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La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en una de las embarcaciones de la Global Sumud Flotilla

KIKE RINCÓN - EUROPA PRESS
01/9/2025

La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en una de las embarcaciones de la Global Sumud FlotillaKike Rincón / Europa Press

Activismo

Mareos, vómitos y rechazo en las redes: la accidentada primera semana de la flotilla de Colau rumbo a Gaza

La Global Sumud Flotilla ya ha llegado a Túnez

La Global Sumud Flotilla, que salió de Barcelona rumbo a Gaza hace una semana, ha tenido problemas desde el primer momento, ya que poco después de salir del puerto de Barcelona tuvieron que regresar por mal tiempo. De los 24 barcos que zarparon el domingo, siete tuvieron que regresar a puerto y zarpar al día siguiente.

Además, tenía que formar parte de la misma el Bribón, que en su día tripuló el rey emérito Juan Carlos I. Al final Jordi Coronas, concejal de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, que debía gobernarlo, decidió que no estaba en condiciones para emprender la travesía. Como sea, tras unas cuantas horas de travesía, los barcos recalaron en Menorca, donde pasaron varios días en lo que, según la organización, era una «parada técnica».

«Ojalá los gobiernos nos pusieran a disposición una flota de barcos para llegar más rápido a Gaza», lamentaba la exalcaldesa de Barcelona, una de las caras más mediáticas de la flotilla junto con la activista medioambiental Greta Thunberg, en declaraciones a TV3.

Mareos y vómitos

A parte, muchos de ellos, inexpertos marineros, pasaron horas muy malas con mareos y vómitos. Esto es debido, en gran parte, al oleaje y a las pequeñas dimensiones de algunos barcos, que no están preparados para estos largos trayectos. Los miembros de la flotilla, que ha llegado ya a Túnez, también aseguran que han detectado drones sobrevolando a las embarcaciones.

Otra complicación añadida es el rechazo que generan los mensajes que los miembros de la flotilla comparten en redes sociales, como el vídeo de la influencer Ana Alcalde, bailando como si estuviera de fiesta, que muchos han considerado que no conjuga con el ánimo que requeriría lo que, supuestamente, es una misión humanitaria.

Otros usuarios, como Cláudia Teixeira, han criticado el «pedestal moral» de cierto activismo: «Hacen viajes en barco que consumen miles de litros de combustible, pero juran que están salvando el planeta; llevan ‘ayuda humanitaria’ que no alcanza para nadie, pero afirman que es un acto de solidaridad histórica», ironiza.

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