Varios bomberos trabajan en la zona cero del accidente de tren ocurrido el martes en Gelida
Luz en la oscuridad
Puertas abiertas y una cadena de oración: la rápida respuesta de la Iglesia en Gelida tras el accidente mortal
Los feligreses de la parroquia cercana se volcaron desde el primer momento ofreciendo su ayuda
El accidente mortal de un tren de Rodalies en Gelida (Barcelona) este martes por la noche sigue trayendo cola. El trágico suceso, en el que falleció un joven sevillano de 28 años que estaba haciendo prácticas de maquinista y resultaron heridas al menos 37 personas –cuatro de ellas graves–, ha provocado el corte de la AP-7 durante varios días, así como afectaciones en toda la red de cercanías catalana.
Sin embargo, la otra cara de la tragedia son las historias de solidaridad, la luz que emerge en los momentos más difíciles. Uno de estos rostros fue el de la empresaria Ernestina Torelló, que refugió a los heridos en la finca de las Bodegas Torelló, convertida en improvisado hospital de campaña. Otro es el del párroco de Gelida, Jordi Tres, y su comunidad, que desde el principio estuvo dispuesta a darlo todo para ayudar.
«Empezamos a ver muchos vehículos de emergencia y no nos lo queríamos creer», relataba Tres en una entrevista con la emisora del arzobispado de Barcelona, Radio Estel. Con todo, el sacerdote señala que desde el primer momento la parroquia se puso a disposición para lo que fuera necesario: «Ofrecimos acoger a personas en casas particulares de feligreses, repartir comida, acompañamiento espiritual, apoyo logístico o transporte de personas», cuenta.
La iniciativa, relata en otra entrevista –esta, con la Agencia Flama– fue de los feligreses: el teléfono empezó a sonar, y parroquianos de Gelida, Castellví de Rosanes y Sant Llorenç d’Hortons se ofrecían a ayudar, así como rectores de parroquias vecinas y Xabier Gómez, el obispo de Sant Feliu de Llobregat, diócesis a la que pertenece Gelida. «Estábamos preparados para aportar comida, acoger a alguien en casa o lo que fuera», insiste.
Uno de los mensajes le impactó especialmente: un chico del grupo de jóvenes de la parroquia le dijo que estaba dispuesto a lo que fuera necesario, «incluso ir a mover hierros» a la zona cero del accidente. «Aunque tenga un punto de locura y desorden, esto de abrir el corazón a todo el mundo es bonito», destaca, y celebra que «dentro de la desgracia» la reacción inmediata del pueblo haya sido tan solidaria.
Cadena de oración
Finalmente, los servicios de emergencia y la solidaridad de los vecinos cubrieron «rápidamente» todas las necesidades, por lo que la parroquia de Gelida se dedicó al otro 50% del célebre lema Ora et labora, e impulsó una cadena de oración. «No nos salía hacer otra cosa, juntamos al máximo número de personas rezando para proteger a las víctimas y a sus familias», explica Tres.
La parroquia de Sant Pere de Gelida
El sacerdote reflexiona en Radio Estel sobre la esperanza y el dolor, espejándose en la Viren María. «En momentos como este –señala– me imagino mucho a la Madre de Dios en la cruz, cuando ve que su Hijo pierde la vida», y apunta que en esa imagen halla «impotencia y esperanza al mismo tiempo», algo que le ayuda a «acoger el sufrimiento de la comunidad» en casos como el de la tragedia ferroviaria.
Además del obispo Gómez, también expresó su dolor y preocupación por lo ocurrido en Gelida el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella. En una publicación en X, señaló su pesar por la víctima mortal del accidente, «sin olvidar» el ocurrido en la localidad cordobesa de Adamuz. «Rezo por las personas fallecidas, los heridos y todos sus familiares», transmitía el cardenal.