Reme Mazzolari

La Constitución frente a los abusos del sanchismo

Los casos que afectan a altos cargos del Gobierno, así como la reciente condena al fiscal general del Estado, no son simples escándalos: son una vulneración directa del principio de igualdad ante la ley y de la obligación de los poderes públicos de actuar con transparencia

Como mujer política y comprometida con el Estado social y democrático de Derecho, me veo en la obligación de alzar la voz en defensa de nuestra Constitución, ese pacto de convivencia asentado sobre los pilares de la libertad, la igualdad y la unidad de España. Hoy, sin embargo, asistimos a una preocupante deriva en la que se normalizan actuaciones que no son constitucionales y que ponen en riesgo la estabilidad de nuestro sistema democrático.

La corrupción institucional y los pactos de la vergüenza en los que se ha instalado el sanchismo son unos de los mayores riesgos para nuestro orden constitucional. Los casos que afectan a altos cargos del Gobierno, desde el caso Koldo hasta las investigaciones que afectan al entorno familiar del presidente Sánchez, ya sea a su esposa o hermano, así como la reciente condena al fiscal general del Estado, no son simples escándalos: son una vulneración directa del principio de igualdad ante la ley y de la obligación de los poderes públicos de actuar con transparencia. Cuando quienes deberían ser ejemplo de integridad se ven envueltos en procesos judiciales, la confianza ciudadana se erosiona y se debilita el marco constitucional.

Otro ámbito preocupante es la separación de poderes. La Constitución proclama la independencia del poder judicial (art. 117.1). Sin embargo, las presiones políticas sobre nombramientos, los ataques directos al Tribunal Supremo a raíz de sus decisiones judiciales muestran una intromisión que no respeta ese principio. La reciente condena al fiscal general y las maniobras para controlar el Consejo General del Poder Judicial son ejemplos claros de cómo se intenta manipular instituciones que deberían estar al servicio exclusivo de la justicia.

Además, la unidad nacional, recogida en el artículo 2 de la Constitución, se ve cuestionada por pactos políticos que conceden privilegios territoriales y ponen en duda la igualdad de todos los españoles. La fragmentación del Estado en función de intereses partidistas no solo es injusta, sino que contradice el espíritu constitucional de cohesión y solidaridad. El sanchismo ha ofrecido la unidad de España a los separatistas en 'bandeja de plata'.

La Constitución también protege la libertad de los ciudadanos frente a la arbitrariedad del poder. Sin embargo, vemos cómo se promueven leyes y decretos que se aprueban sin el debido debate parlamentario, reduciendo el papel de las Cortes y debilitando el principio de representación democrática. Pedro Sánchez gobierna sin el respaldo del Parlamento. Sin embargo, de manera deshonrosa, los partidos de la investidura siguen manteniendo al sanchismo en el poder impidiendo que pueda promoverse una moción de censura que pueda ir dirigida directamente a una convocatoria electoral y dar a la ciudadanía la palabra en estos momentos en que nuestra democracia se debilita.

Como mujer política, creo que defender la Constitución no es una cuestión ideológica, sino de responsabilidad. No podemos permitir que la corrupción, la manipulación institucional y la fragmentación territorial se conviertan en la norma. La Constitución es el escudo que protege nuestras libertades y el marco que garantiza que España siga siendo una democracia sólida.

Por ello, hago un llamamiento a la ciudadanía: vigilemos, denunciemos y exijamos respeto a la Constitución. No podemos dejar que los abusos del presente destruyan el legado de quienes, en 1978, supieron construir un pacto de libertad y prosperidad para todos

· Reme Mazzolari es vicepresidenta segunda de la Diputación de Valencia

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