Imagen de la tortilla del 'Blanquet', receta en honor a la Comunidad Valenciana

Imagen de la tortilla del 'Blanquet', receta en honor a la Comunidad ValencianaLa Martinuca

La tortilla que rinde homenaje a Valencia: así es la receta con embutido que reinventa un clásico

La cadena de restauración La Martinuca, de la que es propietaria María Pombo, abrió sus puertas en la capital del Turia el pasado mes de marzo

Hay recetas que nacen para rendir homenaje a un territorio, y eso es precisamente lo que persigue 'El Blanquet', la tortilla exclusiva que La Martinuca ha creado para su desembarco en la ciudad de Valencia. El restaurante la presenta como una propuesta «sutil y equilibrada» en la que «el blanquet valenciano, con su delicado toque anisado, se integra en una tortilla cremosa que destaca por su elegancia y suavidad».

Se trata de una reinterpretación del plato estrella de la casa que incorpora uno de los embutidos más característicos de la gastronomía valenciana y que se ha convertido en uno de los grandes reclamos de su carta.

Detrás de esta propuesta está La Martinuca, una cadena especializada en tortillas de patata que ha logrado hacerse un hueco en el panorama gastronómico nacional gracias a una oferta centrada en este clásico de la cocina española. La firma cuenta entre sus socias con la influencer María Pombo, una de las creadoras de contenido más conocidas del país, cuya participación ha contribuido a impulsar la visibilidad de una marca que busca elevar la tortilla a la categoría de producto de especialidad sin perder de vista la tradición.

La expansión de La Martinuca ha llegado también a la capital del Turia. Desde el pasado mes de marzo, la cadena dispone de un establecimiento en la plaza de Cánovas del Castillo, ocupando el histórico espacio que durante décadas albergó la popular Cervecería Cánovas, uno de los locales más emblemáticos del centro de Valencia.

La elección del enclave no es casual y supone la recuperación de un punto de encuentro muy conocido por los valencianos, ahora reconvertido en templo para los amantes de la tortilla de patata.

El restaurante mantiene un horario amplio que permite disfrutar de sus elaboraciones prácticamente durante todo el día, tanto en sala como para llevar o mediante servicio a domicilio. Su apertura forma parte de una estrategia de crecimiento que ya ha llevado la marca a ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia, consolidando una red de locales en la que la tortilla es la gran protagonista y el eje de una propuesta gastronómica que gira en torno al producto y a las recetas caseras.

De la cebolla confitada al calabacín

La carta ofrece una amplia variedad de tortillas elaboradas con huevos gallegos pasteurizados y aceite de oliva virgen extra. Junto a las versiones clásicas con y sin cebolla aparecen recetas con cebolla confitada, calabacín, queso con cebolla confitada, txistorra ibérica de bellota, butifarra de perol, pringá y la mencionada tortilla de blanquet, concebida como un guiño a la gastronomía valenciana.

Imagen de una de las tortillas de La Martinuca en Valencia

Imagen de una de las tortillas de La Martinuca en ValenciaEl Debate

Todas ellas pueden pedirse tanto en formato individual como para compartir y, además, muchas de estas variedades se ofrecen también en versión bocadillo para quienes prefieren disfrutar de la tortilla entre pan.

Más allá de su especialidad, La Martinuca completa la experiencia con una selección de entrantes y platos caseros pensados para compartir o degustar de forma individual. En la carta figuran propuestas como ensaladilla rusa de bonito del norte, croquetas cremosas de chorizo de León, bravas de la casa, huevos rellenos, tomate de temporada con aceite de oliva virgen extra y cebolla, torreznos con patata revolcona, albóndigas caseras en salsa, callos a la madrileña o ensalada campera, una oferta que amplía el concepto más allá de la tortilla tradicional.

El apartado dulce tampoco queda al margen. Entre los postres destaca el arroz con leche al estilo asturiano, una receta clásica que acompaña a otros complementos como el pan payés o una pequeña selección de bebidas y productos de despensa. Además de otras opciones como la tarta de queso con chocolate blanco tostado.

El resultado es una carta que combina tradición, recetas populares y algunas licencias creativas, entre ellas una tortilla que mira directamente a Valencia y convierte al ‘blanquet’ en protagonista inesperado de uno de los platos más icónicos de la gastronomía española.

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