Imagen captada por los vecinos de locales que, según aseguran, no respetan la nueva ZAS

Imagen captada por los vecinos de locales que, según aseguran, no respetan la nueva ZASImagen cedida por la Asociación de Vecinos Laderas del Benacantil del Casco Antiguo de Alicante

«Es la primera vez que duermo con la ventana abierta en 25 años»: el presidente vecinal del Casco Antiguo defiende la ZAS en Alicante

Joaquín Gangoso recuerda que la restricción sonora fue aprobada por unanimidad de todos los grupos municipales tras años de denuncias

Después de que la Junta de Gobierno local aprobara de forma definitiva la declaración de Zona Acústicamente Saturada (ZAS) en las calles Virgen de Belén, San Agustín, Padre Maltés y la plaza de Quijano, la ciudad de Alicante vive un nuevo pulso entre vecinos y hosteleros. Mientras los locales afectados acusan al Ayuntamiento de actuar «sin diálogo ni transparencia», los residentes del Casco Antiguo sostienen que la decisión llega «tras más de dos décadas de olvido institucional».

Entre ellos, Joaquín Gangoso, presidente de la Asociación de Vecinos Laderas del Benacantil, ha querido exponer en conversación con El Debate la posición de su colectivo, que considera la medida una victoria cívica más que una restricción económica. «Es la primera vez que duermo con la ventana abierta en 25 años», asegura, visiblemente aliviado.

«Durante años el ruido fue constante»

Gangoso, que preside una asociación con casi 200 miembros y 14 nacionalidades, recuerda que el problema del ruido «ha sido una constante durante décadas». Cansados de quejarse sin resultados, los vecinos decidieron profesionalizar su estrategia: presentaron más de 800 denuncias en el registro municipal con el apoyo de un abogado especializado.

Aquella presión derivó en la instalación de tres sonómetros municipales, cuyos registros confirmaron que los niveles de ruido superaban los límites legales hasta cuatro veces por semana durante tres semanas consecutivas. Esos datos sirvieron de base al Ayuntamiento para declarar la ZAS, que reduce al 50 % las terrazas y mobiliario autorizado, suspende nuevas licencias y limita los horarios de cierre a las 00:30 entre semana y la 1:00 los fines de semana. Sin embargo, según asegura el representante de la asociación, «aún hay algunos pubs que no se han sentido aludidos por la nueva normativa y continúan cerrando a altas horas de la madrugada».

«Llevamos más de veinte años reclamando que se cumpla la ley. Esta medida ha sido aprobada por todos los grupos políticos, desde Vox hasta Podemos, y ninguno votó en contra. Eso lo dice todo», apunta Gangoso.

Descanso frente al ocio nocturno

El dirigente vecinal recalca que la ZAS no persigue a la hostelería, sino que protege la convivencia. «Aquí no se habla de pérdida de economía, sino de exceso de ocio nocturno. Los restaurantes cierran a medianoche, pero los pubs siguen hasta las cuatro y media. Y eso no es compatible con el descanso

Calle Castaños de Alicante, afectada por el nuevo ZAS

Calle Castaños de Alicante, afectada por el nuevo ZASNS

Gangoso describe una situación que, según él, «ha expulsado a vecinos y afectado incluso al turismo»: «He tenido que dormir con tapones y música de lluvia para amortiguar el ruido. Imagínate las personas mayores que siguen teniendo ventanas de madera. No descansan. Y los turistas, que pagan hoteles boutique, se van poniendo una crítica negativa en Booking».

«No queremos juicios, sino dormir»

El presidente de Laderas del Benacantil rechaza la idea de judicializar el conflicto, en contraste con la postura de la Asociación de Locales de Restauración y Ocio de Alicante (Alroa), que ha anunciado que llevará el caso a los tribunales.

«Yo no quiero una indemnización ni ir contra el Ayuntamiento. No quiero 20.000 euros, quiero poder dormir con normalidad.»

Gangoso también se refiere al cambio de modelo que, en su opinión, debe impulsar el Consistorio: «Hace 25 años el barrio era donde nadie quería venir; ahora es un activo turístico. Si dentro de un año hay menos pubs y más restaurantes o cafeterías, la economía será más robusta y el barrio más habitable.»

«El ruido es el asesino silencioso»

Para el líder vecinal, el debate no es económico, sino sanitario. «Al ruido lo llamaban el asesino silencioso. Provoca estrés, ansiedad, ictus. Durante mucho tiempo se ha normalizado algo que enferma».

Recuerda además que el derecho al descanso está reconocido por ley, y que la ciudad «por fin empieza a aplicar una norma que existía desde hace años».

«Claro que todos tenemos derecho a divertirnos, pero no a costa del otro. La ley está para cumplirla», concluye Gangoso.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas