Imagen de archivo de la Torre Miramar de Valencia.

Imagen de archivo de la Torre Miramar de Valencia.Nuria González

El regalo envenenado de Zapatero a Valencia: ruina y degradación en la rotonda más cara de Europa

El proyecto pasó de un presupuesto inicial de 15,9 millones de euros a los finalmente 24 millones y sólo estuvo en funcionamiento durante tres meses

La ciudad de Valencia tiene un problema en su acceso norte. Ya no únicamente por el tráfico, sino por el mamotreto que se encuentran vecinos y visitantes en la primera rotonda de la ciudad. Hace tres décadas en ese mismo lugar se encontraba un paso elevado por encima de las vías del tranvía; desde 2009 está la rotonda más cara de Europa. Sólo duró tres meses a pleno rendimiento. Desde entonces, la obra realizada por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido en un nido ruina y degradación insalvable.

Pero este problema no empieza en 2009, que es cuando se agrava. Todo se remonta a finales de los años 90, cuando la tercera ciudad asumió el problema que implicaba su acceso norte. El 26 de junio de 1990 se inauguró el primer tramo del by-pass, la gran circunvalación de Valencia, por lo que el tráfico rodado por el arco mediterráneo ya no tenía que circular por dentro de la ciudad. Así se quedó un paso elevado sobre el que se proyectó un túnel y unas glorietas.

El primer proyecto era relativamente simple para lo que se acabó haciendo. En un principio la obra costaría 15,9 millones de euros, pero se quiso hacer una obra monumental y ahí es cuando aparece la torre-mirador de 45 metros.

Prácticamente de la noche a la mañana la obra asciende hasta un presupuesto de 24 millones de euros y consta de un túnel para unir la V-21 con la avenida Cataluña, así como en sentido salida de la ciudad desde la calle Clariano, unas glorietas en superficie, unas fuentes en su centro, el paso del tranvía y una grandiosa torre desde la que se pretendía ver el mar.

Las obras comenzaron en 2004 y sólo cinco años después ya estaba completamente acabada, lo que empezaba ahí era el fuego político. A la inauguración de 2009 vino el que era, por aquel entonces, ministro de Fomento, José Blanco, y en los discursos oficiales ya se notaba la tensión entre administraciones. Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia se negó a recepcionar las obras. A los tres meses se tuvo que cerrar la torre por fallos en el ascensor. Ahí empezó la decadencia de una zona inexplicable con el paso de los años.

El regalo envenenado del Gobierno de Zapatero a Valencia suponía que pasara a depender de las arcas públicas una torre desde la que finalmente no se veía el mar, sino las inmediaciones de la avenida de los Naranjos y la huerta de Alboraya. El proyecto ejecutado provocaba un mar de dudas en cuanto a la rentabilidad, pero también con respecto al alto coste del mantenimiento y a su uso real. ¿Quién iba a entrar al centro de una rotonda para subir a un mirador sin vistas?

La Torre Miramar sigue siendo del Gobierno 16 años después

La inauguración fue en 2009 y el Ayuntamiento de Valencia, oficialmente, no recepcionó la obra hasta diciembre de 2021. Pero tampoco por completo. Entre el Consistorio de Joan Ribó y el Gobierno de Pedro Sánchez se firmó un documento por el que Valencia asumía la obra, pero dejaba fuera la torre-mirador señalando justamente a su escaso nulo.

Imagen del proyecto de la Torre Miramar de Valencia presentado en 2022.

Imagen del proyecto de la Torre Miramar de Valencia presentado en 2022.Ayuntamiento de Valencia

Por eso cuando Valencia fue Capital del Diseño en 2022 se desplegó una lona gigante y ese mismo años se presentó un proyecto para convertir esta zona en un espacio «bioclimático y sostenible», con vegetación, zonas verdes, producción de energía renovable, pérgolas de sombra y fuentes que funcionaran.

El Ayuntamiento de Ribó presupuestó 1,3 millones de euros para intentar dar algo de uso a una rotonda que 'luce' en ser la más cara de toda España. Obviamente por toda la obra que implicó.

Cantaban Ana Belén y Víctor Manuel sobre 'La Puerta de Alcalá', pero ahí está viendo pasar el tiempo la Torre Miramar, un mirador sin vistas y cerrado a los tres meses de su inauguración. Oficialmente la torre sigue perteneciendo al Gobierno de España.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas