¿A qué te dedicas Pilar?
La Comunidad Valenciana atraviesa un momento que muchos ciudadanos sentimos como preocupante
La Comunidad Valenciana merece seguridad, no excusas. Fundamentalmente los ciudadanos de esta tierra necesitamos una delegada del Gobierno a tiempo completo que trabaje para que tengamos tranquilidad en nuestros barrios y en nuestros campos. La criminalidad en la ciudad de Valencia, donde ella quiere ser candidata al ayuntamiento, ha aumentado un 35% en delitos de robo con fuerza en domicilios, un 64,5 % en robos en establecimientos, un 150% en la zona de la playa, y besa realidad no es muy buena tarjeta de presentación para unas elecciones.
Pero en el total de la Comunidad Valenciana, la realidad también es muy grave, ya han aumentado los delitos un 4,7%, destacando la gravedad del aumento en Aldaia (79,7%), Petrel (45.9%), Picassent (45.6%), Vinaroz (30.5%), Requena (29.2%), Moncada (28.6%), Benidorm (21.6%), Xirivella (20.9%), Quart de Poblet (20.1%) y Algemesí (19.8%), y esta grave situación también es su responsabilidad.
Seguramente es muy emocionante para Pilar Bernabé que un bar de la ciudad de Valencia haya ideado un bocadillo que le ha llamado «pilarín», pero igualmente estoy convencido que para ese establecimiento es fundamental que se erradique la delincuencia en las calles valencianas y los clientes puedan ir tranquilos a degustar dicho bocadillo, y eso es obligación de Pilar Bernabé.
Imagen de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé
La Comunidad Valenciana atraviesa un momento que muchos ciudadanos sentimos como preocupante. Los datos de criminalidad difundidos por distintos informes del propio Ministerio del Interior y recogidos por numerosos medios, apuntan a un incremento sostenido de delitos, especialmente en áreas urbanas como Valencia, Alicante y Castellón. Robos violentos, ocupaciones ilegales, agresiones y bandas itinerantes forman parte de una realidad que los valencianos perciben cada día con mayor inquietud. Y combatirla es responsabilidad de Pilar Bernabé.
Frente a esta situación, la respuesta del Gobierno de España, y muy especialmente de su delegada en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, ha sido, según amplios sectores sociales, una mezcla de negación, pasividad y propaganda. Una actitud que muchos consideran incompatible con la responsabilidad institucional que exige garantizar la seguridad pública. Una delegada ausente ante una realidad evidente de inseguridad ciudadana.
La Delegación del Gobierno debería ser el dique de contención frente a la delincuencia. Sin embargo, lo que observan numerosos colectivos vecinales, sindicatos policiales y expertos en seguridad es una preocupante dejadez. Mientras los delitos aumentan, la delegada Bernabé insiste en minimizar el problema, atribuirlo a «percepciones» o refugiarse en discursos que poco tienen que ver con la realidad que viven los ciudadanos.
La falta de refuerzos policiales, la ausencia de planes específicos y la incapacidad para coordinar una estrategia eficaz han generado un clima de desprotección. No es una crítica partidista: es la constatación de que la seguridad no puede gestionarse desde el negacionismo, y sobre todo teniendo a una Delegada que trabaja solo a tiempo parcial, estando más preocupada en promocionar su almuerzo «pilarín» que procurar que los ciudadanos podamos ir tranquilos a almorzar.
La delegada del Gobierno a tiempo parcial, está atrapada en su propio relato, ya que parece más preocupada por su candidatura municipal y en ser oposición al Consell, que por controlar las calles. Mientras los delitos crecen, Pilar Bernabé insiste en discursos autocomplacientes que chocan frontalmente con los datos y con la experiencia diaria de miles de valencianos.
Nuestra candidata a todo olvida que la seguridad ciudadana no es un concepto ideológico: es un pilar del Estado de Derecho, incluso para evitar que se corten carreteras o se acampen en plazas públicas. Cada vez que Pilar Bernabé renuncia a ejercer su autoridad, y cada vez que se desentiende de su obligación de proteger a los ciudadanos, lo que se resiente es la confianza de los mismos en las instituciones, y provoca el aumento de los populismos, aquello que, paradójicamente, dice que pretende combatir. En definitiva, Pilar Bernabé es una maquina generadora de conflicto social.
La Comunidad Valenciana exige respeto, firmeza y responsabilidad frente a esta dejadez. La sociedad valenciana, plural, madura y profundamente cívica, reclama algo muy sencillo: que se la tome en serio. Que se reconozca el problema, que se actúe con rigor y que Pilar Bernabé decida de una vez dimitir para dedicarse a ser oposición al Consell o candidata al ayuntamiento de Valencia, lo que prefiera, pero fuera del Palacio del Temple.
La Generalitat Valenciana está cumpliendo con sus competencias, reforzando la coordinación policial y apostando por políticas de convivencia. Pero sin un Gobierno de España comprometido, sin una Delegación del Gobierno que asuma su papel, la Comunidad Valenciana seguirá luchando con un brazo atado a la espalda.
Los ciudadanos exigimos a la Delegada responsabilidad institucional, porque la seguridad no admite excusas. No admite discursos vacíos. No admite Delegadas ausentes. La Comunidad Valenciana necesita que quién ocupe la Delegación del Gobierno se tome como prioridad la seguridad ciudadana y que proteja, no que relativice; que actúe, no que se esconda; que escuche, no que desprecie las preocupaciones legítimas de los ciudadanos.
Porque la seguridad no es un lujo, es un derecho. Y cuando la responsable de la seguridad ciudadana falla en garantizarlo, falla en lo esencial. Por eso, estoy convencido que Pilar Bernabé estará más tranquila degustando su bocadillo «pilarín» fuera del Palacio del Temple.