Imagen de archivo de la zona de las Casitas Rosas en el barrio de la Malvarrosa, uno de los más peligrosos de Valencia
«Dame cinco euros o te rajo»: el barrio más peligroso que debes evitar si viajas a Valencia
La Malvarrosa, uno de los destinos turísticos más icónicos de Valencia gracias a su playa de arena fina y Bandera Azul, oculta a pocos metros de su paseo marítimo una realidad mucho más oscura. Las llamadas Casitas Rosas, unos bloques de viviendas de fachada salmón, han sido durante décadas un punto caliente de narcotráfico, drogodependencia y violencia urbana, convirtiéndose en uno de los barrios más peligrosos de la ciudad.
A pesar de estar junto a enclaves de gran valor cultural y turístico como la Casa Museo de Blasco Ibáñez o las zonas que inspiraron las obras del pintor Joaquín Sorolla, esta parte del barrio vive inmersa en una convivencia forzada entre turismo y marginalidad, donde las jeringuillas en las aceras y los robos a pequeña escala coexisten con los apartamentos vacacionales.
Las protestas vecinales se repiten: manifestaciones y caceroladas exigiendo planes integrales para erradicar este mercado y mejorar la convivencia en el resto del barrio. Cansados de la inacción institucional, los propios vecinos de la Malvarrosa comenzaron hace años a organizar patrullas ciudadanas, recorriendo las calles de las Casitas Rosas para intentar disuadir la presencia de drogadictos y compradores. Estas patrullas, siempre de forma pacífica y con apoyo esporádico de la policía, buscaban recuperar un mínimo de seguridad y dignidad en su entorno. Sin embargo, el enfrentamiento directo con el narcotráfico tuvo un precio: amenazas, represalias y miedo constante.
Imagen de archivo de vecinos de la Malvarrosa en una de las protestas por el tráfico de drogas en sus calles.
El verano multiplica la presencia policial en la Malvarrosa por su afluencia turística. No obstante, los vecinos alertan de que ese refuerzo en la playa conlleva un descuidar la seguridad en el interior, donde aún pueden verse jeringuillas o robos menor escala en viviendas.
Un influencer de YouTube, conocido como 'Bcn a pie de calle', se dedica a publicar vídeos sobre carteristas y otras situaciones de delincuencia en la ciudad de Barcelona y otros puntos del país, se ha desplazado hasta el barrio de la Malvarrosa para documentar todo lo que está pasando en lo que ya cataloga en el vídeo como «uno de los barrios más peligrosos de Valencia». Según relata el youtuber, la venta de droga y que muchos adictos durmiesen en las propias calles del barrio provoca que los vecinos no puedan vivir tranquilos.
También mencionan las patrullas vecinales y que «las amenazas de los narcos y camellos» de la zona hicieron que se echaran atrás y dejaran de vigilar y proteger el barrio por su cuenta.
Captura de pantalla del vídeo de YouTube donde aparece el estado actual de las calles en el barrio de la Malvarrosa
Los protagonistas del vídeo pasean por la Malvarrosa y en un momento del vídeo, en el que se adentran en una zona más marginal, los vecinos les increpan y les echan, además de que reciben amenazas: «Como grabes te mato». En el momento más tenso de su visita, cuando se adentran en las calles principales de la zona conflictiva, un grupo de personas les intentan ahuyentar gritando y lanzándoles un ladrillo.
A plena luz del día me he encontrado gente drogándose en mi esquina
Entre los testimonios de vecinos afectados que consiguen grabar, un poco más alejados del foco conflictivo, los residentes de los bloques de alrededor dicen tener miedo. Algunos aparecen con la cara pixelada, ya que temen las «represalias» por hablar y la «venganza».
«Te sale uno del portal y dice o me das cinco euros o te rajo» o «A plena luz del día, bajando a hacer la compra me he encontrado gente drogándose en mi esquina». Estos son solo algunos ejemplos de las situaciones cuotidianas que se encuentran los vecinos que residen en la zona.
Captura de pantalla del vídeo, donde aparece una persona drogándose en la Malvarrosa
Plan de regeneración
En respuesta a la presión vecinal, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, se reunió con la 'Associació de Veïns Amics de la Malva' en 2024 y, posteriormente, el Ayuntamiento aprobó un plan integral para la zona, con 18 cámaras de vigilancia, mejor iluminación y atención social especializada en las Casitas Rosas, con presupuesto cercano a 820.000 €. Paralelamente, estudios para rehabilitación de estas viviendas ya están en marcha, con el fin de evitar desplazamientos de usuarios vulnerables e impulsar una renovación urbana y social.
La Malvarrosa sigue siendo un enclave de dualidad: un destino playero vibrante, pero también un barrio obrero marcado por carencias y tensiones internas. Las actuaciones actuales con mayor vigilancia y presencia policial, apoyo social y planes de regeneración urbana, son pasos importantes, pero deberán consolidarse y evaluarse para recuperar la convivencia y la dignidad de todo el vecindario.