Una pareja de la Guardia Civil trabaja en el chalet donde investiga la muerte de una mujer y una de sus hijas a manos, presuntamente, del padre
El doble rostro del churrero de San Vicente: de atender tras el mostrador a matar a su mujer y a su hija en Alicante
El presunto agresor despachó en su conocido negocio horas antes de cometer el doble crimen en un chalé rural
La persiana bajada a cal y canto de una popular churrería en la calle Castellet de San Vicente del Raspeig se ha transformado en el símbolo del desconcierto absoluto de toda una ciudad. Detrás de la barra de este próspero negocio, frecuentado a diario por multitud de vecinos, se encontraba el protagonista de una metamorfosis incomprensible.
Tal y como informó El Debate, un hombre de 53 años, Daniel, perpetró la tarde del jueves el asesinato con un cuchillo de su mujer, Lourdes, de 51, y de su hija menor, Lucía, de 21, además de dejar herida de gravedad a la primogénita, Andrea, de 26, en una finca rural de Alicante. La tragedia deja al descubierto un contraste estremecedor: el del abismo psicológico de un homicida que, pocas horas antes de empuñar el arma blanca, servía desayunos con imperturbable serenidad.
El jueves por la mañana, la rutina del comercio transcurrió sin la más mínima alteración. El presunto homicida, una figura conocida en el municipio por regentar el establecimiento situado enfrente de su domicilio familiar y muy cerca de los juzgados, cumplió con su jornada laboral mostrando absoluta normalidad. No hubo ademanes esquivos ni señales que hicieran presagiar el estallido de violencia en un hombre al que su clientela habitual describe como un comerciante de trato cortés, comedido y discreto. Nadie en su vecindario logra asimilar aún que fuera capaz de acabar con la vida de los suyos a cuchilladas.
Familiaridad en redes sociales
El estupor del vecindario contrasta de forma brutal con la imagen pública que el propio Daniel proyectaba en su negocio, llamado «Dani Churrería». Cuando abrió sus instalaciones, el presunto asesino compartió en las redes sociales del local una carta dirigida a su clientela que hoy hiela la sangre por la aparente familiaridad y afecto que transmitía. «Empezamos este proyecto con la ilusión de crear un espacio donde vosotros, los clientes, pudierais estar como en casa. Un lugar acogedor donde seguir disfrutando de nuestros productos y servicios», rezaba el texto, publicado en 2022 para promocionar su nuevo servicio en ventana y su patio interior.
En aquella publicación, el hostelero agradecía el «éxito» de la inauguración y el respaldo de todo el municipio: «Ya han pasado dos semanas desde que abrimos y como todo nuevo camino, nada es fácil, pero estamos contentos y agradecidos por el recibimiento que nos habéis dado». Una apacible vida de cara al público que nadie en la calle Castellet logra conciliar ahora con el horror desatado el jueves.
El golpe emocional ha sido devastador entre los residentes de una zona donde la convivencia diaria teje lazos muy estrechos. La incredulidad se apoderó de quienes acudieron la mañana del viernes a desayunar y se toparon con la trágica realidad. El recuerdo unánime hacia la esposa asesinada es el de una persona extraordinariamente servicial y bondadosa. El shock ha sido de tal magnitud que numerosos vecinos admitieron haber pensado al principio que las primeras noticias sobre el crimen eran un macabro bulo.
La vida familiar alternaba el trasiego del centro de San Vicente con la tranquilidad de un chalé unifamiliar en la partida rural de La Cañada del Fenollar, a unos diez kilómetros de la capital alicantina. El padre trasladaba con frecuencia a su mujer y a sus hijas a esta propiedad diseminada, un entorno que el vecindario interpretaba como un refugio idóneo para el bienestar de las dos chicas, las cuales atravesaban delicados problemas de salud.
Una llamada de auxilio desde el horror
Fue en el aislamiento de esa segunda residencia donde se desató la violencia. A media tarde, pese a sufrir heridas de consideración, la hija de 26 años logró dar la voz de alarma al 112 y alertar a los equipos de emergencia de que su padre había atacado mortalmente a su madre en otra planta del chalé.
Imagen de la vivienda familiar en la que se perpetró el crimen
La rápida movilización conjunta de la Policía Local de Alicante y la Guardia Civil permitió socorrer a la superviviente y poner bajo custodia al agresor en el mismo lugar de los hechos. Tras recibir el alta médica de las autolesiones cortantes que presentaba, el hombre fue trasladado a dependencias del Instituto Armado a la espera de pasar a disposición judicial.
El caso adquiere una complejidad y un dolor añadidos debido a la absoluta invisibilidad del maltrato en este núcleo familiar: no constaban denuncias previas ni registros en el sistema VioGén.
Tres días de luto
Como muestra de repulsa y dolor por el asesinato de Lourdes y de su hija Lucía, el Ayuntamiento de Alicante ha decretado tres días de luto oficial con las banderas a media asta hasta la medianoche del domingo y ha guardado este viernes un minuto de silencio encabezado por el vicealcalde, Manuel Villar, y el subdelegado del Gobierno, Manuel Pineda, quien ha reclamado una «reflexión colectiva» y unidad institucional para no bajar la guardia ante la violencia de género.
Minuto de silencio en el Ayuntamiento de Alicante por el asesinato machista
A las condenas presenciales se ha sumado en redes sociales el alcalde alicantino, Luis Barcala, deseando además la pronta recuperación de Andrea.
Por su parte, el Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig ha emitido un comunicado para expresar su pésame por la irreparable pérdida de sus dos vecinas y ha convocado otro minuto de silencio a las puertas de su Consistorio para este lunes.