Imagen de archivo de un laboratorio de baterías

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ITE ayuda a la industria de baterías a prepararse para el Battery Passport

ITE, como centro tecnológico de la energía, explica a fabricantes de baterías, OEMs, integradores e importadores que operar en el mercado europeo de baterías sin Pasaporte Digital (Battery Passport), obligatorio a partir del 18 de febrero de 2027, implicará consecuencias inmediatas como la prohibición de comercialización en la UE, inmovilizaciones en aduanas, retiradas de producto y sanciones económicas.

«El Battery Passport es una nueva exigencia regulatoria y la llave para seguir operando y ganar competitividad en el mercado europeo de baterías», subrayan desde ITE. A partir de la fecha de aplicación, cualquier batería de vehículo eléctrico, batería industrial de capacidad superior a 2 kWh o batería para patinetes y bicicletas eléctricas que se ponga en el mercado en la Unión Europea deberá disponer de un pasaporte digital conforme. La obligación afecta tanto a baterías fabricadas en la UE como importadas; cuando el fabricante está fuera de la Unión, la responsabilidad recae en el importador u operador que las introduce por primera vez en el mercado europeo.

En este contexto, desde el ITE señalan que anticiparse es clave: «Las empresas que empiecen a prepararse ya para el cambio regulatorio llegarán a 2027 con procesos maduros, datos fiables y una posición reforzada ante sus clientes». Además, explican que «para muchos fabricantes y operadores, el Battery Passport es una oportunidad para ordenar la información técnica, de sostenibilidad y trazabilidad que ya generan, y convertirla en un activo de negocio que les permita acceder a cadenas de suministro más exigentes y a nuevos mercados».

Precisamente para ayudar a la industria de baterías en este cambio normativo, ITE pone a su disposición su BatteryLab, un laboratorio de referencia acreditado por ENAC que ofrece ensayos de rendimiento, así como testing eléctrico, térmico, climático, de degradación, segunda vida y análisis post‑mortem. Estos resultados constituyen la base técnica trazable de los campos de rendimiento y durabilidad del Battery Passport y son un soporte clave para la evaluación de conformidad y el marcado o sello CE. «Nuestro objetivo es que las empresas lleguen a 2027 con sus datos validados y listos para integrarse en sus pasaportes digitales», explican desde ITE.

BatteryLab fue el primer laboratorio en España en obtener acreditación para estos ensayos en baterías de litio y, junto con ITE, participa en plataformas y asociaciones como BatteryPlat, AEPIBAL y BEPA, que trabajan en la armonización de estándares, trazabilidad e interoperabilidad de datos a escala europea.

El Battery Passport concentra más de 90 requisitos de información sobre identificación, huella de carbono, diligencia debida en materias primas, materiales, circularidad, rendimiento y durabilidad, con distintos niveles de acceso público y restringido. Muchos de estos datos, especialmente huella de carbono, contenido reciclado y ciertos indicadores de sostenibilidad, deberán estar respaldados por verificaciones realizadas por organismos notificados o auditores acreditados. La incoherencia entre lo declarado en el pasaporte y los resultados de ensayo o la documentación técnica podrá ser objeto de control prioritario por parte de las autoridades de vigilancia de mercado a partir de 2027.

Además del riesgo regulatorio, ITE insiste en las implicaciones reputacionales y financieras del incumplimiento. La falta de pasaporte o la baja calidad de los datos reportados puede dañar la credibilidad de las empresas en materia de sostenibilidad y cumplimiento normativo, dificultar el acceso a financiación verde y encarecer o limitar coberturas de seguro, en un contexto en el que bancos, inversores y aseguradoras exigen trazabilidad y evidencias verificables en toda la cadena de valor.

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