Fotografía de los voluntarios de Need-Ü repartiendo comida por Barcelona

Fotografía de los voluntarios de Need-Ü repartiendo comida por BarcelonaCedida- Need-Ü

Reportaje

Los jóvenes de Barcelona que llevan comida a 750 sin techo: «Es la excusa para brindarles oportunidades»

En la parroquia de calle Alicante 17, voluntarios de Needü preparan rutas nocturnas que llegan a 750 personas sin techo en Barcelona, combinando solidaridad cristiana con 35 pisos para familias excluidas

En la parroquia de calle Alicante 17 de Barcelona se respira una energía positiva única. Voluntarios caminan de una sala a otra con productos alimentarios para embolsar, descargan semanalmente 25 kg macarrones donados desde el Novotel Barcelona Cornellà y preparan ropa para donar. Les une un fin común: llegar al máximo de personas sin techo hoy en Barcelona para repartirles comida y, a través de ella, ofrecer el mayor alimento para el alma: amor y empatía.

José Pujol y su padre Ramón, responsables de Need-ü iniciativa cristiana fundada en 2010, explican que «las rutas son la excusa para detectar situaciones vulnerables y brindar oportunidades». Cada domingo, de 17:30 a medianoche, se reúnen voluntarios coordinados mediante un grupo de WhatsApp para repartir en diferentes puntos de la capital catalana: Sants, Raval, Paseo de Gracia o Ciutat Vella. Sirven a 750 personas cada fin de semana, 360 se concentran en un solo punto de la ciudad.

Todo ello es posible no solo gracias a la mano de obra voluntaria, sino también a las donaciones que reciben semanalmente: 200 raciones de pollo y arroz de Fundación Tochete, diferentes productos de la Fundación Àurea y macarrones que traen los voluntarios de sus casas.

Este proyecto cala tan hondo que algunos de sus voluntarios son personas que siguen viviendo en la calle y como agradecimiento vienen a ayudar o bien personas que han podido salir de esa situación y ahora se ponen en el lugar de los que un día les tendieron una mano amiga.

«Me enamoré el primer día»

Valentina, voluntaria atareada seleccionando y guardando ropa para poder donar hoy, relata el impacto que ha tenido el proyecto para ella: «Desde el primer día me enamoré del proyecto por su enfoque y la comunidad que genera, sin la burocracia de las grandes ONG». Además, hay una implicación brutal y muchísimo trabajo detrás, según relata la voluntaria.

Para poder llegar aquí y repartir hay una logística semanal que implica «conseguir donaciones, recogerlas y acompañar; generamos vínculos, nos llaman con diferentes necesidades y tratamos de resolverlas». Valentina reconoce que encuentra gratificación en saber que no sólo alimentan a estas personas sino que también generan un vínculo con ellas. «Es muy bonito que te reconozcan por tu nombre y te saluden por la calle las personas a las que ayudas, poder hablar con ellas», relata.

«No hay nadie que reciba salario, ni Ramon y José, presidente, ni nadie», enfatizan. Todo surge del «amor y tiempo que cada uno dedica». Inspirados en el Evangelio –«Tuve hambre y me disteis de comer»–, colaboran con Fundación Pa dels Pobres Barcelona, presidida por Lluís Viñas, que da 35 pisos a 120 personas sin acceso a vivienda, como personas migrantes o madres con hijos.

«El salto al trabajo es clave», explican: cuentan con dos responsables de incorporación laboral que el año pasado lograron emplear a 60 personas vía el programa Incorpora de La Caixa. Una educadora social visita los pisos para ayudar con prestaciones –ya que, según explican, muchos tienen derechos que desconocen–, además de ropería y apoyo constante.

Unidos a los franciscanos de Santaló por «el mismo idioma de servir al pobre como a Jesús», extienden a los más desfavorecidos que un día arriesgaron la vida en el Mediterráneo –«un cementerio», lamentan–, pagando fortunas a mafias. Need-ü les ofrece comida, cursos de formación, tarjetas de transporte y móvil con recargas para hablar con sus madres y el mensaje claro: «No cometan delitos para regularizarse, pese a las trabas administrativas».

No satisfechos con alimentar 750 personas cada domingo, Need-ü además tiene abierto un comedor en la calle Calaf, de lunes a domingo (17:00-19:00).

Ante el crecimiento exponencial y retos de fondos, organizan distintas actividades como charlas o el running solidario que hay este próximo 9 de febrero (20:00, 4 Latas C/ Fleming): carreras de 5K y 10K, camisetas verde esperanza, sorteos, tapa+birra por 5€.

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