Desde la retaguardiaMiquel Segura

Ojo al dato: Joan Monjo se está desmarcando progresivamente de sus todavía socios del PP

El hecho no es baladí y estaría señalando una tendencia que no parece exclusiva de Santa Margalida, sino que podría extenderse a otros pueblos de la comarca

Politólogos de la Part Forana -hay pocos y están muy cotizados- señalan un progresivo alejamiento del PP por parte de «Convergència per a Santa Margalida, Can Picafort i son Serra». Joan Monjo, líder de la formación independiente, firmó en 2003 un pacto de gobierno con los populares tras una negociación previa con el PSIB, que Catalina Cladera, con manifiesta torpeza, arruinó por completo. El acuerdo otorgaba la alcaldía a Monjo durante los dos primeros años de legislatura, tras los cuales la vara de mando pasaría -pasó- a Martí Torres, quien lo compagina con un escaño senatorial. Pero, tal como he señalado, en los últimos tiempos es notorio un alejamiento del astuto líder convergente respecto a sus socios de gobierno, de quien discrepa tanto a nivel municipal como insular y -atención- autonómico.

El hecho no es baladí y estaría señalando una tendencia que no parece exclusiva de Santa Margalida, sino que podría extenderse a otros pueblos de la comarca. Un ejemplo palmario fue que, hace hay algún tiempo, Joan Monjo votó en contra de los presupuestos municipales presentados por el equipo de Torres. Hace escasos días el ex alcalde y hoy primer teniente de ídem concedió unas declaraciones a Radio Balear en las que, sin tapujos, marcó claramente las diferencias con el PP. Lo hizo a propósito de la abstención de «Convergència» en la votación de una moción presentada por el PSOE en la que se expresaba el rechazo de este partido a las macro granjas que una empresa avícola está queriendo instalar en diversos puntos de Mallorca, primero en Sineu y ahora en Manacor. Vino en ocurrir que el PP -coaligado todavía con los convergentes, no lo olvidemos- votó a favor de esa moción. Monjo, cada día más un verso suelto en el consistorio, se abstuvo.

La razón aludida por en teniente de alcalde fue que este es un asunto por completo ajeno a la villa y que se trataba de un posicionamiento político de los socialistas, secundado por el partido del Govern. Alegó que en la misma semana -finales de julio- en la que la citada moción se debatió en sesión plenaria, se produjo un episodio de «contaminación muy grave» en la desembocadura del torrente de Son Bauló, que ocasionó la muerte de un gran número de peces. «Al PP y al PSOE les preocupa la teórica contaminación de unas futuras granjas pero cuando en nuestra casa hemos tenido un incidente medioambiental de ese tenor no han dicho ni pío». La moción, según Monjo, era de clara intencionalidad política e ideológica. «Nosotros no jugamos a eso -me comentó el propio edil- sino a llevar a cabo actuaciones prácticas que redunden en beneficio de nuestros ciudadanos».

Pero el desmarque de Monjo fue un poco más allá, tanto en sus declaraciones radiofónicas como en la conversación que mantuvo con este cronista pecador. Asegura que ha instado reiteradamente al Consell para que arregle la carretera que une Llubí con Santa Margalida «y no nos hacen ni puñetero caso». Al mismo tiempo dice que ha solicitado insistentemente un cambio en el mapa sanitario que permita la construcción de un PAC en Can Picafort, con idénticos resultados. «No sé a qué viene el interés del PP en el asunto de las granjas que, lo repito, no nos afecta, cuando los temas que sí interesan a nuestro pueblo parece que no les importan en absoluto».

El desmarque del veterano político centrista respecto a sus todavía socios populares, lo repito, es un síntoma importante. Estamos en tiempos pre electorales y cualquier movimiento, en uno u otro sentido, debe ser interpretado en esa clave. No olvidemos, en última instancia, el peso que puede tener

Joan Monjo en Coalició Per Mallorca, caso de que esta alternativa tenga algo que decir -o hacer- tras las elecciones municipales y autonómicas del año que viene.

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