Fundado en 1910
Análisis económicoJosé Ramón Riera

El Gobierno engorda la cúpula de altos cargos un 23,8 %

Crear un comisionado para la «recuperación de humedales» o para desarrollar PERTE de economía social demuestra la estulticia generalizada de nuestros gobernantes

En plena canícula del mes de agosto, el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública ha publicado un informe sobre el cumplimiento, por parte de los altos cargos, de las obligaciones de declaración relacionadas con posibles conflictos de intereses en el ejercicio de sus funciones.

La Oficina de Conflictos de Intereses tiene que remitir al Gobierno, cada seis meses, un informe sobre el cumplimiento de estas obligaciones por parte de todos los altos cargos para que, posteriormente, sea enviado al Congreso de los Diputados.

Como la ley es de marzo de 2015, les mostraré el último informe remitido por el Gobierno de Mariano Rajoy, correspondiente a diciembre de 2017, pues el del primer semestre de 2018 ya lo envió el Gobierno actual, y lo compararé con el último, publicado este mes.

Lo que voy a mostrarles son las categorías sometidas a estas obligaciones de declaración, es decir, los altos cargos que pagamos con nuestros impuestos hasta el rango de director general, porque a los subdirectores generales ya no se los suele considerar «altos cargos», aunque muchos de ellos forman parte de la estructura clave para el funcionamiento de la Administración General del Estado y son responsables directos de muchas de las cosas que ocurren en este Gobierno.

Presidente del Gobierno solo hay uno y todos sabemos quién es el One. De eso no cabe ninguna duda y aquí no se mueve nada ni nadie sin que el One lo autorice. Pues bien, desde que llegó al poder, el One ha colocado a 160 altos cargos más que pagamos con nuestros impuestos. Eso, por supuesto, sin contar asesores, primos, amigos, hermanos, esposas y demás familiares de los altos cargos que también han sido contratados, para que todo quede en familia.

Vean la lista que he preparado, porque no tiene desperdicio:

El One, como necesita dar de comer a sus amigos, no tiene suficiente con un vicepresidente, sino que necesita tres, que además son ministros. De esta forma, entre vicepresidentes y ministros hemos pasado de 13 a 22, lo que supone un incremento del 69,2 %. Muchos de ellos, para no hacer nada. Y, si no, que se lo pregunten a la ministra de Vivienda, que está todo el día mano sobre mano.

Entre secretarios de Estado, subsecretarios, secretarios generales y secretarios generales técnicos –qué importante es tener varias categorías para hacer casi lo mismo– sumaban 82 altos cargos con Rajoy. Hoy, para hacer lo mismo, o menos, porque no tienen presupuestos que controlar, suman 120. Esto significa que estamos pagando un 46,3 % más de colocados por el One. Eso sí, muy bien pagados.

La siguiente categoría es la de directores de gabinete. Aquí hemos pasado de 18 a 36 porque es muy importante, para ser importante, tener un director de gabinete. Hemos duplicado la importancia de algunos de los altos cargos. Eso sí, con el One y sus 22 «pelotas», tenemos que pagar a 36 directores de gabinete.

En el apartado de delegados especiales, como, por ejemplo, los que se nombran en los consorcios de las zonas francas, solo crecemos un 16,7 %. Sin embargo, en directores generales hemos pasado de 149 a 194. Tenemos, por tanto, 45 directores generales más para hacer lo mismo, es decir, un incremento del 30,2 %.

Entre directores de organismos o agencias, presidentes de organismos o empresas públicas y consejeros de organismos hemos pasado de 208 a 243. Es decir, 35 bocas agradecidas más, que suponen un incremento de casi el 17 %.

En cambio, hemos reducido el número de embajadores, porque no debe de ser necesario mantener relaciones, ni siquiera buenas, con siete países más. Pasamos de 130 embajadores a 123, un 5,4 % menos.

En el resto casi todo sigue igual, con la excepción de los comisionados, que constituyen una de las tomaduras de pelo más espectaculares que existen en estos momentos y que, además, pasan totalmente desapercibidos. Estos comisionados no son organismos, sino nombramientos con rango de subsecretario y con todo un equipo de personal a su cargo, de los que nadie sabe qué hacen ni a qué se dedican.

Miren algunos ejemplos de los comisionados que existen actualmente:

  1. Comisionado para la Economía Social, creado en 2023 para desarrollar un PERTE de Economía Social y dependiente de Yolanda Díaz.
  2. Comisionado para la Economía Circular, creado en 2023 en el Ministerio para la Transición Ecológica para desarrollar un PERTE de Economía Circular.
  3. Comisionado de Salud de Vanguardia, ojo, dependiente no de Sanidad, sino de Ciencia, Innovación y Universidades, creado en 2023 para desarrollar un PERTE de Salud.
  4. Comisionado para la Salud Mental, este sí en Sanidad, creado en 2023 para elaborar un Pacto de Estado por la Salud Mental.
  5. Comisionado para la celebración de los 50 años de España en libertad, creado en 2025 y dependiente del Ministerio de Política Territorial para celebrar el aquelarre antifranquista que ha resultado ser un auténtico fiasco.
  6. Comisionado para el Ciclo del Agua y la Restauración de Ecosistemas, creado en 2025 en el Ministerio para la Transición Ecológica para la «recuperación de humedales».
  7. Comisionado para la Reindustrialización, creado en julio de 2025 en el Ministerio de Industria y Turismo. Ojo al parche: creado para «reestructurar la Secretaría de Estado de Industria». Lo nunca visto: creamos un comisionado para organizar la reestructuración de una Secretaría de Estado.
  8. Comisionado para la Competitividad Industrial y de la Pyme, creado también en julio de 2025 en el Ministerio de Industria y Turismo para «reestructurar la Secretaría de Estado».
  9. Los otros dos comisionados son el encargado de la reconstrucción de La Palma tras la erupción volcánica, que ya sabemos que no hace nada o casi nada, y el de la dana, que todavía existe, aunque me imagino que aquí hacen lo mismo que con el volcán de La Palma: nada o casi nada.

Sencillamente, esto es una tomadura de pelo generalizada a todos los españoles. Alguien me dirá que estos gastos son el chocolate del loro frente a los 765.000 millones que nos gastamos el año pasado, pero son la demostración palpable de la ineficiencia del gasto público.

Crear un comisionado para reestructurar una Secretaría de Estado, para la «recuperación de humedales» o para desarrollar PERTE de economía social o economía circular demuestra la estulticia generalizada de nuestros gobernantes.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas