Imagen de archivo de Pedro Sánchez, Fernando Grande-Marlaska y Pilar Bernabé, el pasado 3 de noviembre en Paiporta, Valencia

Imagen de archivo de Pedro Sánchez, Fernando Grande-Marlaska y Pilar Bernabé, el pasado 3 de noviembre en Paiporta, ValenciaEFE

El verdadero 'pie del cañón' de Sánchez con la dana: huida de Paiporta, nueve meses sin pisar la zona cero y ayudas que no llegan

Félix Bolaños elogia el papel del Gobierno ante tragedias como la riada mientras obvia que el presidente no ha vuelto a visitar a los vecinos afectados, que abandonó a los Reyes y a Mazón o que Ribera estaba en Bruselas centrada en ser comisaria europea

Aunque el plenipotenciario ministro de Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, compareciera este miércoles desde Almería, su lugar de veraneo, con un atuendo más informal, con camisa y en zapatillas, ello no quiso decir, recordando que el hábito no hace al monje, que su actitud fuera distinta a la mantenida hasta la fecha. Lejos de que su look le aportara algo novedoso, aunque fuera mínimamente, hizo un ejercicio más de defensa acérrima de su jefe de filas, Pedro Sánchez. Además, estuvo junto a Óscar Puente, con lo que la citada pretensión jamás pudo ver la luz.

Durante su intervención, Bolaños hizo dos afirmaciones tan sorprendentes, como cuando aseveró que el Gobierno siempre está «al pie del cañón» en las distintas tragedias que se producen en España y que, como consecuencia, «a los ciudadanos les interesa que el gobierno siga presidido por Pedro Sánchez y en manos del PSOE».

Para intentar sostener semejante aseveración, el socialista puso varios ejemplos, entre ellos el de la dana de Valencia del pasado 29 de octubre. Sin embargo, la realidad contrasta sobremanera con el mensaje propagandístico lanzado desde Almería y son varias los puntos que hacen cuestionar las palabras del minsitro.

De Paiporta al «que lo pida»

En cuanto al propio jefe del Ejecutivo, cabe recordar que lleva más de nueve meses sin acudir a ninguna de las calles de los municipios afectados por la riada. Tiene para elegir porque son más de 70, pero el caso es que la última que vio fango en primera persona fue el 3 de noviembre. Desde entonces, tan solo ha acudido una vez a Valencia en calidad de presidente y no de secretario general del PSOE. Fue en mayo y lo hizo para reunirse en la sede de la Delegación del Gobierno en la Comunidad, en pleno centro de la capital levantina, con algunas víctimas. El lodo, bien lejos.

Pero el 3 de noviembre quedará en el recuerdo para muchos, también para el socialista, ya que fue cuando huyó de la localidad de Paiporta, abandonando la comitiva que formaba junto a los Reyes Don Felipe y Doña Letizia y al presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón. Cientos de vecinos indignados con la respuesta dada por las instituciones mostraron su rabia mientras quitaban el barro que inundaba su pueblo y muchos otros.

Pedro Sánchez, justo antes de abandonar a los Reyes en Paiporta

Pedro Sánchez, justo antes de abandonar a los Reyes y Mazón en PaiportaEuropa Press

Los Monarcas y el jefe del Consell aguantaron el tipo mientras Sánchez escapó de la zona. Según el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el supuesto intento de agresión fue cometido por grupos de «extrema derecha». No fue así, como quedó demostrado. A todo ello hay que añadirle la frase pronunciada por el inquilino del Palacio de La Moncloa que define su actuación institucional: «Si (la Generalitat) necesita más recursos, que los pida». Previamente, había estado el 31 de octubre en el Cecopi.

Ribera, en Bruselas

En su alocución poniendo la dana como quintaesencia de estar «al pie del cañón», Bolaños no citó a la que entonces era vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. Y con razón, porque si las palabras del ministro pueden parecer exageradas, poner como a ejemplo a Ribera pudiera llegar a lo sonrojante. Y es que se encontraba en Bruselas haciendo lobby preparándose el examen que tendría pocos días después para ser comisaria europea y número dos de la institución presidida por Ursula von der Leyen.

No solo no cogió urgentemente un vuelo para seguir de primera mano la evolución de la dana, sino que siguió en la capital comunitaria a sus tareas, con una actitud poco compatible con las responsabilidades que todavía ostentaba en España y con la magnitud de la tragedia. Prácticamente, como si el asunto no fuera con ella.

En esta línea, el equipo más próximo a Ribera no se queda atrás en estar «al pie del cañón», todos fuera de nuestras fronteras. Así, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, estaba de viaje oficial en Colombia, mientras que la directora general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, hacía lo propio en Brasil. Pero, por si no fuera suficiente, el Gobierno ha escondido totalmente al presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), Miguel Polo, y obvia que la sucesora de Ribera, Sara Aagesen, presentó en mayo una serie de actuaciones en el barranco del Poyo que no son sino un 'copia y pega' de planes previos que jamás se llegaron a ejecutar.

Pero uno de los aspectos más sangrantes de esta etapa es el que hace referencia a las ayudas. Si el Gobierno creyó alguna vez que el cabreo de los vecinos iba a desaparecer conforme el lodo se retirase de sus calles, se confundió absolutamente. Con gente que ha perdido, la página web de Moncloa y el de las ayudas ni mucho menos les va reconfortar: de los 16.000 millones de euros movilizados por el Ejecutivo, tan solo se han abonado 6.141.333.210. No obstante, a eso, para ser ayuda como tal, habría que restarle lo pagado por el Consorcio de Seguros. Por tanto, la cifra final queda reducida a 2.656.068.171 euros, apenas un 17 %.

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