Imagen de la vivienda okupada por magrebíes ante la playa de la localidad valenciana Tavernes de la Valldigna.

Imagen de la vivienda okupada por magrebíes ante la playa de la localidad valenciana Tavernes de la Valldigna.El Debate

La surrealista situación de una casa okupada ante la playa: «Ahora la tienen alquilada a otras personas»

La vecina de la vivienda asaltada en junio lamenta que su situación se ha quedado enquistada «sin novedades» desde octubre del año pasado

Okupas y caseros a la vez. Así de surrealista es la situación que se vive en la vivienda de la playa valenciana de Tavernes de la Valldigna, de la que El Debate ha ido publicando puntualmente cualquier cambio. Lo cierto es que desde la última novedad de octubre «no ha habido ninguna», según comenta la propietaria de la casa okupada a este periódico.

Asaltada a las puertas del verano, los okupas, un grupo de magrebíes, justificaron a la Guardia Civil que llevaban varios meses residiendo en la vivienda, argumento imposible porque Pilar, propietaria de la casa, había estado con su familia el fin de semana anterior a que fuera asaltada.

Desde aquel entonces se sucedieron las fiestas, las entradas y salidas de gente ante el asombro de los vecinos, a los que les tocó aguantar todo un verano de incomodidad mientras Pilar y sus hijos se quedaban sin lugar de veraneo.

La propietaria se ha puesto en contacto con El Debate para denunciar de nuevo el estado de su vivienda. «Parece que han cambiado los okupas», comenta, pero la sorpresa es que «parece que los antiguos cobran alquiler a los nuevos», señala la afectada.

Okupas inicialmente y ahora caseros aprovechando la lenta actuación judicial, condicionada por las denuncias iniciales de la familia afectada. Como inicialmente Pilar alertó a la Guardia Civil por los robos detectados en su casa y posteriormente puso en conocimiento de los agentes que su vivienda había sido asaltada por gente que se mantenía dentro, la Justicia no ha podido más que intentar desenmarañar una situación bastante complicada de solucionar sino es inmediatamente.

Justamente Pilar lamenta que «han entrado okupas en otra casa de la misma calle, pero me comentan que la Guardia Civil los ha echado enseguida». Ante esa disparidad de la actuación la propietaria estalla: «No entiendo por qué motivo ahora lo han podido hacer y en mi caso no movieron ni un dedo».

Pilar sigue sin poder ir a su casa, una vivienda por la que han pasado varios grupos den okupas desde el pasado mes de julio. La misma casa ante la playa que era un lugar idílico para la familia es ahora una pesadilla, un dolor de cabeza del que un grupo de okupas ahora saca rédito económico.

Y todo ello mientras la Justicia sigue a su ritmo habitual, permitiendo que continúe enquistada una situación surrealista, y el Ayuntamiento mantiene una posición equidistante como ya demostró hace meses, lo que llevó a la afectada a denunciar que no había recibido «ninguna muestra de interés» por parte de su Consistorio. El tiempo va pesando y la falta de actuaciones va cansando a una familia que vive una pesadilla constante.

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