Imagen del fruto de las clemenules en el campo de la localidad castellonense de Burriana

Imagen del fruto de las clemenules en un campo de la localidad castellonense de BurrianaMarian Moncho

UNASPI exige al Gobierno frenar las importaciones: «La citricultura valenciana podría desaparecer»

Agricultores independientes valencianos denuncian el peligro por la entrada de plagas procedentes del exterior y mandan un escrito al Ministro de Agricultura reclamando una actuación urgente inmediata

La Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independiente (UNASPI) ha solicitado formalmente al Ministerio de Agricultura la prohibición de las importaciones de cítricos sudafricanos o la ampliación del tratamiento en frío a todos los productos. El Debate ha accedido al escrito oficial y ha hablado con el presidente de los Labradores Independientes Valencianos (ALIV), Victor Pascual Viciedo, que advierte: «Si no cortamos las importaciones desde Sudáfrica, la citricultura podría desaparecer».

Viciedo, en nombre de UNASPI, exige una actuación inmediata frente a la creciente amenaza fitosanitaria que suponen los cítricos importados desde Sudáfrica. En la solicitud, a la que ha tenido acceso El Debate, se plantean dos opciones: la prohibición total de las importaciones o, en su defecto, la implantación obligatoria del tratamiento en frío para todos los cítricos, no solo para las naranjas como ocurre actualmente.

La preocupación tiene fundamento. Según datos del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (RASFF), durante 2024 se interceptaron 31 cargamentos contaminados con Mancha Negra (Phyllosticta citricarpa) y 28 afectados por Falsa Polilla (Thaumatotibia leucotreta), dos plagas de cuarentena que, según los expertos, podrían causar estragos en la agricultura española si logran asentarse en territorio nacional.

Si no cortamos las importaciones desde Sudáfrica, no hay forma de que nosotros podamos combatir las plagasVictor Pascual ViciedoPresidente de la Asociación de Labradores Independientes Valencianos

En los primeros meses de 2025, el patrón se repite. Solo en mayo se detectaron dos envíos de limones sudafricanos infectados con Mancha Negra. Desde UNASPI insisten en que estos episodios «no son casos aislados», sino el reflejo de un incumplimiento sistemático de la normativa europea, concretamente del Reglamento de Ejecución (UE) 2022/632, que obliga a que las exportaciones se realicen desde zonas certificadas como libres de plagas y con inspecciones en origen.

En conversación con El Debate, el presidente de los Labradores Independientes Valencianos (ALIV), Victor Pascual Viciedo, integrados en UNASPI, lanza una advertencia contundente: «Si no cortamos las importaciones desde Sudáfrica, no hay forma de que nosotros podamos combatir las plagas».

El dirigente agrario señala que los productores valencianos se enfrentan a un escenario límite. «La Mancha Negra es un hongo muy difícil de controlar, y la citricultura podría desaparecer. Esto no es alarmismo: es una amenaza real que ya está en la puerta», alerta.

La organización denuncia además una incoherencia normativa. Desde junio de 2022, la Unión Europea obliga a Sudáfrica a aplicar el tratamiento en frío únicamente a las naranjas, pese a que las plagas también afectan a limones y mandarinas. Este tratamiento consiste en mantener los frutos entre -1 °C y +2 °C durante un período de 16 a 25 días para evitar la supervivencia de larvas y esporas. Sin embargo, la falta de extensión de esta medida al resto de cítricos deja una vía de entrada abierta que los agricultores consideran inaceptable.

En el escrito dirigido al ministro, UNASPI recuerda que el Reglamento (UE) 2016/2031 sobre sanidad vegetal contempla la suspensión de las importaciones procedentes de países con reiteradas alertas de plagas de cuarentena, una circunstancia que, a juicio de la organización, ya se da en el caso de Sudáfrica.

Además del riesgo económico, el texto advierte del impacto medioambiental: «Permitir la entrada continuada de frutos infectados sin medidas de contención adecuadas pone en peligro no solo la producción nacional, sino también la biodiversidad, el equilibrio ecológico y la seguridad alimentaria».

No jugamos con las mismas reglas, y de momento, vamos perdiendo el partidoÍñigo RodriguezAgricultor castellonense

El Debate ha podido comprobar en el Mercado Central de Valencia que, aunque la mayoría de los puestos ofrece producto nacional, la preocupación es creciente. Vendedores y agricultores alertan de que, ante la falta de rentabilidad, cada vez más operadores recurren a cítricos importados, lo que, unido a la presión de precios y la falta de control eficaz, pone en jaque al sistema citrícola español.

Iñigo Rodríguez, agricultor de Burriana, comparte su preocupación por el impacto que las importaciones descontroladas están teniendo en el campo español.«La realidad está superando la ficción, y en la agricultura lo estamos viviendo en primera línea. Están entrando frutas, verduras y cereales que no cumplen con los mismos requisitos que se exigen a los productos europeos, y eso está destruyendo nuestra economía», denuncia.

Imagen de un campo de naranjos en la población castellonense de Burriana a miércoles 25 de junio

Imagen de un campo de naranjos en la población castellonense de Burriana a miércoles 25 de junioMarian Moncho

Rodríguez insiste en que la competencia desleal está dejando al sector en desventaja: «No jugamos con las mismas reglas, y de momento, vamos perdiendo el partido. Es urgente frenar esta avalancha de importaciones y reforzar los controles para evitar que las plagas terminen por asfixiar al campo».

Desde UNASPI insisten en la necesidad de aplicar el principio de reciprocidad. Si a los productores europeos se les exige cumplir unas normas estrictas en materia de sanidad vegetal y sostenibilidad, esas mismas exigencias deben aplicarse a terceros países que exportan al mercado comunitario.

«La citricultura española no puede seguir asumiendo las consecuencias de una política permisiva ante importaciones contaminadas. Está en juego el futuro de un sector estratégico y el equilibrio ambiental de nuestras regiones productoras», advierte Viciedo en la nota de prensa consultada por El Debate.

Lo que reclaman los agricultores no es otra cosa que coherencia, protección y justicia. Que no se permita competir en desigualdad y que se actúe antes de que sea demasiado tarde. Porque, como advierte el presidente de ALIV, si no se detiene a tiempo, «no habrá forma de pararlo».

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