Portal de la Finca Miralles, en Barcelona

Portal de la Finca Miralles, en BarcelonaAjuntament de Barcelona

Historias de Barcelona

La puerta de Gaudí que sobrevivió al derribo de una mansión única

El portal de la Finca Miralles queda como único vestigio gaudiniano en esta calle de la zona alta de Barcelona

El nombre de Hermenegildo Miralles Anglés (1859-1931) es poco conocido hoy en día. Fue encuadernador, litógrafo y decorador. Dirigió la revista Hispania y fundó con Ramón de Montaner Vila una empresa de encuadernación y litografía industrial, en la que introdujeron imitaciones de cartón piedra.

Fue una de las personas que se encargaron de la decoración del Café Torino y del Petit Torino. Arquitectos como Antonio Gaudí, Josep Puig i Cadafalch o Andrés Audet, utilizarán a menudo los azulejos de imitación, frisos, arrimaderos, artesonados y todos los materiales decorativos aplicados a la arquitectura de interiores que salieron del taller litográfico de Miralles.

En el municipio de Les Corts de Barcelona, concretamente en el actual número 55 de la calle Manuel Girona, Miralles decidió construir un casa que que fuera un reflejo de su arte como litógrafo y encuadernador. Para ello recurrió a su amigo Gaudí, y fruto de su acuerdo nació la Casa Miralles, de la cual hoy solo conservamos el portal de entrada.

Así era la Casa Miralles. A la derecha, la puerta diseñada por Gaudí.

Así era la Casa Miralles. A la derecha, la puerta diseñada por Gaudí.

La casa principal la diseñó el colaborador de Gaudí Domènec Sugrañes, y Gaudí se encargó del acceso y la muralla que definiría los límites de la propiedad. Lo que vemos hoy, una estructura de 36 metros, se construyó con mortero de cal y piedra de mampostería. Sin embargo, a pesar de la sencillez, realizó una obra cargada de geometría que se alza solitaria en medio de enormes edificios vecinales.

El portal de Gaudí

El Portal Miralles es un gran arco lobulado que desafía la verticalidad tradicional, coronado por una marquesina de fibrocemento que respeta la intención de refugio orgánico. Encima del arco se alza una cruz gaudiniana de cuatro brazos, de hierro forjado, que se alza como un faro espiritual, como la elevada recientemente en la Sagrada Familia.

Miralles vio en este diseño de su amigo una profunda conexión con su oficio. Dicho de otra manera, Gaudí consiguió transformar la materia prima en algo que explica una historia. Miralles le permitió experimentar con las formas de la techumbre y la integración de la cerámica, creando un efecto visual que recuerda las escamas de un animal prehistórico.

La finca original, en unos terrenos que Eusebio Güell le vendió a Miralles, fue construida por Sugrañes en 1915, con un estilo que recordaba a la barraca valenciana. Esto se debe a la procedencia de la familia Miralles, originaria de Elche, Alicante.

La edificación, que hoy en día ha desaparecido, se construyó años después del portal de Gaudí. Sugrañes, destacado arquitecto modernista, diseñó una estructura que se integraba con el entorno ajardinado de la finca de 20.000 m².

Domènec Sugrañes, en una imagen de archivo

Domènec Sugrañes, en una imagen de archivo

La elección de la casa imitando la barraca valenciana rompía con el modernismo convencional de la época, optando por una estructura de gran pendiente en sus cubiertas, similar a las construcciones agrícolas del Levante. Sugrañes utilizó materiales tradicionales y soluciones constructivas que buscaban una síntesis entre lo pintoresco y la funcionalidad residencial de una casa de campo urbana. Sugrañes, quien más tarde sucedería a Gaudí en las obras de la Sagrada Familia, demostró en esta obra su capacidad para reinterpretar tipologías populares bajo una óptica culta y moderna.

Sugrañes, también natural de Reus como Gaudí, se unió al equipo del maestro en 1905. A diferencia de otros colaboradores que tenían estilos más independientes, este se convirtió en la mano derecha técnica de Gaudí, destacando por su capacidad para calcular estructuras complejas y ejecutar los diseños visionarios del maestro. Sugrañes participó activamente en las obras más emblemáticas de la madurez de Gaudí como la Torre Bellesguard, La Pedrera o la Sagrada Familia. Sobre esta última se encargó de la obra desde 1926 a1938, año de su muerte.

La finca vio limitada su superficie cuando se instalaron al lado unas cocheras de la compañía de tranvías. El conjunto fue derribado hacia mediados de los años 60 y, como vestigios gaudinianos, se ha conservado parte del muro ondulado y, sobre todo, la puerta de entrada, que fue espléndidamente restaurada hacia finales de los años 90, añadiendo al pie de la entrada una escultura del propio Gaudí de pie, que es la perdición de cualquier turista oriental aficionado a las fotos.

En el Portal que nos ocupa se observa la obsesión de Gaudí por la ergonomía y la naturaleza. Las líneas no son rectas porque consideraba que en la Creación divina estas no existían. El muro serpentea imitando el relieve de las montañas cercanas o el movimiento de las nubes. El trencadís nos recuerda que la belleza puede nacer de los fragmentos y de los desperdicios. Para Miralles este portal era el símbolo de su éxito, mientras que para Gaudí solo fue un laboratorio de lo que luego llevó a la práctica en el Park Güell o en la Sagrada Familia.

Portal de la Finca Miralles, en Barcelona

Portal de la Finca Miralles, en BarcelonaAjuntament de Barcelona

Hoy en día hay una estatua, a tamaño real, de bronce que saludo a lo que por allí pasan. Diseñada por Joaquín Camps Giralt en el año 1999, muestra a un Gaudí reflexivo y de pie junto a su obra. Es el creador contemplando su obra. Antes de su ubicación final la estatua pasó cinco días frente a la Sagrada Familia, donde fue bendecida el 8 de octubre de 1999. El sábado 13 de noviembre de 1999 se inauguró la estatua ante la presencia del alcalde Joan Clos y el teniente de alcalde Jordi Portabella.

El Portal Miralles sirve como cercado a unos edificios construidos en 1968 por el arquitecto José Antonio Coderch de Sentmenat, conocidos como Les Cotxeres porque este fue el lugar en el que se guardaron durante mucho tiempo los tranvías de Barcelona. Construyó en el solar los 500 apartamentos de lujo repartidos en unos 20 edificios. Coderch fue extremadamente respetuoso con el entorno.

El edificio abraza literalmente el Portal Miralles de Gaudí, convirtiéndolo en la puerta de entrada simbólica al complejo sin restarle protagonismo al monumento. En uno esos bloques, calle Manuel Girona numero 31, vivió durante varios años la pianista Alicia de Larrocha.

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