris en Barcelona, a Terrassa, a Mataró…

Menos élite y más realidad. Menos nacionalismo y más gente catalana que sí quiere a España y que son las primeras víctimas del nacionalismo, y los que pagan la factura y las consecuencias de los acuerdos tanto del PP como del PSOE con el separatismo a lo largo de décadas.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas