Imagen de las paellas de Tu arrocero.

Imagen de las paellas de Tu arrocero.El Debate

Los cinco restaurantes para comer un buen arroz en Valencia

El arroz es el alma de la gastronomía valenciana. No existe otro producto que represente mejor a la región, tanto por su cultivo como por la infinidad de formas en que se cocina. De un arroz al horno al meloso de bogavante, pasando por el del senyoret, la creatividad alrededor de este grano parece infinita. Pero entre todas esas versiones hay un plato que se ha convertido en emblema internacional y que traspasa fronteras: la paella valenciana.

La ciudad y sus alrededores están repletos de locales que anuncian a bombo y platillo «paella auténtica» y otros arroces, pero la realidad es que no siempre se encuentra calidad al nivel del precio que se paga. En muchos casos, especialmente en zonas muy turísticas, abundan fórmulas pensadas más para el visitante despistado que para el paladar exigente. Sin embargo, Valencia conserva joyas gastronómicas donde tradición y producto se combinan para ofrecer un buen arroz, elaborado como mandan los cánones y sin necesidad de arruinarse en el intento.

Selección de los mejores restaurantes

Uno de esos templos históricos es el Hotel Restaurante Rioja, en Benissanó. Fundado en 1924, mantiene la esencia de la cocina de siempre y destaca por una paella cocinada con equilibrio, elegancia y un grano en su punto justo. La calidad del pollo que emplean y la sobriedad de sus fondos, sin excesos de sabor que acaban saturando, son las claves de una receta que se ha ganado el respeto de generaciones.

En pleno centro de la ciudad, Lavoe Arroz y Mar representa la versión más contemporánea de los arroces. Allí se pueden probar propuestas sorprendentes como el arroz barón de pichón con carabineros, un plato que combina la intensidad del ave con la profundidad marina de un caldo elaborado con galeras. También tienen espacio para clásicos como el del senyoret o la paella valenciana por encargo. Todo ello acompañado de entrantes que rescatan recetas tradicionales, como la coca de titaina con atún o la sepia con mahonesa de piparras, y postres que cierran con sello local, como la crema de café caramelizada con helado de leche merengada.

Imagen de un arroz preparado en el restaurante Lavoe Arroz y Mar, Valencia

Imagen de un arroz preparado en el restaurante Lavoe Arroz y Mar, ValenciaInstagram

La tradición más pura se respira en Gran Azul, un restaurante centenario en la playa de la Malvarrosa. Desde hace más de cien años mantienen intacta la receta de la bisabuela Carmen, cocinada siempre al fuego de leña de naranjo y con productos de proximidad. Sus paellas son todo un ritual y entre las más demandadas figuran la de bogavante y el arroz del senyoret. Eso sí, conviene reservar con tiempo si se quiere disfrutar de su paella valenciana, ya que solo la preparan con encargo previo.

En la misma línea de respeto por el fuego y los ingredientes, Casa Carmela es otro de los rincones donde la paella mantiene su liturgia. Sus arroces se cocinan al aire libre con leña de naranjo, siguiendo la técnica de siempre. Allí el comensal encuentra esa conexión entre plato y territorio que se pierde en los locales de reclamo turístico.

El Restaurante Levante, con locales tanto en Valencia como en Benissanó, se distingue por el cuidado con el que tratan el producto. La paella es la reina de su carta, pero el secreto está también en su huerto propio, que les permite ofrecer verduras cultivadas por ellos mismos. Esa apuesta por el producto de proximidad y la leña como elemento irrenunciable convierten su paella en una de las más recomendadas por chefs y expertos del sector. Además, su carta ofrece fideuàs y arroces caldosos que también mantienen el listón alto, con propuestas como el de bogavante azul o el de cangrejo y sepia.

En esta selección no falta tampoco Ca Pepico, en la huerta norte, donde la paella valenciana convive con especialidades como el arroz de raya y sepia sucia. Allí la experiencia se completa con una cuidada propuesta de vinos y el asesoramiento personal de un equipo que conoce a la perfección su despensa. La proximidad a la huerta le confiere un carácter especial, reforzado por un trato cercano y el respeto absoluto al producto.

Valencia es, en definitiva, un territorio de arroces, y aunque no todos los restaurantes cumplen con las expectativas que promete la fama mundial de la paella, todavía se pueden encontrar lugares donde tradición y autenticidad siguen vivas. Allí, en torno a la leña, al producto fresco y a la paciencia que exige el arroz, la paella recupera su sentido original: un plato para compartir, en el que cada bocado sabe a tierra, a historia y a memoria colectiva.

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