Recreación de la 'ecoaldea' de Planes (Alicante)
La 'ecoaldea' de lujo de una influencer noruega desata el rechazo vecinal en Alicante
En las orillas del pantano de Beniarrés, donde la tranquilidad define el paisaje natural de la comarca alicantina de El Comtat, se gesta un proyecto urbanístico de proporciones inusuales. Bajo la promesa de una sostenibilidad absoluta y una vida en perfecta armonía con el entorno, la iniciativa 'Modern Eco Village' (MEV) proyecta levantar alrededor de medio millar de viviendas.
Sin embargo, lo que sus promotores promocionan como un oasis de innovación ecológica e integración paisajística, ha despertado un profundo recelo entre una parte de la población local, que percibe en este macrocomplejo la sombra de los excesos constructivos del pasado.
Detrás de esta ambiciosa inversión se encuentran la creadora de contenido noruega afincada en España, Belinda Jakobsen, y su marido, Iancu. Ambos concibieron hace un par de años la idea de fundar una comunidad que aglutinara el confort moderno, la posibilidad de teletrabajar y el respeto estricto por el medio ambiente. Para materializarlo, han recurrido a capital de su país de origen con el fin de adquirir unos terrenos en el término municipal de Planes. Paradójicamente, el enclave elegido no es un paraje virgen, sino que arrastra la huella del boom del ladrillo: se trata de unas parcelas cuya urbanización quedó a medias en el año 2005.
Adosados de la 'ecoaldea'
Los inversores ya han remitido la documentación pertinente al Ayuntamiento de Planes. Según la propia plataforma del proyecto, cuentan con el beneplácito del Consistorio, pero la magnitud de la obra ha chocado frontalmente con el escepticismo de habitantes de los municipios colindantes. Para estos vecinos, la edificación de semejante infraestructura en la zona supone una amenaza directa a la idiosincrasia del valle.
En claro contraste con la preocupación vecinal, los creadores defienden un plan maestro que dibuja prácticamente una nueva pedanía de vanguardia. El esquema contempla la construcción de 107 chalets independientes y más de 350 viviendas adosadas.
Más allá del mero uso residencial, la visión de los promotores es crear un ecosistema completamente autónomo y libre de elementos tóxicos, equipado con sistemas de energía renovable, agricultura ecológica automatizada, colegio, guardería, áreas deportivas y zonas de encuentro comunitario para fomentar una economía interna dinámica.
Villas de hasta 1,5 millones
El acceso a este particular edén mediterráneo dista mucho de los cauces de una promoción inmobiliaria tradicional, acercándose más al concepto de un club privado. Para optar a una residencia, los interesados deben abonar inicialmente una cuota de membresía fijada en 15.000 euros. Este importe, que posteriormente se deduce del coste total del inmueble, garantiza la reserva de una plaza en la comunidad y exige formalizar la adquisición en un plazo máximo de doce meses. Como incentivo paralelo, los socios obtienen prioridad en los procesos de selección para cubrir los cerca de 150 puestos de trabajo que requerirá el mantenimiento del recinto.
Representación del proyecto
Una vez superado este filtro de entrada, el abanico inmobiliario ofrece distintas tipologías con un amplio espectro económico. La opción más accesible parte desde los 150.000 euros para los formatos modulares básicos. Las casas adosadas, configuradas en bloques de 50 metros cuadrados interiores unidos a un jardín de idénticas dimensiones, arrancan en los 165.000 euros, pudiendo escalar hasta los 480.000 euros si se combinan varios módulos.
Para quienes buscan la máxima exclusividad en plena naturaleza, las macrovillas marcan el tope de la oferta. Estas residencias parten de los 770.000 euros para superficies de 200 metros cuadrados, y sus versiones prémium de dos plantas pueden llegar a rozar el millón y medio de euros. Opciones que, según la organización, ya están recibiendo reservas para las primeras fases de construcción de un proyecto que busca combinar conciencia ecológica y lujo, pero que primero deberá sortear la brecha abierta con el territorio que pretende habitar.