El obispo auxiliar de Barcelona, David Abadías, durante la jornada

El obispo auxiliar de Barcelona, David Abadías, durante la jornadaArzobispado de Barcelona

«Pedro viene a vernos»: el arzobispado de Barcelona subraya la dimensión espiritual del viaje de León XIV

La Archidiócesis de Barcelona prepara la visita de León XIV poniendo el acento en la catequesis, la oración y los sacramentos, frente a los intentos de politizar el viaje

La Archidiócesis de Barcelona insiste en que el viaje del Papa León XIV a la capital catalana es, ante todo, una cita de carácter espiritual y catequético, por encima de polémicas identitarias y debates políticos ajenos al núcleo de la fe. El obispo auxiliar David Abadías resumía así el sentir de la diócesis: «Pedro viene a vernos».

«Pedro viene a vernos», insistía el obispo auxiliar David Abadías en un encuentro con periodistas en Barcelona, subrayando que la visita del Papa se vive como la de san Pedro a las primeras comunidades cristianas. «La sensación es la de que viene san Pedro, como cuando Pedro y Pablo realizaban sus viajes a las primeras comunidades de cristianos», explicaba, enmarcando el viaje en la tradición apostólica de confirmar en la fe a los creyentes.

Desde el arzobispado recalcan que el acento de estos días está puesto en el aspecto catequético y espiritual, no en disputas de lengua o en instrumentalizaciones políticas, así lo recordó ayer también el Cardenal de la Archidiócesis de Barcelona, Juan José Omella. La llegada de León XIV a Barcelona, los días 9 y 10 de junio, se integra en el viaje apostólico a España del 6 al 12 de junio, acogiendo la invitación del Rey y de la Iglesia en España, con un marcado tono pastoral.

La organización diocesana ha preparado un amplio dispositivo espiritual para que la visita del Papa no se reduzca a un gran evento de masas, sino que sea una verdadera ocasión de encuentro con Cristo. Entre las iniciativas destacan los materiales de catequesis puestos a disposición en la web alçalamirada.cat y los libritos repartidos en parroquias y movimientos, pensados para ayudar a los fieles —especialmente a los jóvenes— a vivir estos días como un itinerario de oración y formación.

El programa oficial del Papa en Barcelona confirma esta orientación: rezo de la Hora Media en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, vigilia de oración en el Estadio Olímpico Lluís Companys, visita a un centro penitenciario, Rosario en Montserrat, encuentro con realidades de caridad y asistencia y Santa Misa en la Sagrada Familia con la inauguración de la Torre de Jesucristo. Lejos de un «acto random» con jóvenes, la vigilia en el estadio se ha concebido como una gran noche de oración, con espacio para el silencio, la adoración y la escucha del Papa.

Uno de los signos más elocuentes del enfoque pastoral de la diócesis es la decisión de habilitar confesionarios en el Estadio Olímpico durante la gran plegaria con León XIV. Según ha detallado la organización, habrá alrededor de cincuenta confesionarios disponibles para que quienes lo deseen puedan recibir el sacramento de la reconciliación antes y durante la oración.

El coordinador del acto, Carlos Bosch, ha explicado que esta opción se considera coherente con «los ofrecimientos de la Iglesia» y con el carácter genuinamente religioso de la convocatoria. La presencia de confesores y la previsión de momentos de adoración eucarística buscan evitar que el encuentro se perciba como un simple espectáculo o un evento social más, subrayando que la visita del Papa es, ante todo, una llamada a la conversión y a la vida sacramental.

La visita del Papa a Barcelona tiene como uno de sus hitos la Eucaristía en la Basílica de la Sagrada Familia y la inauguración de la Torre de Jesucristo, en el marco del centenario de la muerte de Antoni Gaudí. El templo expiatorio, emblema de la ciudad y fruto de la fe de generaciones de barceloneses, se convierte así en el corazón espiritual de la visita, recordando la vocación cristiana de Barcelona y el legado profundamente creyente del arquitecto catalán.

En este contexto, la diócesis insiste en que el mensaje central de León XIV pasa por la evangelización, la caridad y la fidelidad a la tradición de la Iglesia, más allá de las controversias alimentadas por sectores nacionalistas. Mientras algunas voces intentan desplazar el foco hacia disputas lingüísticas o lecturas ideológicas del viaje, el arzobispado pone el acento en la llamada del Papa a la unidad de los fieles, a la reconciliación y a la vivencia pública de la fe en una sociedad secularizada.

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