Imagen de archivo de María Jesús Montero junto a Diana Morant

Imagen de archivo de María Jesús Montero junto a Diana MorantEuropa Press / A. Pérez Meca

La debacle de Montero en Andalucía dispara las dudas sobre Morant como candidata a la Generalitat con Compromís al acecho

Los resultados de los socialistas ponen en alerta a la federación valenciana en pleno auge de los nacionalistas en las encuestas con el 'efecto Mónica Oltra'

El desenlace de las elecciones autonómicas en Andalucía ha provocado un inevitable eco en el panorama político de la Comunidad Valenciana. La holgada victoria del Partido Popular de Juanma Moreno, que consolida su posición al quedarse a tan solo dos escaños de la mayoría absoluta, contrasta con el hundimiento del PSOE de María Jesús Montero, que ha firmado el peor resultado histórico de las siglas socialistas en la región andaluza.

Este retroceso de una de las principales figuras del Gobierno central no solo debilita la posición de Ferraz en su histórico bastión, sino que proyecta serias dudas sobre la viabilidad de la estrategia de situar a ministros del núcleo duro de Pedro Sánchez al frente de las marcas autonómicas. La federación del PSPV-PSOE observa con evidente inquietud este escenario como un posible espejo de lo que podría suceder en los comicios de 2027 con la candidatura de Diana Morant, en un momento en que Compromís cotiza al alza en las encuestas espoleado por el regreso de Mónica Oltra.

Los datos definitivos del escrutinio en territorio andaluz certifican la magnitud del desplome socialista. Con el 99,9 % de los votos escrutados, el PP ha ratificado su hegemonía con 53 diputados (41,6 % de los sufragios), lo que obligará a Moreno a explorar fórmulas de acuerdo con Vox -que se estabiliza con 15 escaños- para asegurar su investidura.

Por el contrario, la candidatura de María Jesús Montero ha perforado el suelo electoral del PSOE-A al cosechar apenas 28 asientos (22,71 %), quedando por debajo del mínimo histórico de 30 parlamentarios. Montero, quien hasta el inicio de la campaña ejercía como vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, y que se había autodefinido textualmente como «la mujer con más poder de la democracia», protagonizó una campaña compleja en la que calificó como «accidente laboral» el asesinato de dos guardias civiles arrollados por una narcolancha en Huelva, una afirmación de la que posteriormente se retractó asegurando que carecía de «criterio» para realizar una valoración técnica.

Imagen de archivo de María Jesús Montero, Pilar Alegría y Diana Morant, tras un Consejo de Ministros

Imagen de archivo de María Jesús Montero, Pilar Alegría y Diana Morant, tras un Consejo de MinistrosEuropa Press

Este adverso escenario para las filas socialistas no constituye un hecho aislado, sino que prolonga la tendencia observada el pasado 8 de febrero en Aragón. En aquella cita, la ministra de Educación y portavoz del Ejecutivo central, Pilar Alegría, abandonó sus responsabilidades en Madrid para encabezar la lista autonómica, sufriendo un severo correctivo en las urnas al retroceder hasta los 18 escaños (cinco menos que en 2023) frente a los 26 obtenidos por el PP de Jorge Azcón. La repetición de esta dinámica en Andalucía acrecienta el temor entre los socialistas valencianos, que contemplan la erosión de sus compañeros de filas como un preocupante preludio de la batalla electoral que se librará en la Comunidad Valenciana.

El impacto de la estrategia estatal

El foco se traslada ahora de manera inevitable hacia la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, actual secretaria general del PSPV y candidata designada para la Generalitat en 2027, cuyo cartel electoral comparte espacio estratégico con Pilar Bernabé, delegada del Gobierno y aspirante a la Alcaldía de Valencia.

Imagen de archivo de Pedro Sánchez con Diana Morant, Pilar Bernabé y Ximo Puig en su último acto del PSOE valenciano.

Imagen de archivo de Pedro Sánchez con Diana Morant, Pilar Bernabé y Ximo Puig en su último acto del PSOE valenciano.Europa Press

La dificultad de Morant para consolidar su grado de conocimiento entre el electorado valenciano, a pesar de la intensificación de sus actos institucionales en la región, guarda un paralelismo directo con las dificultades experimentadas por Montero y Alegría, a pesar de que sus compañeras gozaban de mayor popularidad en sus territorios.

