El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, durante la reunión mantenida este lunes con los vecinos del Parque Central de Alicante
Los vecinos de Alicante dan un baño de realidad a Óscar Puente
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, acudió este lunes a Alicante dispuesto a exhibir perfil ejecutor con una de las grandes deudas históricas de su departamento, pero se topó con el escepticismo de la calle.
En una provincia que acapara cada vez más su agenda pública -alimentando las cábalas que lo sitúan como eventual candidato socialista al Congreso para pacificar la circunscripción-, los colectivos vecinales rebajaron el triunfalismo oficial: exigieron certezas a un proyecto cuyas obras no llegarán hasta 2028, rechazaron la construcción de las 1.400 viviendas previstas en el recinto y reclamaron actuaciones urgentes de salubridad en unos terrenos convertidos en vertedero.
Durante casi dos horas de reunión en la Subdelegación del Gobierno, los portavoces de siete colectivos y representantes de ADIF constataron la ambivalencia de una cita que dejó a los residentes entre el agradecimiento por el gesto de diálogo y la frustración ante la falta de avances firmes. El principal foco de conflicto es el urbanístico.
El portavoz de Vecindario por un Parque Central, Vicente Alcaraz, trasladó a Puente que «no» quieren «1.400 viviendas», al considerar que «ocupan terreno» y «recortan» lo que la ciudad «necesita, que es espacio para el disfrute de la ciudadanía». Según denunció, estas edificaciones devoran «el 20 % del terreno del parque», por lo que reclamó más espacio verde y «árboles» que protejan a los vecinos del «calor absolutamente insoportable».
Desvío de presión al Ayuntamiento
La respuesta del Ministerio y del gestor ferroviario derivó la presión hacia el Ayuntamiento de Alicante. Según explicaron los portavoces, ADIF aseguró en la mesa que «si el Ayuntamiento les ofrece un terreno al margen de eso, no tienen ningún problema en hacer las edificaciones que quieren hacer fuera del Parque Central y ganar ese terreno». Una propuesta que corroboró la presidenta de la Asociación de Vecinos del PAU 1, María Rosario Buyolo, al indicar que «el presidente de ADIF volvió a decir que si el Ayuntamiento les da terrenos en otro sitio, ellos ceden esos terrenos para que el Parque Central sea más grande».
Recreación del Parque Central de Alicante
Para las entidades, este planteamiento deja la pelota en el tejado del Consistorio, encargado de tramitar un plan pormenorizado -que no se aprobaría antes de la primavera de 2027- indispensable para que ADIF fije plazos. El movimiento vecinal, sin embargo, acoge la alternativa con suma cautela: «Sabemos que eso no es tan sencillo ni lo van a hacer», apostilló Alcaraz.
El lejano horizonte de 2028
Más allá del diseño del recinto, los tiempos arrojaron un jarro de agua fría sobre las expectativas. Puente avanzó su compromiso de «iniciar el concurso de ideas para que los arquitectos paisajistas empiecen a dibujar lo que será el Parque Central»; una medida que Alcaraz tradujo con pragmatismo: «Es una buena medida porque, así, tendremos inicio de parque en el 2028. En el 2028. Es decir, que el parque va para lejos y, eso, adelantando el concurso de ideas».
A esta dilación se suma el rechazo ciudadano al semisoterramiento defendido por el Gobierno por criterios de coste. El PAU 1 entregó un documento reiterando su exigencia de un soterramiento integral: «Nosotros vamos a seguir peleando porque hemos luchado muchos años para conseguirlo y queremos seguir pensando que todavía puede replantearse», advirtió Buyolo. Respecto a la estación intermodal, Transportes licitará la terminal, si bien los planos se redactarán a posteriori.
Exigencias inmediatas
Ante una metamorfosis a dos años vista, las asociaciones -entre las que también participaron San Blas, Benalúa-El Templete, Alipark, Ciudad de Asís y la Plataforma por la Movilidad Sostenible- reclamaron «compromisos claros para que recuperen la credibilidad». El listado de urgencias es preciso: mantener «todos los pasos peatonales que se han hecho», adecentar la calle Deportista César Porcel (asfaltado prometido por la sociedad Avant y por al Ayuntamiento) y limpiar la zona ferroviaria. En ella, recordó Alcaraz, se han depositado «todos los escombros, las traviesas de los trenes, que tienen creosota, que es altamente cancerígeno, y hoy juegan los niños allí».
El portavoz vecinal subrayó que «esos compromisos no necesitan ni de ningún convenio ni de ninguna otra historia, sino decisión política de hacerlo», fijando el primer examen en una fecha próxima: «El día 15, que tiene una reunión con la sociedad Avant, donde va la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Alicante, además de ellos, lo van a plantear y lo van a hacer».
Clave orgánica en el socialismo alicantino
Pese a advertir de que «faltan muchos datos para poder salir contentos», Alcaraz reconoció al ministro el valor de ser «el primero que se compromete y lo cumple» sentándose a conversar. Puente despachó el encuentro en la red social X con varias fotografías y un escueto mensaje institucional: «Me he reunido esta mañana con los representantes del movimiento vecinal de Alicante para analizar y compartir ideas sobre los proyectos Parque Central, variante de Torrellano y Benalúa».
Una asepsia telemática que contrasta con el seísmo silencioso que su figura provoca en el socialismo provincial. Sus continuas visitas a la ciudad -vinculadas a la residencia de su pareja y al impulso de obras capitales como este parque de 347 millones de euros o la variante de Torrellano- lo colocan en la parrilla de salida para encabezar la lista al Congreso.
Una maniobra orgánica destinada a relevar al debilitado diputado Alejandro Soler tras el caso Ábalos; un escenario que el propio Puente tildó el Primero de Mayo de «especulación sin ningún tipo de fundamento», pero al que los vecinos de Alicante ya han empezado a tomar la medida a pie de calle.