Vistas desde el Castillo de Santa Bárbara, Alicante
Cierre temporal y mejoras técnicas en el monumento más visitado de la Comunidad Valenciana
El monumento histórico que más visitantes recibe cada año en la Comunidad Valenciana afronta una nueva intervención técnica destinada a mejorar uno de sus servicios clave. El ascensor que permite acceder al Castillo de Santa Bárbara desde la avenida de Juan Bautista Lafora cerrará temporalmente entre el lunes 12 y el viernes 16 de enero para acometer una modernización integral de su maquinaria, una actuación que busca actualizar una infraestructura esencial para el flujo diario de público.
La instalación volverá a funcionar con normalidad a partir del sábado 17 de enero. Durante este fin de semana, el ascensor ha permanecido operativo, una decisión pensada para concentrar el impacto del cierre en días laborables y reducir las molestias tanto a turistas como a visitantes locales.
La intervención corre a cargo de la empresa de mantenimiento, bajo la supervisión de la Concejalía de Infraestructuras, que ya había planificado esta actuación a la espera de disponer de piezas de última generación. La llegada del nuevo material ha permitido fijar finalmente el calendario de trabajos.
Refuerzo del transporte alternativo
Para garantizar el acceso durante los días en los que el ascensor esté cerrado, el Patronato de Turismo Alicante City&Beach reforzará el servicio de lanzaderas. Las frecuencias pasarán de una a tres por franja horaria, una medida destinada a absorber el incremento de demanda y facilitar la visita al recinto sin alterar su funcionamiento habitual.
Imagen de archivo del Castillo de Santa Bárbara, en Alicante
El refuerzo no es menor si se tiene en cuenta la dimensión turística del enclave. Situado sobre una mole rocosa de 166 metros de altitud junto al mar, el monumento domina la bahía de Alicante y se ha consolidado como el principal atractivo patrimonial de la ciudad y uno de los más visitados del conjunto de la Comunidad Valenciana.
Un enclave marcado por los cambios
La modernización del ascensor se suma a una larga historia de transformaciones. El monte Benacantil, citado ya en el siglo XII por el geógrafo Al-Idrisi, ha sido ocupado desde la Edad del Bronce y albergó asentamientos ibéricos y romanos antes de que, en el siglo IX, se levantara la fortaleza durante la dominación musulmana.
El recinto cambió definitivamente de manos el 4 de diciembre de 1248, día de Santa Bárbara, cuando el infante Alfonso de Castilla conquistó la plaza. A partir de entonces, el castillo fue ampliado y reformado en distintas etapas, especialmente entre los siglos XVI y XVII, cuando ingenieros militares al servicio de la Corona definieron su actual sistema defensivo.
Bombardeos, guerras y periodos de abandono marcaron su trayectoria hasta finales del siglo XIX. La última acción militar se produjo en 1873 y, tras décadas de deterioro, el enclave fue recuperado y abierto al público en 1963.
De fortaleza militar a centro cultural
Ese mismo año se inauguraron los ascensores excavados en el interior de la montaña, una infraestructura que cambió por completo la relación del monumento con la ciudad y facilitó el acceso masivo de visitantes. Desde entonces, el recinto no ha dejado de adaptarse a nuevos usos.
Hoy, declarado Bien de Interés Cultural, el monumento se organiza en tres recintos diferenciados y funciona como un espacio cultural activo, con exposiciones, conciertos, visitas guiadas y actividades familiares durante todo el año. La llegada constante de visitantes nacionales e internacionales obliga a mantener y actualizar unas instalaciones que soportan un uso intensivo.
El cierre temporal del ascensor se presenta así como una intervención puntual dentro de un proceso continuo de conservación y mejora. Cinco días de obras para asegurar que el principal icono patrimonial de Alicante siga siendo accesible, seguro y preparado para recibir a quienes cada año ascienden al Benacantil en busca de historia y vistas sobre el Mediterráneo.