Carlos Gardel, en un retrato de 1923
Historias de Barcelona
El amor de Carlos Gardel por Barcelona: grabó un tango dedicado a las estrellas del Barça
El mito del tango tejió una relación muy especial con la capital catalana
El Barrio Chino de Paco Madrid, el FC Barcelona y la calle Pelayo están ligados al tango y al nombre de Carlos Gardel. Nacido en Toulouse (Francia) o en Tucuarembó (Uruguay) entre 1883 o 1890, fue un cantante, compositor y actor. Es también la imagen del tango y uno de los cantantes que más discos vendió en vida, unos 70 millones.
Sus grabaciones, que abarcan más de 900 temas entre tangos y otros géneros, fueron fundamentales para su reconocimiento mundial. Se ha mencionado que en sólo tres meses vendió 70.000 discos, lo que indica el gran éxito comercial de su música. Es un personaje aún idolatrado en Argentina, Uruguay y Colombia.
Gardel llegó a Barcelona en 1923 y cantó junto con José Razzano. Como solista lo hizo en 1925, en el Teatro Goya en la calle Joaquín Costa. La primera actuación, en 1923, no levantó demasiadas pasiones. Con Razzano empezó a cantar en 1911. En 1925, por problemas vocales tuvo que abandonar el canto y es en ese momento cuando Gardel decide actuar en solitario y empieza su consagración como cantante de tangos.
Carlos Gardel en Barcelona
Junto con la compañía argentina Rivera de Rosas cantó en el Teatro Goya. También actuó en el Teatro Barcelona y el Principal Palace. Gardel, instalado en el hotel Ritz, estuvo dos meses en Barcelona. Durante esos días grabó con un nuevo sistema eléctrico un disco con la casa Odeón, que estaba en la calle Pelayo.
Allí grabó los tangos Sueños y Pobre Chica, en diciembre de 1925. Lo acompañaron el trío de guitarras formado por José Ricardo, José María Aguilar y Guillermo Barbieri. En el Teatro Goya estaba el bailarín Simarro, director del Cabaret Bobino, de la calle Conde del Asalto número 6, que poco después empezó a programar tangos en sus espectáculos.
Durante aquellos dos meses en Barcelona se hizo amigo del pintor y escritor Santiago Rusiñol. También de los jugadores del FC Barcelona Ricardo Zamora, Emilio Sagi-Barba, Franz Platko y José Samitier. Su entrada en la alta sociedad barcelonesa fue gracias a Isabel Llorach (1874-1954), amiga del pintor Ramón Casas, que organizó una cena en su honor en el restaurante Ribas, de la Gran Vía.
Llorach vivía en una torre modernista, construida por Puig i Cadafalch, en la calle Muntaner número 265. En el teatrillo de su casa se estrenaron obras dramáticas de vanguardia, y actuaron Carlos Gardel, Maurice Chevalier, Josephine Baker, Conchita Supervía o Vaslav Nijinsky.
Su éxito fue tal que le pidieron que cantara para todos los oyentes de Radio Barcelona. Hizo mucha vida en Barcelona, comiendo en el restaurante El Canario de la Garriga, frente al hotel Ritz, en el Café Torino del Paseo de Gracia o en los restaurantes de la Barceloneta. A su amigo Samitier, relaciones públicas de la empresa de coches Graham-Paige, le compró uno que hizo enviar a Buenos Aires.
El Barça de Gardel
Gardel regresó a Barcelona en 1928. Era tal las expectativas que despertó al conocerse sus actuaciones, que debió ampliar sus conciertos, pasando de 10 a 40 actuaciones. La última vez que pisó la Ciudad Condal fue en 1932, de paso a París. En el Gran Teatro del Liceo cantó junto a su amigo el tenor Miguel Fleta. En París grabó un tango dedicado a varios jugadores del FC Barcelona y filmó la película Tango Bar, que tenía como protagonista la ciudad de Barcelona.
El gran amigo de Carlos Gardel en Barcelona era José Samitier, la primera gran estrella del FC Barcelona. Jugó 13 temporadas y ganó 2 ligas, 6 copas del Rey, 12 copas de Cataluña, y marcó un total de 326 goles. El compositor Nicolás de Verona y el letrista Lito Mas, compusieron el tango ¡Sami!. A pesar de la amistad de ambos, Gardel nunca grabó ni cantó este tango. Fue un homenaje de Verona y Mas a la visita que Samitier había hecho a Argentina.
Sí que fue responsable del cambio de letra del tango Patadura, que grabó en los estudios Odeón de París. Este tango era de Enrique Carrera Sotelo y José López Ares. Gardel sustituyó el nombre de los jugadores argentinos Seoane, Ochoita y Tarasca, por los del FC Barcelona Piera, Sastre, Zamora y Samitier. En el original se decía «burlas a las defensas con pases de gambetas / y ser Ochoita, el crack de la afición».
En la versión de Gardel se escuchaba «querer hacerle goles al colosal Zamora / y ser como lo es Sami, el mago del balón». Acompañó al FC Barcelona a la gira que hicieron por Argentina y Uruguay, también estuvo presente en la copa del Rey de 1928. Sobre su interés por el fútbol comentó en «La Gaceta Deportiva», en septiembre de 1928:
A pesar de los incidentes desagradables de la gira campeonil del Barcelona y de la derrota que el equipo olímpico argentino sufrió en el campo de Las Corts -jornada en la que como es lógico me sentí argentino y deseé el triunfo de los míos- me he aficionado al fútbol y, entre ustedes, me siento un barcelonista más.
Carlos Gardel no regresó a su amada Barcelona. El 24 de junio de 1935 el avión en el que viajaba, un Ford Trimotor F-31, chocó con otra aeronave durante el despegue en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín. Las causas del accidente se atribuyeron a una combinación de factores, incluyendo deficiencias topográficas y aerológicas del aeropuerto y una ráfaga de viento inesperada.
Aquel día se convirtió en un mito, y aún lo es hoy, 90 años después de su muerte. Cuando en Barcelona se supo el fatal desenlace, cientos de personas se concentraron en la plaza de Cataluña para expresar su dolor por la muerte de Gardel.