Fernando de Rosa

El Consell pone 23,5 millones sobre la mesa mientras Sánchez viaja en helicóptero

Los afectados no necesitan sobrevuelos, necesitan ayudas económicas inmediatas

Hay dos formas de estar en una emergencia. La de quien se remanga y la de quien la sobrevuela. El Consell ha aprobado 23,5 millones en ayudas directas, sin burocracia y con solicitud única para los afectados por la DANA Adam. Dinero que ya está, y tanto el presidente de la Generalitat Pérez Llorca, como el presidente de la Diputación de Valencia Vicent Mompó han estado desde el primer momento sobre el terreno, con alcaldes, vecinos, máquinas y técnicos.

La otra forma es la del Gobierno de España. Pedro Sánchez, que sigue sin estar a la altura, llegando en avión, sobrevolando en helicóptero, haciéndose la foto y sin pisar el barro ni hablar con un solo afectado. Y su delegada en Valencia, ahora candidata al Congreso, Pilar Bernabé, le ha acompañado para la foto, aunque el sábado, en plena emergencia, prefirió irse a un acto electoral del PSOE a bailar y aplaudir a su presidente enamorado.

Dos modelos. Gestión contra propaganda. Barro contra helicóptero. 23,5 millones que llegan, no que se anuncian. El Consell no anuncia paga 6.000 euros de ayuda de urgente necesidad para reponer enseres si es residencia habitual, 3.000 euros si es segunda residencia, 800 euros al mes durante 12 meses para realojarse si has perdido tu vivienda habitual. Son 9.800 euros para que ninguna familia se quede en la calle. Hasta 200.000 euros por ayuntamiento para gastos urgentes.

Estas cantidades ya se pueden solicitar online en la sede de GVA y presencial en Ayuntamientos y PROP. Además, se incluye asistencia jurídica, notarial y registral gratuita para que las aseguradoras cumplan con sus obligaciones. Pero en los próximos días, ya se ha anunciado un segundo paquete: vehículos, sector primario, comercio, hostelería y refugios de animales. La fotografía es clara: «El Consell en el barro, Sánchez en el helicóptero».

Mientras la Generalitat Valenciana y la Diputación de Valencia están desde el minuto uno en los municipios, reuniéndose con alcaldes, visitando puntos de atención a rescatados y comprobando daños in situ, el presidente del Gobierno ha vuelto a hacer lo que siempre hace cuando hay una desgracia en Valencia: turismo de catástrofe.

Sánchez sigue sin estar a la altura. Viene en Falcon, se sube al helicóptero, sobrevuela la zona afectada, aterriza lejos del barro, se hace la foto con autoridades y se va. Ni un abrazo a una familia que ha perdido su casa, ni una conversación con un agricultor que ha visto como el agua se lleva un año de trabajo. De nuevo no se relaciona con los afectados, no pisa la calle anegada, no entra en una casa con medio metro de lodo. Gobierna desde la ventanilla del helicóptero. Y de nuevo «si quieren ayuda que la pidan».

Es el sanchismo en estado puro: la política vista desde arriba, sin mancharse los zapatos. Como hizo con la DANA anterior. Llegar, sobrevolar, prometer y marcharse. Y luego, si te he visto no me acuerdo. Los valencianos no necesitamos un presidente que mire nuestra desgracia desde el cielo, nos merecemos un Gobierno que pise el suelo.

Pero si Sánchez ha sobrevolado, su delegada, ahora candidata al Congreso, el sábado estaba de campaña. Pilar Bernabé, que debería haber estado coordinando los medios del Estado, exigiendo a la Confederación Hidrográfica del Júcar que limpie cauces y barrancos, y pidiendo a Madrid el despliegue de medios, decidió que el sábado lo urgente era un acto electoral del PSOE.

Pero lo más grave es que la candidata Bernabé ha vuelto a fallar a los valencianos. Prefirió acudir el sábado al acto electoral socialista en Madrid, para aplaudir el beso de Pedro y Begoña, a estar en el Cecopi donde se coordinaba el envío del Es-Alert tras el aviso de Aemet. Es la misma Bernabé que en todos estos años como delegada no ha exigido ni una sola obra hidráulica para la Comunitat.

La que ha permitido que los barrancos sigan sin limpiar. Y ahora, cuando se anunciaba una peligrosa Dana, se va de mitin a aplaudir y bailar. Una vez más no ha acudido al Cecopi como hizo en la terrible riada de octubre de 2024. Habrá que recordárselo cuando acuda a pedir el voto en Oliva, Paiporta o Bellreguard.

Por eso los valencianos debemos exigir un Plan conjunto de infraestructuras hídricas para toda la Comunitat. Las DANAS no entienden de zonas. Exigimos limpieza inmediata de cauces y barrancos, competencia de su Gobierno, que lleva años abandonada. Pero, sobre todo, exigimos que Sánchez baje del helicóptero, deje el avión y pise el barro, que apruebe inmediatamente un Real Decreto de ayudas y lo lleve a la Diputación Permanente del Congreso, porque aquí sí que estamos ante un caso de urgente necesidad como exige nuestra legislación, y no en otras iniciativas que Sánchez quiere aprobar por electoralismo.

Los afectados no necesitan sobrevuelos, necesitan ayudas económicas inmediatas. El Gobierno ha dicho sí a declarar la zona como catastrófica. Es lo mínimo. Ahora exigimos que cumpla y las ayudas no tarden como por desgracia saben los miles de afectados por la riada de octubre de 2024. Por eso exigimos a Sánchez que baje del helicóptero y no vuelva a decir «si quieren ayuda que la pidan».

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