Diseño a raíz de imágenes de Juanfran Pérez Llorca, Llanos Massó, Diana Morant y Joan Baldoví

Diseño a raíz de imágenes de Juanfran Pérez Llorca, Llanos Massó, Diana Morant y Joan BaldovíEl Debate

El PP y Vox aventajan en las encuestas al PSOE de Morant y a Compromís a la espera de la ratificación de sus candidatos

50 escaños. Esa es la anhelada cifra que los partidos políticos en la Comunidad Valenciana sueñan alcanzar el próximo 23 de mayo de 2027 cuando se celebren las elecciones autonómicas. Resulta una quimera pensar que alguna de las cuatro fuerzas principales llegará a ese número, que es el que representa la mayoría absoluta en las Cortes, por sí sola. Por tanto, al igual que sucedió en 2023, los pactos resultarán del todo necesarios.

La situación política en la región ni mucho menos es la misma que en la última cita con las urnas, muy especialmente a raíz de la dana de Valencia del 29 de octubre de 2024. La riada provocó un auténtico terremoto en lo institucional. En parte también en las encuestas, pero con una particularidad: el cambio en la intención de voto no pasó de la derecha a la izquierda, sino que se mantuvo en el mismo bloque.

En este sentido, si bien el expresidente de la Generalitat Carlos Mazón logró en el último tramo de su mandato frenar la caída para en los sondeos para el PP y que comenzase a recuperar terreno levemente, esta tendencia demoscópica se ha convertido en dinámica al alza desde que Juanfran Pérez Llorca asumió la jefatura del Consell, allá por finales del pasado mes de noviembre.

A excepción de algún sondeo encargado por determinados partidos, los 'populares' en todo momento han estado a la cabeza como la formación favorita por el grueso de vecinos de Castellón, Valencia y Alicante. Así lo recogen estudios realizados por empresas como Sociométrica o NC Report, entre otras. También coinciden en que PP y Vox mantendrían la Generalitat con una suma igual o muy simular a los 53 diputados autonómicos que ahora tienen entre ambos.

El impulso dado por Pérez Llorca, unido al hecho nada baladí de haber contribuido de manera más que significativa a rebajar el clima de tensión permanente que se vivía en la región como consecuencia de las inundaciones y la posterior exigencia de responsabilidades y competencias entre el Gobierno y la Administración autonómica, han llevado a que Alberto Núñez Feijóo le vea como la opción más segura y viable con vistas a mayo de 2027.

Esto será, previsiblemente, a la vuelta de las vacaciones de verano. Con la maquinaria electoral ya del todo engrasada para unos meses que serán del todo intensos y con María José Catalá que ha confirmado que su futuro político pasa única y exclusivamente por revalidar su puesto de alcaldesa de Valencia, Pérez Llorca es visto a ojos de Génova como la apuesta más óptima en un territorio clave, también para las generales, sean cuando sean.

En el otro lado del centro-derecha, Vox también tiene pendiente confirmar a su cabeza de cartel. En este caso, la reticencia de Santiago Abascal a abordar y decidir quiénes serán los candidatos que concurran está derivando en cierto nerviosismo, ya que el verano es un hecho, agosto tiene sus particularidades y septiembre ya será el pistoletazo de salida de la precampaña. Mientras tanto, quien tiene más enteros para optar a la Generalitat, según ha podido saber El Debate, sería la actual presidenta de las Cortes Valencianas, Llanos Massó.

Sin embargo, la idiosincrasia de la formación liderada por Abascal hace que esa tensión entre hipotéticos postulantes no se traslada a la sede de Bambú, en Madrid. Los sondeos confirman no solo la mayoría absoluta en el Hemiciclo regional junto al PP, sino que hacen lo propio con la crecida experimentada desde la dana, ya que pasarían de los trece escaños a poder rozar los 20.

Condena a Ábalos

La otra cara de la moneda la comparten la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y líder del PSPV-PSOE, Diana Morant, y el portavoz de Compromís en las Cortes autonómicas, Joan Baldoví, quien además es el único de los cuatro que repite respecto a 2023. Las riadas tuvieron el mismo efecto en intención de voto en la derecha que en la izquierda, dado que los socialistas se desplomarían de 31 actas hasta 27 y los nacionalistas se las recuperarían.

A todo esto, las malas noticias se le acumulan a Morant. Su falta de la más mínima crítica a alguna decisión de Pedro Sánchez le hace parecer en términos de opinión pública como la más sanchista del lugar, algo que las encuestas señalan y vuelven a señalar que no es el mejor aval para acudir a las urnas.

Por si fuera poco, la reciente condena a José Luis Ábalos le pone de nuevo en el foco porque nunca ha llegado a explicar por qué le repescó como número dos en las listas del PSOE al Congreso por la provincia de Valencia en 2023. Y todo ello a la espera de ver cómo evolucionan otros casos de supuesta corrupción como el del hermano del presidente, el de Begoña Gómez, el de las cloacas o el de José Luis Rodríguez Zapatero, su «padre político».

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