El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a su mujer, Begoña Gómez, a su llegada al Palacio de Carlos V en una foto de archivo
Pedro Sánchez evita las vacaciones de verano en Valencia a las que instó a los españoles tras la dana
El presidente del Gobierno recomendó viajar a las zonas afectadas por la riada para ayudar a su recuperación pero se ha decantado por Toledo y Canarias para los descansos con su mujer
Pedro Sánchez pidió el 24 de enero a los españoles que eligieran Valencia como destino vacacional «más que nunca», en un gesto de apoyo a una comunidad duramente golpeada por la dana. Nueve meses después de la tragedia, su mensaje se diluye frente a sus propios planes: como informó El Debate este sábado, este fin de semana ha descansado en la finca de Quintos de Mora, en Toledo, y prepara ya su traslado a La Mareta, en Lanzarote, donde pasará parte de agosto junto a su esposa, Begoña Gómez.
El contraste entre las palabras y los hechos es difícil de ignorar. «Nos necesitan más que nunca desde el punto de vista emocional, de compatriotas. Nos necesitan», decía Sánchez entonces. También apelaba al compromiso de los españoles: «Hagamos que, por ejemplo, en las próximas Fallas, el próximo verano y todo este año y los venideros, el turismo sea también un motor de recuperación económica de Valencia, que sea una muestra de solidaridad colectiva de todo un país con una tierra que todos llevamos en el corazón».
Pero el presidente no ha seguido su propio consejo. No lo hizo en primavera ni lo ha hecho con la llegada del verano. Y más allá de las previsibles cuestiones de seguridad que rodean sus desplazamientos, la elección de destinos como Quintos de Mora -una finca de uso oficial en Toledo- y la residencia de La Mareta en Lanzarote refuerza la idea de que Valencia, sencillamente, no está en su hoja de ruta personal.
No es un caso aislado. Desde que llegó a La Moncloa, Sánchez no ha mostrado especial interés por pasar temporadas en la Comunidad Valenciana. Alguna visita relámpago al Festival de Benicàssim -cuando el Falcon lo dejaba a tiro de escenario-, apariciones puntuales en actos institucionales, y poco más. Nunca unas vacaciones completas, nunca una estancia prolongada.
Mientras tanto, la Comunidad Valenciana ha ido recuperando el pulso tras el duro golpe de la dana de octubre de 2024. El turismo, muy tocado en los meses posteriores al temporal, ha logrado repuntar en 2025 con cifras que se aproximan a la normalidad. Y aunque los visitantes han ido regresando poco a poco, Sánchez ha preferido otros rincones de España para desconectar.
La finca de Quintos de Mora, situada a 155 kilómetros de Madrid, es uno de los lugares predilectos del presidente para aislarse. La Mareta, por su parte, es su destino habitual en agosto. Ambas propiedades del Estado permiten un nivel de protección y privacidad que difícilmente se consigue en destinos más concurridos, pero la ausencia reiterada del presidente en la Comunidad Valenciana -incluso tras su propio llamamiento a reforzar el turismo en la región- alimenta la sensación de que aquel mensaje fue más un gesto de cara a la galería que una convicción real.