Imagen de archivo del mercadillo de Urbanova (Alicante)
El mercadillo estival de Urbanova regresa a Alicante: fechas, horarios y qué comprar junto a la playa
El zoco vespertino abre sus puertas con 26 puestos de alimentación, textil y artesanía para abastecer a la zona costera y evitar los desplazamientos en coche durante las vacaciones
Ya sea para quienes buscan un respiro del intenso sol de media tarde o para los que prefieren rematar su jornada de playa al anochecer, la costa alicantina recupera una de sus citas comerciales más esperadas de la temporada. Lejos de las aglomeraciones del centro y a un paso del Mediterráneo, el popular mercadillo estival de Urbanova vuelve a instalarse a escasos metros de la arena, consolidándose como la solución perfecta para llenar la despensa o disfrutar de un paseo de compras sin renunciar a la tranquilidad de las vacaciones.
A partir de este próximo jueves, 18 de junio, las calles de esta concurrida zona periférica se llenarán de vida gracias al montaje de 26 puestos de venta no sedentaria. La ubicación elegida para este despliegue será, como en ediciones anteriores, la calle Músico José Mira Figueroa, concretamente en el tramo estratégico comprendido entre la carretera del Saladar y la calle Profesor Rafael Casasemper.
Organizado por la Asociación Provincial Autónoma de Vendedores en Mercados, este mercado ambulante no es fruto de la casualidad, sino la respuesta a una insistente petición vecinal que afronta ya su tercer año consecutivo de éxito. Para adaptarse al ritmo relajado del verano y dar servicio ininterrumpido hasta la noche, el recinto operará exclusivamente en horario de tarde, abriendo desde las 16:00 hasta las 23:00 horas, y se repetirá cada jueves hasta el próximo 17 de septiembre.
Kilómetro cero frente al mar
En sus pasillos, los visitantes encontrarán una oferta minuciosamente seleccionada para cubrir tanto las necesidades básicas como el ocio, abarcando desde moda veraniega y artesanía local hasta un potente sector de alimentación. El gran atractivo reside precisamente en sus productos frescos y de kilómetro cero, que garantizan la calidad en la cesta de la compra diaria mientras apoyan la economía de proximidad.
De este modo, el mercadillo se convierte en una herramienta logística fundamental para un área residencial que multiplica exponencialmente su población durante los meses de calor. Al disponer de todos estos servicios a pie de calle, se evita que vecinos habituales y turistas tengan que realizar incómodos desplazamientos en coche hacia otros puntos de la ciudad para abastecerse. Esta comodidad, sumada al trato cercano y personalizado de sus comerciantes, sigue afianzando un modelo tradicional que triunfa a la orilla del mar.