Imagen de Maribel Vilaplana accediendo al Juzgado de Catarroja para declarar en la causa de la dana de Valencia.GTRES

La jueza de la dana aprovecha el auto contra Mazón para señalar a Maribel Vilaplana: «Es ciertamente difícil»

La magistrada hace constar en la solicitud de imputación al TSJCV sus dudas con respecto al testimonio dado por la periodista

Es ciertamente llamativo el papel que ha adquirido la periodista Maribel Vilaplana en la macro causa de la dana de Valencia. Compartir comida y sobremesa con Carlos Mazón aquel 29 de octubre ha dado pie a una barra libre de interpretaciones que han llegado al Juzgado de Catarroja. Hasta la propia jueza Nuria Ruiz Tobarra asumió como «hecho plausible» un relato inventado por la izquierda que acabó siendo un bulo, otro más de los esgrimidos interesadamente durante la instrucción.

La jueza de la dana parece que tiene muy presente a Maribel Vilaplana y hasta realiza calificaciones sobre ella en la exposición razonada que remitió al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana para solicitar la imputación de Carlos Mazón.

Hasta el momento sólo daba la mera sensación de que la magistrada no se creía, en cierta manera, las declaraciones de Vilaplana con respecto a qué ocurrió aquella tarde del 29 de octubre en El Ventorro, pero ahora ya queda escrito negro sobre blanco.

En el documento oficial de 109 páginas con la exposición razonada, al que ha tenido acceso El Debate, la jueza de instrucción Nuria Ruiz Tobarra le dedica un párrafo completo para hacer referencia a la declaración de Maribel Vilaplana en sede judicial. Sin cortarse, considera que su testimonio es «ciertamente difícil» de creer.

Lejos de la imagen que tenía la magistrada entre sus compañeros hasta la fecha, los autos del caso de la dana han destapado una jueza que no se ha autocensurado en el uso de ciertos calificativos para describir lo que, a su parecer, fue la gestión de la emergencia.

Ella, que responsabilizó a Mazón de la declaración de Vilaplana, señala en el citado escrito que «la periodista la Sra. Vilaplana no vio preocupado al Sr. Mazón, lo que ciertamente es concordante con la prolongación injustificada de la sobremesa en dicho restaurante».

El punto más contundente contra Maribel Vilaplana es cuando hace constar lo que le pareció su declaración: «Declaró que no llegó a oír las conversaciones, ni los comentarios que pudieron producirse a raíz de las comunicaciones telefónicas, lo que es ciertamente difícil» de creer.

Una vez pone en duda la credibilidad del testimonio de Vilaplana, Nuria Ruiz Tobarra intenta enfocar el relato para sumar un argumento más contra Mazón, ya que considera que el testimonio volvería a ser creíble «a no ser, que (Carlos Mazón) pretendiera excluir del conocimiento de lo que sucedía en el exterior a dicha periodista. Algo también complejo, dado que la periodista había recibido un vídeo sobre la situación en Utiel, y pretendiera minimizar una situación grave como medio de normalizar la permanencia en el reservado».

Y de todo ello lo que subyace es que a la magistrada le ha tocado enfocar la solicitud de imputación por la no participación de Mazón en la toma de decisiones, ya que hasta la fecha no ha dado con ninguna orden escrita ni indicación reconocida por parte del que fuera presidente de la Generalitat Valenciana.

Ante lo que para ojos de cualquier persona sería una ausencia de responsabilidad directa, la magistrada le aporta el matiz de que esa falta de órdenes es ya un motivo de peso para demostrar su parte de culpa. Es decir, que Mazón estaba 'señalado' por la magistrada tanto por si hubiera dado una orden como si no la hubiera llegado a dar de forma directa.