Un agente de la unidad canina de los Mossos controla el perímetro de la Sagrada Familia

Un agente de la unidad canina de los Mossos controla el perímetro de la Sagrada FamiliaAna Montiel Villar

Viaje del Papa a España

Último repaso al perímetro a la Sagrada Familia antes de que llegue el Papa: «Buscamos explosivos y armas»

El Debate acompaña a la unidad canina de los Mossos en los últimos trabajos de seguridad antes de la llegada de León XIV a la basílica

«Es un día de mucho trabajo». El agente Carles pasea tranquilo y con autoridad entre las gradas exteriores de la Sagrada Familia donde unas 4.000 personas verán sentadas a última hora de la tarde la bendición papal de la Torre de Jesucristo (172,5 m), el punto más elevado del skyline barcelonés después de Montjuïc.

El agente de los Mossos transita con autoridad, reflexivo, manos dentro del chaleco, mientras sus hombres de la unidad canina rastrean con agilidad el perímetro comprendido entre las calles Provenza y Mallorca. Tres perros adiestrados de la unidad policial husmean hasta el último rincón en busca de objetos químicos sospechoso.

El Debate con los miembros de la Unidad Canina de los Mosos este mediodía en las gradas de la Sagrada Familia

El Debate con los miembros de la Unidad Canina de los Mosos este mediodía en las gradas de la Sagrada FamiliaAna Montiel Villar

«Nuestro objetivo principal son los explosivos y las armas. Esta es la razón por la que estamos aquí desde primeras horas de la mañana», explica a El Debate el jefe de la unidad policial especializada. «Desde ayer que no hemos parado», agrega. «Primero ha sido Montserrat y hoy toca el espacio del entorno de la Sagrada Familia».

Todos los puntos calientes de la Basílica han sido cuidadosamente peinados por cinco de los 14 agentes que integran la unidad canina de los Mossos en Cataluña.

El instinto olfativo de los tres canes explora meticulosamente cada punto del espacio que recorrerá dentro de una horas el Papa León XIV y los accesos por donde llegarán los reyes Felipe y Leticia, el presidente Pedro Sánchez y todos los miembros del ejecutivo español.

Los agentes policiales no se separan un ápice de los perros. Son un binomio indisoluble. Ajenos a la presencia del periodista y la reportera gráfica, los agentes de la policía catalana tienen pacientemente clavada la mirada en cada gesto sutil del perro, a la espera de la mínima señal sospechosa de peligro, especialmente sustancias químicas olorosas que indiquen la presencia de cualquier tipo de compuesto explosivo.

El trabajo policial se concentra especialmente a esta hora de la mañana en la fachada del Nacimiento, en la calle Marina, por donde saldrá el Santo Padre desde el altar de la Basílica al exterior para bendecir la torre de Jesucristo.

Últimos ensayos

Entre tanto, un grupo de prelados, acompañados por sus colaboradores, ultiman frente a la fachada de la calle Marina los últimos ensayos de la ceremonia de inauguración de la Cruz en medio del rumor de un helicóptero que sobrevuela intermitentemente la manzana del templo expiatorio.

Posteriormente, los agentes se trasladan a la fachada de la Gloria, en la calle Mallorca, otro punto caliente de la Basílica, donde se concentran las gradas que acogerán a buena parte del público asistente a la ceremonia.

«Todavía queda mucho por hacer», explica el agente Carles a El Debate. «Ahora seguiremos por Cerdeña y Rosellón», indica, mientras los canes adiestrados salen a la carrera inextricablemente leales a las indicaciones de los agentes de los Mosssos.

Últimos ensayos de la bendición de la Torre de Jesucristo

Últimos ensayos de la bendición de la Torre de JesucristoAna Montiel Villar

Por esas calles de la derecha del Eixample transitará lentamente el papa movil en un breve recorrido de 1,2 kilómetros que concentrará a miles de personas agolpadas tras los cordones de seguridad hasta la fachada de la Pasión, punto de entrada a la Basílica del Pontífice.

Sobre las 11 de la mañana entra dentro del perímetro de seguridad de la Sagrada Familia Diego Calero, comandante de la Guardia Urbana del distrito del Eixample, que supervisa con detalle los últimos trabajos de seguridad de la policía barcelonesa.

Carpeta amarilla en mano, el comandante Calero departe cordialmente con los agentes de los Mosos. «Ultimamos los últimos detalles», tercia el jefe policial del Eixample, que, en este momento histórico tiene para el reportero unas palabras de recuerdo para el ilustre periodista barcelonés, Lluís Permanyer, cronista oficial de la ciudad, fallecido a los 86 años el pasado mes de octubre

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