Calle Castaños de Alicante, otra de las zonas afectada por la nueva ZAS
«Nos han convertido en los malos de la película»: Alicante silencia su Casco Antiguo con la ZAS y enciende la batalla con la hostelería
Alicante ha decidido bajar el volumen en el corazón de su casco histórico. La Junta de Gobierno local ha aprobado la declaración definitiva de Zona Acústicamente Saturada (ZAS) en el ámbito de la plaza Quijano y las calles Virgen de Belén, San Agustín y Padre Maltés, una medida que ha entrado en vigor tras resolverse las alegaciones y que ha supuesto la suspensión de nuevas licencias de actividad y terrazas, además de la reducción del 50 % del espacio y del mobiliario autorizado. También se ha fijado un nuevo horario de cierre: hasta las 00:30 entre semana y la 1:00 en fines de semana y festivos.
El vicealcalde y concejal de Medio Ambiente, Manuel Villar, ha explicado que con esta declaración «se han suspendido la concesión de nuevas licencias de actividad y de veladores, y se han activado la limitación horaria, la reducción de los veladores y demás medidas correctoras». Según ha precisado, la resolución se ha producido una vez validada por la Conselleria de Medio Ambiente y publicada en el DOGV.
El anuncio ha caído como un jarro de agua fría entre los hosteleros, que han acusado al Ayuntamiento de actuar sin diálogo ni transparencia. El presidente de la Asociación de Locales de Restauración y Ocio de Alicante (Alroa), Javier Galdeano, ha asegurado en conversación con El Debate que la medida «no ha sorprendido a nadie, pero eso no la ha hecho menos traumática», y ha denunciado que el Ayuntamiento «ha tratado al sector como a un proscrito». En sus palabras, «es increíble que los sectores que son la restauración, el ocio y el alojamiento turístico, que han sido los que han recuperado el Casco Antiguo y lo han convertido en un lugar transitable y digno, hayan sido convertidos ahora en los malos de la película».
Alegaciones sin respuesta
Galdeano ha insistido en que «no ha habido ni una sola comunicación ni una sola notificación» desde que se inició el procedimiento en febrero. «Hemos presentado alegaciones trabajadas a nivel técnico y jurídico y no hemos recibido respuesta. Si no contestan, será porque saben que tenemos razón», ha lamentado. A su juicio, el Ayuntamiento ha aplicado las restricciones «sobre mediciones de ruido hechas en 2021, completamente desfasadas», y ha recordado que el sonómetro «se ha colocado en la terraza del abogado de la asociación de vecinos, lo que ya dice mucho de la objetividad del estudio».
Manifestación de los hosteleros en Alicante
El dirigente de Alroa también ha criticado el anuncio de una nueva mesa de trabajo entre el Ayuntamiento y los colectivos afectados. «Esa mesa ya existía y no la han convocado», ha reprochado. «Y ahora nos dicen que quieren sentarse con nosotros… Ni hablar. Nos veremos en el juzgado», ha sentenciado, visiblemente molesto.
La frustración del sector se ha centrado en la sensación de abandono institucional. Galdeano ha afirmado que los hosteleros «han cumplido con todas las auditorías acústicas y los requisitos legales», mientras el Ayuntamiento «ha mirado hacia otro lado» frente a los problemas de convivencia en la vía pública. «Si se concentran cinco tíos a las seis de la mañana en la puerta de mi local, ¿qué hago yo? Llamo a la policía, pero tardan 50 minutos en venir, y al final el culpable soy yo. No tiene lógica. El responsable es quien no ha hecho su trabajo», ha denunciado.
Consecuencias para la zona afectada
El presidente de Alroa ha advertido además de las consecuencias económicas y de desplazamiento del ocio hacia otras zonas de la ciudad. «La gente no se va a quedar en su casa; se irá a otro sitio. En la playa de San Juan también hay ruido, pero allí no molesta. Esto ha sido una persecución contra dos zonas concretas, y el beneficio será para otras», ha apuntado.
Mientras tanto, el Ayuntamiento ha defendido que la ZAS responde a la necesidad de equilibrar descanso vecinal y actividad económica, y ha anunciado que reforzará la vigilancia policial y pondrá en marcha campañas de sensibilización sobre el ruido.
El Casco Antiguo de Alicante tendrá menos mesas, menos sillas y menos ruido. Pero también un conflicto abierto que, como ha advertido Galdeano, «volverá a resolverse donde siempre: en los juzgados».