Fernando de Rosa

Ximo Puig y el rescate postal

Ahora estamos conociendo que las empresas públicas han sido utilizadas por el sanchismo para colocar a su gente y que están bajo graves sospecha de corrupción

Ximo Puig en diciembre de 2021 se convirtió en el mecenas de la empresa pública de Correos, fue un verdadero «rescate postal» con el dinero de todos los valencianos, que supuso una inyección de 31 millones de euros para intentar reflotar una empresa que llevó a la quiebra el que fue jefe de gabinete de Pedro Sánchez Juanma Serrano.

La empresa pública acumulaba, cuando Ximo Puig salió en su auxilio, un pasivo total de 1.400 millones de euros y pérdidas superiores a 1.000 millones. No podemos olvidar que Ábalos, por orden de Pedro Sánchez, le ofreció al íntimo amigo del presidente ser presidente de la empresa pública con un sueldo de 200.000 euros al año, empresa que hasta que asumió Serrano la presidencia tenía 2.400 millones de facturación.

Pero ante la catástrofe financiera, la Generalitat de Ximo Puig adquirió cinco inmuebles de Correos por cerca de 31 millones de euros, incluyendo el histórico edificio de Valencia por 23,9 millones, desviando partidas inicialmente previstas para colegios, instalaciones deportivas y vivienda pública.

La compra del edificio de Correos fue uno de esos momentos en los que uno piensa: «¿De verdad era esto lo que necesitaba la Comunitat Valenciana?». Un desembolso millonario para unos edificios sin uso definido, sin plan, sin urgencia y sin una sola justificación que no sonara a capricho institucional.

Imagen del expresidente de la Generalitat Ximo Puig

Imagen del expresidente de la Generalitat Ximo PuigEuropa Press

Mientras tanto, los problemas reales seguían esperando turno. Y ahora aparece la noticia de Leire, que encaja en el mismo álbum: decisiones tomadas en un ecosistema donde la transparencia era más un eslogan que una práctica.

Quizá algún día sepamos por qué y para qué se compraron los edificios de Correos, por qué se actuó como se actuó y por qué tantas cosas se hicieron sin explicar nada. Hasta entonces, solo queda exigir lo que nunca debería faltar: claridad, responsabilidad, y que Ximo Puig de explicaciones sobre su relación con la «trama de Correos».

La operación ya era polémica en 2021, pero ahora, con la investigación judicial sobre la gestión de Juan Manuel Serrano, expresidente de Correos y exjefe de gabinete de Pedro Sánchez, la cosa adquiere un aroma distinto, ya que mientras la empresa pública acumulaba más de 1.000 millones de euros en pérdidas entre 2018 y 2023, Serrano y Leire Díez, la llamada «fontanera del PSOE», percibieron más de 1,2 millones de euros en retribuciones y bonus durante su etapa en la compañía. No podemos olvidar que durante esa época Ximo Puig quería congraciarse con Pedro Sánchez y que le perdonara su pasado «antisanchista» y su apoyo a Susana Díaz en las famosas primarias socialistas de 2017.

Ahora estamos conociendo que las empresas públicas han sido utilizadas por el sanchismo para colocar a su gente y que están bajo graves sospecha de corrupción. De hecho, la UCO sostiene que el nombramiento de Díez fue «estratégico», «amañado» y con un «perfil a medida», diseñado por ella misma y validado por Serrano y Vicente Fernández, expresidente de SEPI.

La investigación de la Audiencia Nacional ha imputado a Serrano y autorizado el análisis de su móvil para esclarecer su participación en la presunta trama destinada a desestabilizar causas judiciales que afectaban al PSOE, así pues, según investigaciones judiciales, Serrano habría trabajado «estrechamente» con Díez en la contratación estratégica dentro de Correos, con mensajes tan sutiles como: «No te preocupes, que lo tuyo sale». Una frase digna de El Padrino, pero sin la elegancia de Marlon Brando. Y en medio de todo… Ximo Puig como «mecenas» estrella con nuestro dinero.

Mientras todo esto ocurría, la Generalitat del Botànic se convirtió en uno de los principales compradores de inmuebles de Correos. Una coincidencia que, vista ahora, parece sacada de un guion surrealista, pero real. Porque, ¿Para que compró Ximo Puig los edificios de correos?, ¿Porque nunca se dieron las suficientes explicaciones públicas?. Lo único cierto es que, durante su gobierno, el edificio de Valencia se utilizó como balcón VIP para ver las «mascletás» y otros disfrutes para la «casta botánica». Nunca se supo si tuvo otra finalidad.

Ximo Puig debe explicar su papel en el «rescate postal», y debe aclarar si desde el gobierno se le pidió que comprara los edificios de Correos, también si conocía las andanzas de Leire Díez, la «cloaquera socialista». Seguro que habrá una explicación suficientemente transparente que tranquilice a los valencianos, y que justifique que la compra era tan urgente y necesaria para que se utilizaran partidas inicialmente previstas para colegios, instalaciones deportivas y vivienda pública.

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