Varios turistas tratan de mitigar el calor bajo una nube de agua vaporizada en la plaza de la Reina de Valencia

Varios turistas tratan de mitigar el calor bajo una nube de agua vaporizada en la plaza de la Reina de ValenciaEFE

La solución para escapar de la ola de calor: refugios climáticos en Alicante, Valencia y Castellón

La Comunidad Valenciana cuenta con multitud de opciones para sobrevivir a las altas temperaturas sin tener que consumir ni gastar dinero en zonas urbanas

La Comunidad Valenciana atraviesa estos días la segunda ola de calor del verano, un episodio que está dejando registros extremos y que complica el día a día de miles de personas. La Agencia Estatal de Meteorología ha emitido alerta amarilla por altas temperaturas, mientras que la Consejería de Sanidad notificó el martes avisos de riesgo alto (rojo) para la salud en 28 municipios, mientras que otros 61 se encuentran en riesgo medio (naranja). El lunes, sin ir más lejos, se convirtió en la jornada más calurosa del año, con 56 localidades superando los 40 grados y muchas otras acercándose peligrosamente a esa cifra.

En este contexto, las actividades al aire libre se ven reducidas a las primeras horas de la mañana o a la noche, y el abanico de opciones para pasar el día sin gastar dinero se estrecha. Más allá de la playa y la piscina, el calor limita el ocio y obliga a buscar alternativas que permitan sobrellevarlo. Aquí entran en juego los refugios climáticos, un recurso cada vez más habitual en las grandes ciudades y que empieza a consolidarse en la Comunidad Valenciana como una medida clave para proteger la salud durante episodios de calor extremo.

La Generalitat ha presentado a información pública un decreto que creará la Red de Espacios Climáticos de la Comunidad Valenciana. Esta normativa establece un marco legal para habilitar y coordinar tanto espacios públicos como privados que puedan funcionar como refugios frente a episodios de calor y frío extremos. La propuesta parte de una constatación preocupante: las olas de calor son hasta ocho veces más frecuentes que hace unas décadas, duran más, son más intensas y suponen una amenaza real para la salud.

A este problema se suma el fenómeno de la isla de calor urbana, que convierte las ciudades en auténticas trampas térmicas, especialmente peligrosas para mayores, niños, personas con enfermedades crónicas, quienes carecen de hogar o viven en situación de pobreza energética. Un informe de la Consejería de Sanidad advierte, además, de que el grupo de 18 a 45 años ha incrementado notablemente su exposición a estas situaciones, lo que pone en evidencia que el calor extremo no es un riesgo percibido únicamente por las personas mayores.

¿Cómo son los refugios?

Estos espacios climáticos pueden ser interiores o exteriores, pero deben cumplir unos requisitos mínimos. En el caso de los interiores, mantener una temperatura máxima de 27 °C, ser accesibles, disponer de agua potable, zonas de descanso y aseos. En el caso de los exteriores, como parques o plazas, es necesario que cuenten con suficiente vegetación, sombra, fuentes y asientos, además de una superficie mínima de media hectárea y un índice de vegetación adecuado. La adhesión a esta red será voluntaria para Ayuntamientos y entidades privadas con espacios de uso público, y los refugios deberán activarse de forma automática en cuanto se declare una alerta por calor o frío extremo.

Refugios en Valencia

Valencia es la ciudad de toda la región que más ha avanzado en esta materia. Actualmente cuenta con 18 refugios climáticos de distintas tipologías, que incluyen bibliotecas municipales, centros de mayores y museos. Las bibliotecas de Benimaclet–Carola Reig, Benicalap–Carmelina Sánchez-Cutillas, Grau–Constantí Llombart, Malilla–Roís de Corella y Tres Forques–Lluís Fullana i Mira ofrecen un ambiente fresco y tranquilo para resguardarse.

Cuatro centros de mayores —Canyamelar-Cabanyal, Nou Benicalap, Nou Moles y Patraix— también se han adaptado para esta función, aunque no ofrecen atención sanitaria. Además, espacios culturales como el Museo de la Ciudad o el Museo de Historia de València, junto con otros museos de la capital, se convierten en una opción ideal para refugiarse en las horas más calurosas.

Alicante y Castellón, en la cola del país

La situación es muy distinta en las otras dos capitales de provincia. Alicante solo dispone de un refugio climático, los Pozos de Garrigós, un aljibe que también acoge el Museo de Aguas y que fue adaptado en 2023 como medida frente al cambio climático. El espacio, propiedad de Aguas de Alicante, mantiene un horario limitado y ofrece mobiliario, libros, juguetes, wifi y agua potable.

En Castellón de la Plana, el único refugio es la sala Magic Box del Auditorio, gestionada por el Instituto Valenciano de Cultura y habilitada este verano como zona de descanso, lectura o trabajo, con funcionamiento de lunes a viernes hasta mediados de agosto.

Imagen de la sala Magic Box del Auditorio de Castellón, único refugio climático de la ciudad

Imagen de la sala Magic Box del Auditorio de Castellón, único refugio climático de la ciudadInstituto Valenciano de Cultura

Greenpeace ha denunciado en un reciente informe que tanto Alicante como Castellón apenas cuentan con un refugio para toda su población, lo que las deja en situación de desprotección frente al calor extremo. La organización subraya que más del 70 % de las capitales de provincias españolas carecen de una red suficiente de refugios climáticos y reclama actuaciones urgentes para ampliar su número, transformar el espacio público con criterios de adaptación y garantizar que estos espacios sean realmente efectivos para mitigar los efectos del calor, especialmente en entornos urbanos con escasa vegetación.

En un verano que ya deja récords de temperatura, la implantación y uso de estos refugios climáticos se presenta como una herramienta imprescindible no solo para proteger a los más vulnerables, sino para repensar cómo las ciudades pueden adaptarse a un futuro en el que las olas de calor serán cada vez más habituales.

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