Momento de la detención de la acusada del crimen de Foncalent

Momento de la detención de la acusada del crimen de FoncalentPolicía Nacional

«¡Ocho horas para esto!»: un jurado condena por homicidio a la pareja que descuartizó y quemó a un hombre en Alicante

El tribunal popular ha declarado culpables de homicidio y estafa a los dos acusados de matar y desmembrar a su compañero de piso

El macabro rompecabezas que conmocionó al barrio alicantino de la Virgen del Carmen en el verano de 2024 ya tiene resolución judicial. Tras dos años en prisión preventiva y una agónica espera de ocho horas de deliberaciones, la Justicia ha emitido su dictamen.

Tomás Ezequiel M. C. y Raquel G. M. han sido declarados culpables de homicidio y estafa por matar, desmembrar y quemar al hombre con el que convivían.

El fallo echa por tierra la escabrosa teoría de la defensa, que atribuía el fallecimiento de la víctima a un letal golpe de calor y justificaba la posterior profanación del cadáver como un cúmulo de «malas decisiones» dictadas por el pánico a ser acusados de negligencia al descubrir el cuerpo horas después del supuesto deceso natural.

La decisión no ha sido unánime en su punto más crítico. Los nueve miembros del jurado han respaldado la existencia de una muerte violenta por un ajustado margen de siete votos frente a dos. Esta era la principal incógnita que planeaba sobre el plenario de la Audiencia Provincial, dado que el avanzado estado de deterioro y calcinación de los restos humanos no había permitido a los médicos forenses certificar de manera irrefutable la causa exacta de la muerte de Fernando A. P.

Sin embargo, no ha habido fisuras en el resto de las cuestiones que conformaban el objeto del veredicto. El tribunal ha alcanzado la unanimidad a la hora de dar por probado que ambos procesados descuartizaron el cadáver y lo esparcieron por los parajes rurales de Fontcalent y el Portell de la Serreta -primero el torso, y días después la cabeza y las extremidades-. La confesión era esperable en este punto de la acusación, ya que los propios implicados habían admitido la mutilación y quema durante la vista oral.

Detenido tras el asesinato de Foncalent

Detenido tras el asesinato de FoncalentPolicía Nacional

La tensión acumulada durante la jornada final fue palpable desde primera hora. Los nervios se apoderaron de los acusados durante las más de ocho horas que el jurado permaneció aislado debatiendo, un largo lapso en el que los agentes de la Policía Nacional tuvieron que escoltar a los procesados desde los calabozos hasta el servicio en siete ocasiones, presagiando un desenlace cargado de hostilidad.

El estallido de ira en la sala

El momento culminante del juicio llegó con la lectura del dictamen, que transformó la sala en un escenario de enorme crispación. Al escuchar que su esperanza de absolución se desvanecía, Tomás Ezequiel montó en cólera e increpó airadamente a los miembros del tribunal, a quienes culpó de su destino.

«¡Ocho horas para esto! Esto es lo que pasa cuando metes a nueve subnormales a decidir sobre temas importantes. ¡Y ahora va a resultar que esta gente son médicos!», gritó desde el banquillo de los acusados, según publica Información.

El violento exabrupto obligó a la magistrada presidenta, María Cristina Costa, a llamarlo al orden de inmediato, evidenciando el ambiente bronco con el que se clausuraba el tenso proceso.

Pruebas que desmontaron la coartada

Ante la falta de una autopsia concluyente, el tribunal ha edificado su veredicto de culpabilidad sobre una sólida prueba indiciaria. Los ciudadanos descartaron de plano la versión de Raquel, quien aseguraba que la víctima les permitía vivir en su domicilio a cambio de cuidados y que les había facilitado sus claves bancarias para que le compraran lo que necesitara.

Imagen del traslado a prisión de Raquel G. M., acusada del asesinato y descuartizamiento de un hombre en Alicante

Imagen del traslado a prisión de Raquel G. M., acusada del asesinato y descuartizamiento de un hombre en AlicanteEl Debate

Para desmontar este idílico relato, el jurado se apoyó en los atestados y fotografías de la Policía Nacional que revelaban unas condiciones de vida deplorables, describiendo el inmueble común como una «casa llena de basura».

Para cimentar la condena por homicidio y refutar la muerte por causas naturales, el fallo destaca varios pilares probatorios:

Intención de ocultación: Los jurados hicieron suya la conclusión de los investigadores y forenses, quienes aseguraron durante el juicio que «estadísticamente» la radical decisión de trocear un cadáver responde a una clara voluntad de ocultar las verdaderas causas de un crimen.

Traumatismos incompatibles: Consideraron determinante la presencia de fracturas previas en la zona del cráneo de la víctima, específicamente en la mandíbula y la nariz, unidas a la pérdida de varias piezas dentales. Unas lesiones que contradicen la hipótesis del desvanecimiento térmico.

El móvil económico de la estafa: Quedó corroborada la tesis de la Fiscalía sobre el afán lucrativo de la pareja. Las cámaras de seguridad captaron a los implicados extrayendo efectivo a través de un cajero automático con la libreta de Fernando cuando el veredicto considera probado que este ya había fallecido. Ese dinero fue dilapidado de forma inmediata y jamás ha aparecido, reforzando la teoría de que buscaban apropiarse de su pensión y su vivienda evitando su identificación.

Tras hacerse pública la resolución, el fiscal José Luis Miota ha ratificado su petición de condena, que suma un total de 17 años de prisión para cada uno de los procesados. Por su parte, los letrados defensores, Miguel Ángel Garijo y Miguel Ángel Cánovas, han solicitado a la magistrada que dichas penas se apliquen en su grado mínimo.

Simultáneamente, han anunciado su firme intención de recurrir la futura sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV), argumentando de manera frontal que la motivación expuesta en el veredicto emitido por los ciudadanos ha sido «muy deficiente».

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