El presidente de Pimec, Antoni Cañete

El presidente de Pimec, Antoni CañeteEUROPA PRESS

Cataluña

Pimec denuncia una «subida encubierta» del IRPF: la mitad de las subidas salariales acaba en impuestos

La patronal reclama actualizar automáticamente los tramos del impuesto con el IPC y asegura que los trabajadores han perdido poder adquisitivo pese a las revalorizaciones salariales

El esfuerzo de las empresas por subir los salarios para compensar la inflación no está llegando íntegramente al bolsillo de los trabajadores. Esa es la principal conclusión del informe presentado este jueves por Pimec, que sostiene que casi la mitad de cada aumento salarial acaba en manos de la Administración debido a la falta de actualización de los tramos y las reducciones del IRPF.

Según los cálculos de la patronal catalana, de cada 100 euros que una empresa destina a incrementar el salario de un empleado, este solo percibe entre 48 y 56 euros netos, mientras que entre 44 y 52 euros se absorben a través del IRPF y las cotizaciones sociales. Traducido al coste empresarial, para que un trabajador reciba 100 euros más en su nómina, la empresa debe asumir un desembolso de entre 180 y 210 euros.

Pimec sostiene que este efecto se ha intensificado porque el impuesto sobre la renta no ha adaptado sus tramos ni sus beneficios fiscales al aumento de los salarios provocado por la inflación. Como consecuencia, muchos contribuyentes han pasado a tributar más sin que haya existido una reforma legal del impuesto.

El estudio pone como ejemplo un trabajador con un salario de 30.000 euros que hubiera visto revalorizado su sueldo conforme al IPC entre 2020 y 2025. Según la patronal, ese empleado ha perdido un 3% de poder adquisitivo real debido al aumento de la carga fiscal derivada del IRPF. En ese mismo supuesto, la factura anual del impuesto habría pasado de 5.559 a 6.331 euros, es decir, 772 euros más pese a que la subida salarial solo pretendía mantener el poder de compra.

La organización empresarial advierte de que este fenómeno afecta especialmente a las rentas más bajas. Un trabajador con unos ingresos de 18.000 euros anuales habría visto cómo su tipo efectivo del IRPF se duplicaba en cinco años, pasando del 2,2% al 5,8%. En el caso de un salario de 25.000 euros, el tipo efectivo aumentaría del 11,9% al 14,1%; para un sueldo de 35.000 euros, del 15,9% al 18,1%; y para una renta de 50.000 euros con dos hijos, del 18,5% al 21,5%.

Durante la presentación del informe, el presidente de Pimec, Antoni Cañete, ha calificado de «injusto» que las empresas realicen un esfuerzo para mejorar los salarios y que una parte tan importante de ese incremento termine en las arcas públicas. A su juicio, el problema no radica en subir o bajar impuestos, sino en el efecto que provoca mantener congelada una normativa fiscal mientras la inflación empuja al alza los salarios. Por ello, llegó a definir el actual sistema tributario como «extractivo».

En la misma línea, la presidenta de la Comisión de Economía y Fiscalidad de Pimec, Sílvia Gabarró, ha asegurado que la falta de actualización de los tramos del IRPF supone una «subida de impuestos encubierta», ya que los trabajadores acaban pagando un porcentaje mayor de sus ingresos simplemente por el efecto de la inflación.

Ante esta situación, la patronal propone una modificación legislativa para que los tramos y las reducciones del IRPF se actualicen automáticamente conforme al IPC. Según defiende Pimec, la medida no supondría una rebaja fiscal, sino evitar que la inflación incremente de forma automática la presión tributaria sobre empresas y trabajadores.

«No pedimos que bajen los impuestos; pedimos que no los suban de manera encubierta», ha resumido Gabarró, quien considera que esta actualización automática evitaría que el debate fiscal tuviera que repetirse cada año y permitiría preservar el poder adquisitivo de los contribuyentes.

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