Esta circunstancia ha sido aprovechada por el presidente de la Generalitat, el 'popular' Juanfran Pérez Llorca, quien ha interpretado el resultado andaluz como un «respaldo» a la «estabilidad», la «gestión» y la «moderación» de los gobiernos del PP, subrayando que la caída socialista evidencia una «evidente desconexión» del 'sanchismo' con la realidad social del país.

Mensajes cruzados en la izquierda

La debilidad demoscópica del socialismo valenciano ha reactivado la pugna soterrada entre el PSPV y Compromís por liderar el espacio de la izquierda en una precampaña permanente desde la crisis de la dana del 29 de octubre de 2024. Los movimientos tácticos se han hecho explícitos a través de declaraciones cruzadas de sus principales dirigentes. En días pasados, Diana Morant afirmó que en su proyecto político «cabían todos», haciendo alusión directa a los sectores «nacionalistas» y «a la izquierda de nuestra izquierda».

La réplica de Compromís llegó por medio de su posible candidato a la Generalitat, Joan Baldoví, quien dirigió un llamamiento explícito «a los decepcionados del PSOE» debido a la gestión de la vivienda o las causas de corrupción, instándoles a concentrar el voto en la formación nacionalista para evitar la abstención.

El debate derivó en una serie de interacciones en las que Baldoví dejó caer que «Diana Morant sería una gran vicepresidenta», a lo que el síndico del PSPV en las Cortes Valencianas, José Muñoz, contestó de forma recíproca que el líder de Compromís «sería un magnífico vicepresidente», al tiempo que minimizaba el volumen de votantes socialistas desencantados y reivindicaba la figura de Pedro Sánchez.

El 'efecto Oltra'

La capacidad de Compromís para articular una plataforma hegemónica a la izquierda del PSPV reabre la pugna por el liderazgo del bloque progresista. En el plano histórico, los socialistas valencianos solo se han visto superados por otra fuerza de su mismo espectro ideológico en las elecciones generales de 2015 y 2016, cuando la coalición nacionalista unió fuerzas de forma sucesiva con Podemos e Izquierda Unida.

Este predominio también se reflejó en la capital del Turia, donde los nacionalistas lograron aventajar al PSPV en las urnas y ostentaron la vara de mando municipal entre 2015 y 2023. Aunque las marcas minoritarias han sufrido un evidente desgaste en el mapa nacional -donde el PSOE llegó a duplicar en votos a la confluencia de Sumar, Compromís, EU y Podemos en las últimas generales-, la arena autonómica se rige por particularidades y dinámicas propias que escapan a la tendencia de la política central.

Imagen de Mónica Oltra en un reciente acto electoral.

Imagen de Mónica Oltra en un reciente acto electoral.EFE

A nivel regional, el auge de Adelante Andalucía, que ha pasado de 2 a 8 diputados absorbiendo apoyos del PSOE y superando a Por Andalucía, sirve de advertencia sobre la fortaleza de los discursos de clave territorial. En la Comunidad Valenciana, diversas encuestas reflejan que la intención de voto de Compromís se aproxima sensiblemente a la del PSPV.

Este ascenso de los nacionalistas viene impulsado por el denominado 'efecto Oltra', tras anunciar la exvicepresidenta del Consell su candidatura a la Alcaldía de Valencia. Este retorno a la primera línea encierra una profunda paradoja y supone una arriesgada apuesta política, toda vez que se produce apenas unos meses después de que la Audiencia Provincial de Valencia dictaminara que la dirigente se sentará en el banquillo.

Oltra será juzgada por el presunto encubrimiento de los abusos sexuales perpetrados por su exmarido contra una menor de 14 años que se encontraba tutelada por la Conselleria de Igualdad que ella misma dirigía; el mismo caso judicial por el que se vio forzada a dimitir en 2022.

A pesar de este crecimiento demoscópico impulsado por su vuelta, el escenario de un sorpasso definitivo al PSPV se presenta complejo debido al calendario electoral de 2027, año en el que la coincidencia temporal con las elecciones generales provocará una intensa polarización mediática en torno a la figura de Pedro Sánchez.

Esta previsible nacionalización de la campaña condicionará de manera directa el comportamiento del voto en clave autonómica, un factor que atará ineludiblemente el destino político de Diana Morant a la resistencia de la marca socialista a nivel estatal. Así, la actual ministra verá aún más dificultada su tarea de forjar un perfil propio y autónomo que le permita consolidarse ante el electorado valenciano y asegurar el liderazgo de la izquierda frente al arraigo territorial de sus socios y rivales nacionalistas.

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