Salvador Illa y el Papa León XIV, a su llegada a Barcelona
Viaje del Papa a España
Illa intenta convencer al Papa de que Cataluña es un «país» y una «nación», pero León XIV la llama «región»
El Papa está empleando con naturalidad el español y el catalán en sus intervenciones
La visita del Papa León XIV a Cataluña, segunda etapa del viaje apostólico a España, está dejando frutos hermosos –los mensajes de esperanza anclada en Cristo que el Santo Padre dirigió a los jóvenes heridos en el Estadio Olímpico o a los presos en Brians 1 son ejemplos de ello–, pero a menudo el discurso mediático se mueve por otros cauces, más superficiales y, a la postre, efímeros.
Uno de ellos ha sido el intento por parte del nacionalismo de secuestrar el viaje, alternando entre la mala educación de Míriam Nogueras al Papa en los pasillos del Congreso y las amenazas de boicot con esteladas y pitidos de Carles Puigdemont. En este sentido destacan también las palabras del presidente catalán, Salvador Illa, que desde que llegó al poder ha asumido buena parte de los postulados ideológicos del nacionalismo.
En sus intervenciones ante el Papa, Illa ha intentado imponerle con suavidad, sin que se note, el marco mental nacionalista. Así, en una carta que entregó a León XIV durante la audiencia privada que mantuvieron este martes después de comer, Illa describe Cataluña al Pontífice como «un país de humanismo integral» y una «nación que se construye desde el diálogo».
Pese a los esfuerzos de Illa, el Papa León XIV no se ha referido a Cataluña como «país» ni como «nación» en sus intervenciones en la comunidad autónoma, que comenzaron –por cierto– con una homilía en la Catedral tras el rezo de la hora sexta en la que apeló hasta en cinco ocasiones a la unidad.
En su intervención, exhortaba a los catalanes a ser «constructores de unidad», y citaba literalmente unas palabras que pronunció san Juan Pablo II durante su visita a Barcelona, animando a los fieles de Cataluña a «proclamar ante la Iglesia que esta ciudad y esta región son un hogar amplio y abierto a la fraternidad cristiana».
Desprecio del nacionalismo
Todo ello en el marco de una visita a Cataluña en la que el Papa ha utilizado con normalidad el español y el catalán, alternando entre ambos idiomas con naturalidad y desactivando, así, las sospechas y críticas desaforadas que se le dirigieron desde los sectores nacionalistas durante los días previos.
Con todo, la generosidad lingüística del Papa al pronunciar largos fragmentos de sus intervenciones en un idioma que no conoce, no ha sido recibida con magnanimidad por parte del separatismo.
La campaña en redes sociales Santa Estelada –una iniciativa de cariz blasfemo surgida en el entorno de Junts– insisten en que «no nos conformamos con un bon dia en catalán», y las entidades secesionistas mantienen la convocatoria de una protesta a las 18h de este jueves frente a la Sagrada Familia con banderas independentistas.