Imagen de cetáceos avistados en Alicante
El rincón de la costa de Alicante con aguas cristalinas donde ver delfines y ballenas en libertad
Las playas de la Comunidad Valenciana llevan años siendo uno de los grandes reclamos del verano gracias a sus aguas transparentes, sus agradables temperaturas y un litoral que combina largas playas de arena con pequeñas calas de gran belleza. Sin embargo, el Mediterráneo valenciano guarda otro atractivo mucho menos conocido: una reserva natural donde avistar ballenas y delfines.
En determinados puntos de la costa, especialmente en la provincia de Alicante, también es posible contemplar grandes cetáceos en libertad. Delfines, rorcuales e incluso cachalotes forman parte de una riqueza marina que cada vez deja más imágenes y avistamientos, convirtiendo algunos enclaves en lugares privilegiados para observar la fauna marina.
Los datos recopilados por la Generalitat Valenciana durante los dos últimos años confirman la presencia recurrente de seis especies de cetáceos en aguas de la región. El delfín mular continúa siendo el más abundante y el que se observa con mayor frecuencia, mientras que el rorcual común ocupa el segundo lugar en número de avistamientos.
También se han registrado ejemplares de cachalote, zifio de Cuvier, delfín común y calderón común, aunque de forma mucho más esporádica. La información procede del Servicio de Vigilancia Marina de la Generalitat, del proyecto científico MysticMed, especializado en el estudio y conservación del rorcual común, así como de observaciones realizadas por administraciones públicas, universidades, Guardia Civil, pescadores y particulares.
Aunque la ausencia de censos periódicos dificulta establecer comparaciones con años anteriores, los registros evidencian que la provincia de Alicante concentra buena parte de los avistamientos documentados en la última década.
Imagen de cetáceos avistados en Alicante
Uno de los mejores lugares para intentar observar estos animales es el cabo de San Antonio, situado entre los municipios de Denia y Jávea. Este espectacular promontorio rocoso, integrado en el Parque Natural del Montgó y declarado reserva marina en su entorno, se eleva más de 150 metros sobre el nivel del mar y constituye uno de los accidentes geográficos más destacados del litoral alicantino.
Su ubicación, en el punto donde confluyen aguas profundas muy próximas a la costa, convierte esta zona en un auténtico corredor natural para numerosas especies marinas durante sus desplazamientos por el Mediterráneo.
Imagen del cabo de San Antonio, Jávea
Precisamente esa combinación de fondos marinos que descienden con rapidez y corrientes ricas en nutrientes favorece la presencia de alimento para los cetáceos. El cabo se encuentra muy cerca del denominado canal de Ibiza, una de las principales rutas migratorias del rorcual común en el Mediterráneo occidental.
Durante la primavera y el verano, estos gigantes del mar atraviesan la zona en busca de áreas de alimentación, mientras que los delfines frecuentan sus aguas durante buena parte del año aprovechando la abundancia de peces.
¿Cómo llegar?
Llegar hasta este enclave resulta relativamente sencillo. Desde Denia puede accederse por carretera hasta las inmediaciones del cabo y continuar a pie por los senderos que conducen al faro de San Antonio o a diferentes miradores naturales situados sobre los acantilados.
Desde Jávea también existen rutas senderistas que permiten alcanzar distintos puntos panorámicos del Parque Natural del Montgó. Aunque el avistamiento nunca está garantizado, las jornadas de mar en calma aumentan considerablemente las posibilidades de detectar el característico soplo de una ballena o el salto de un grupo de delfines.
Los registros de la Generalitat reflejan que el delfín mular es el visitante más habitual de estas aguas, donde puede observarse tanto en pequeños grupos como en concentraciones más numerosas.
Además, los datos muestran que los cetáceos están presentes durante todo el año, aunque entre finales del verano y principios del otoño se aprecia un incremento de las observaciones. En ese periodo incluso se han documentado grupos de entre 50 y 80 delfines en las aguas de Torrevieja, una muestra de la extraordinaria biodiversidad que alberga el litoral valenciano.
A esta labor de seguimiento también se ha sumado recientemente el sector pesquero. Durante 2025, varias embarcaciones dedicadas al transporte de atún rojo aportaron observaciones realizadas en aguas abiertas al este del talud de Castellón, una zona poco estudiada hasta ahora. Estas colaboraciones demuestran el valor que tiene la implicación de los profesionales del mar para ampliar el conocimiento sobre la distribución de los cetáceos y mejorar su conservación en el Mediterráneo.