Imagen del asentamiento chabolista en el antiguo circuito de Fórmula 1 de Valencia

Imagen del asentamiento chabolista en el antiguo circuito de Fórmula 1 de ValenciaYoutube

«Calle Asentamiento Fórmula 1»: extranjeros se empadronan en Valencia en un poblado de chabolas

Algunos inmigrantes emplean como dirección el asentamiento levantado en lo que fue el circuito urbano de la capital del Turia

Donde hace poco más de una década rugían los coches de Fórmula 1, hoy se levantan chabolas. El antiguo circuito urbano de Valencia, símbolo durante años de la etapa de grandes eventos y de la proyección internacional de la ciudad, se ha transformado en un asentamiento precario en el que malviven cientos de personas entre lonas, maderas, escombros y materiales reciclados.

La imagen resulta especialmente llamativa por el contraste del entorno. A un lado, la Marina de Valencia, la Ciudad de las Artes y las Ciencias y las nuevas promociones residenciales del Grao; al otro, una sucesión de infraviviendas que han ido ocupando el asfalto del antiguo trazado del Gran Premio.

Lo que hace apenas unos meses era un asentamiento de menor tamaño se ha multiplicado hasta adquirir la apariencia de un barrio improvisado, con varios núcleos diferenciados y residentes de distintas nacionalidades.

Imagen de unas de las chabolas que hay en el antiguo circuito de Fórmula 1 de Valencia

Imagen de unas de las chabolas que hay en el antiguo circuito de Fórmula 1 de ValenciaViajando con Dalmau - Youtube

Según la asociación 'València és Refugi', el asentamiento ocupa unas 21 hectáreas y ronda ya las 400 chabolas. En ellas conviven saharauis, argelinos, marroquíes, polacos, italianos y también españoles, aunque el Ayuntamiento de Valencia no da por buenas esas cifras y asegura tener registradas 126 personas en la zona. La diferencia entre los datos de las entidades sociales y los del Consistorio refleja la dificultad de medir una realidad que crece al margen de cualquier planificación urbana.

Empadronados en una chabola

La situación ha dado un paso más: algunos de los residentes figuran empadronados en el propio asentamiento. Direcciones como «Calle Circuito Fórmula 1, Chabola 8» o «Calle Asentamiento Fórmula 1 s/n» aparecen ya en documentos de identidad de extranjeros que han hecho de estas construcciones precarias su domicilio habitual.

El detalle resume hasta qué punto el antiguo circuito ha dejado de ser solo un espacio abandonado para convertirse en una especie de barrio informal, sin servicios básicos, sin condiciones dignas de habitabilidad y sin una solución clara sobre la mesa. Allí hay personas que llevan años viviendo, otras que han llegado recientemente y algunas que alternan temporadas en una habitación o vivienda compartida con el regreso al asentamiento cuando se quedan sin recursos.

Las chabolas están construidas con palés, plásticos, lonas, somieres, maderas y planchas reaprovechadas. En algunos casos hay pequeños huertos, cocinas improvisadas, colchones sobre el suelo y sistemas rudimentarios para asearse. La falta de agua corriente, luz y saneamiento convierte la vida diaria en una rutina de supervivencia, especialmente en los meses de más calor.

Imagen de una lavadora improvisada que funciona a pedales

Imagen de una lavadora improvisada que funciona a pedalesViajando con Dalmau / Youtube

El reflejo de la crisis de la vivienda

Detrás del crecimiento del asentamiento aparece una realidad que se repite en las grandes ciudades: la imposibilidad de acceder a una vivienda. Las asociaciones que trabajan sobre el terreno apuntan a desalojos previos, pérdida de protección social y alquileres inasumibles como principales causas de la llegada de nuevos residentes.

No todos los que viven allí carecen de ingresos. Algunas entidades aseguran que hay personas con empleos temporales o sueldos de alrededor de 1.300 euros que han acabado en el asentamiento tras no poder sostener un alquiler en Valencia. Trabajan en la construcción, en el campo, en la hostelería, como mecánicos o en ocupaciones ocasionales, pero sus ingresos no les permiten acceder a una vivienda estable.

El crecimiento del poblado también ha cambiado la vida cotidiana de quienes residen en las promociones próximas. Algunos vecinos cruzan a diario por el antiguo circuito para pasear al perro, hacer deporte o atajar entre la zona de Moreras y la avenida de Francia. Varios aseguran que no perciben un problema grave de inseguridad provocado por quienes viven en las chabolas, aunque sí reconocen que el aumento del asentamiento resulta cada vez más visible.

Las molestias que se señalan en el entorno se relacionan, sobre todo, con la suciedad, la falta de mantenimiento y el deterioro general de una zona que lleva años pendiente de transformación. El asentamiento se ha instalado sobre una herida urbanística que Valencia todavía no ha cerrado: el antiguo circuito de Fórmula 1, una infraestructura millonaria que acogió carreras entre 2008 y 2012 y que después quedó abandonada a la espera de un futuro definitivo.

El PAI del Grao, al fondo

Ese futuro pasa por el PAI del Grao, uno de los grandes proyectos urbanísticos pendientes de Valencia. El plan contempla actuar sobre una superficie de 380.000 metros cuadrados y prevé la construcción de 3.204 viviendas, de las que 534 serán de protección pública, además de otras 250 viviendas públicas adicionales en suelos dotacionales. También incluye zonas verdes, equipamientos, carril bici y nuevas conexiones entre la ciudad y la fachada marítima.

La operación, sin embargo, convive ahora con la realidad del asentamiento. Las entidades sociales temen que el avance del proyecto urbanístico termine desembocando en un desalojo sin alternativa habitacional para las personas que allí residen. El Ayuntamiento de Valencia niega que exista un desalojo inminente y defiende que los servicios sociales están actuando sobre el terreno.

Mientras las administraciones, las asociaciones y los vecinos cruzan versiones sobre el número real de personas afectadas y sobre el futuro de la zona, el asentamiento sigue creciendo. Tiendas de campaña recién instaladas conviven con chabolas más consolidadas, señal de que muchos recién llegados empiezan de forma provisional y acaban asentándose cuando no encuentran otra salida.

El antiguo circuito de Fórmula 1 se ha convertido así en una de las imágenes más duras de Valencia: el lugar donde antes corrían coches de millones de euros es hoy refugio de quienes no pueden pagar una habitación. Un espacio concebido para exhibir modernidad ante el mundo convertido, años después, en el mayor símbolo del abandono urbano y de la crisis habitacional que golpea a la capital del Turia.

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