JEl presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Consejo Europeo
El Gobierno consuma su enésimo agravio a Alicante: torpedea The Ocean Race y vuelve a castigar a la provincia
El Consell de Pérez Llorca acusa al Gobierno de bloquear los incentivos fiscales de la regata para espantar a los patrocinadores, un «retraso injustificado» que ahonda la asfixia de un territorio líder en población pero relegado al último puesto en inversión estatal
Pagar impuestos a ritmo de locomotora nacional y recibir infraestructuras a velocidad de furgón de cola. Esa es la realidad matemática que atraviesa Alicante desde que Pedro Sánchez pisó el palacio de La Moncloa. El territorio alicantino se ha consolidado como la cuarta provincia de España al rebasar la barrera de los dos millones de habitantes, impulsado por un tejido productivo y un sector servicios incansables.
Sin embargo, este dinamismo choca de bruces con una inercia estatal que asfixia sistemáticamente sus posibilidades de desarrollo. El último episodio de este arrinconamiento inversor golpea directamente a su proyección internacional: la parálisis administrativa que mantiene en vilo la salida de la Vuelta al Mundo a Vela de 2027.
La cuenta atrás para The Ocean Race avanza, pero los despachos ministeriales en Madrid parecen haber detenido el reloj. Desde junio de 2024, se encuentra atascada la solicitud formal para catalogar la cita náutica como Acontecimiento de Excepcional Interés Público (AEIP).
Lejos de ser un mero título honorífico, este sello jurídico es la viga maestra sobre la que se sustenta la financiación del evento, ya que permite a las empresas patrocinadoras deducirse hasta un 90 % en el impuesto de sociedades. Sin esta red fiscal, formalizar los contratos de patrocinio resulta una quimera en un mercado global donde la competencia por el capital privado es implacable.
Desde la Conselleria de Industria y Turismo que capitanea Marián Cano, asisten con estupor a una demora que tildan de injustificable. La inquietud está plenamente fundada en los balances de pasadas ediciones: solo la regata de la temporada 2022-23 supuso una inyección de 71,6 millones de euros para el Producto Interior Bruto nacional -dejando casi 60 millones en suelo valenciano- y sostuvo más de un millar de nóminas. Para 2027, el proyecto del Ocean Live Park augura unas cifras de retorno y divulgación científica sin precedentes, pero el desinterés estatal amenaza con dejar el evento encallado.
Puerto de Alicante
El agravio se hizo aún más evidente cuando, en pleno verano del pasado año, el Consejo de Ministros avaló los incentivos fiscales para un nutrido listado de citas repartidas por toda la geografía española, dejando fuera a Alicante de manera incomprensible.
Explosión demográfica sin presupuesto
El portazo a la vela oceánica es tan solo la punta del iceberg de un déficit crónico que se ha endurecido bajo la presidencia de Sánchez. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, la demarcación crece a un ritmo cercano al 2 % anual y su capital ya supera en vecindario a urbes históricas como Bilbao. Sin embargo, esta explosión demográfica, que engorda de manera récord las arcas de Hacienda vía IRPF e IVA, no tiene ningún reflejo en los Presupuestos Generales del Estado.
Año tras año, ejercicio tras ejercicio, Alicante amanece en la posición 52 de 52 en el ranking de inversión estatal por habitante. Y la situación lejos de aliviarse con cambios en las carteras ministeriales, empeora. El paso de Arcadi España por el organigrama de Hacienda ha deparado recientemente un tijeretazo de más de 160 millones de euros en las entregas a cuenta, hundiendo aún más las finanzas de la región en un agujero que roza los 425 millones en el presente año.
Trenes fantasma y sed en la huerta
El reflejo físico de esta orfandad presupuestaria se observa en el asfalto y las vías. El Aeropuerto Miguel Hernández, un coloso que ha destrozado todas sus marcas pulverizando la cota de los 18 millones de usuarios, ostenta la insólita etiqueta de ser la única terminal de su tamaño en toda Europa a la que no llega el ferrocarril. Al mismo tiempo, la necesaria segunda pista de despegue languidece en los cajones del Ministerio de Transportes, estrangulando la principal puerta de entrada del turismo internacional a la Costa Blanca.
Un hachazo hídrico letal
Por si la falta de hormigón fuera poco, el territorio se enfrenta a una sequía impuesta por decreto. El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha reescrito el manual de operaciones del trasvase Tajo-Segura para cercenar a la mitad los envíos de agua al campo alicantino. Esta decisión empuja al precipicio a un sector agroalimentario que inyecta cerca de 3.000 millones de euros a la economía española.
La desesperación de los regantes es total al comprobar que, mientras la cuenca cedente del Tajo almacena agua rozando el 80 % de su capacidad, a los campos del Segura -con sus embalses por debajo del 60 %- se les cierra el grifo alegando criterios medioambientales que el sector tacha de ideológicos.
Así, la asfixia a The Ocean Race, el bloqueo a las infraestructuras vitales y el drástico recorte hídrico componen la radiografía de una provincia acorralada por el Gobierno. Alicante ha dejado de pedir favores para exigir un equilibrio básico: sus dos millones de habitantes reclaman que su destacada aportación económica y fiscal se traduzca, al fin, en un trato recíproco y proporcional mediante las inversiones de La Moncloa.