En lo alto del cimborrio de la Catedral de Barcelona hay una escultura

En lo alto del cimborrio de la Catedral de Barcelona hay una esculturaDavid Zorrakino / Europa Press

Barcelona reabre sus templos: ocho joyas del patrimonio eclesiástico, al alcance de todos este verano

El Arzobispado impulsa por otro año «Barcino Sacra» para acercar la riqueza espiritual y artística de la ciudad a fieles y visitantes

Barcelona guarda, entre sus calles más transitadas, un tesoro que muchos ciudadanos ignoran o dan por hecho: templos y monasterios que atesoran más de diez siglos de fe e historia. Con la llegada del verano, el Arzobispado de Barcelona vuelve a poner en marcha Barcino Sacra, un proyecto que permite recorrer ocho espacios eclesiásticos singulares de la capital catalana, de lunes a sábado y en horario de 10 a 18 horas, con posibles ajustes puntuales por motivos litúrgicos.

La iniciativa parte de una constatación tan sencilla como reveladora: cuántas veces se ha pasado por delante de la Catedral de Barcelona sin llegar a entrar, o se ha subido al Tibidabo sin detenerse en el templo expiatorio del Sagrat Cor, situado justo al lado del parque de atracciones. El verano, con más tiempo libre y visitantes de paso, se presenta como la ocasión propicia para remediarlo.

El circuito reúne la propia Catedral de Barcelona; la Casa de l'Almoina, sede del Museu Diocesà; las basílicas de Santa Maria del Mar y Santa Maria del Pi; el antiguo monasterio de Sant Pau del Camp; el oratorio de Sant Felip Neri; el templo expiatorio del Sagrat Cor del Tibidabo; y el antiguo monasterio de Sant Pere de les Puel·les. Cada uno de estos enclaves da testimonio, a su manera, de una presencia de la Iglesia que ha marcado la vida y la historia de Barcelona a lo largo de más de mil años.

Barcino Sacra no se limita a abrir puertas: aspira a que el visitante descubra el sentido último de ese patrimonio, más allá del valor artístico o monumental, apostando por una mirada pedagógica que favorezca tanto el crecimiento personal como el intelectual y el espiritual de quien se acerca a estos espacios. El proyecto, impulsado conjuntamente por el Secretariado diocesano de patrimonio cultural y el Secretariado diocesano de turismo, peregrinaciones y santuarios, se coordina con las distintas parroquias implicadas y cuenta con la colaboración de Turisme de Barcelona, lo que subraya el papel del legado cristiano como parte inseparable del atractivo cultural de la ciudad.

Las entradas y toda la información detallada de cada espacio pueden consultarse en la web habilitada para ello, tickets.esglesia.barcelona. Con esta convocatoria, que se repite verano tras verano, la Archidiócesis reivindica que el patrimonio religioso no es una simple reliquia del pasado, sino un legado vivo que sigue teniendo mucho que decir a quienes, creyentes o no, se detienen a mirarlo con calma.

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