La alcaldesa de Valencia, María José Catalá
Catalá se centra en alcanzar la mayoría absoluta en Valencia pese a los cantos de sirena hacia la Generalitat
La munícipe centra su labor en los barrios ante una segunda mitad de legislatura completamente incierta a nivel político
María José Catalá ha negado dos veces en la misma semana que ella se postule a suceder una hipotética, y por ahora completamente descartada, salida de Carlos Mazón de la Generalitat Valenciana. Un cambio drástico sin adelanto electoral haría mirar hacia los otros 39 diputados que tiene el PP en las Cortes Valenciana (40 con Mazón). Ahí sobresale como figura destacada la alcaldesa de Valencia, pero tanto ella, como todo su equipo, inciden en el que único objetivo es «seguir siendo» primera edil de la capital de la Comunidad Valenciana. Es más, perder la baza de la principal figura popular en la ciudad haría peligrar el objetivo de alcanzar los 17 concejales, que es la mayoría absoluta para controlar el Consistorio.
La alcaldesa sabe de su poder tanto personal como por imagen, sólo hay que leer entre líneas sus declaraciones para saber que ella quiere fortalecer el poder en Valencia. Partimos de la base que hace 2 años el PP mejoró en la ciudad pasando de 8 concejales a los 13 que tiene ahora el grupo municipal. Aún quedan cuatro regidores para asegurarse no tener que unirse en gobierno de coalición o mandar en minoría.
Por ahora no hay más encuestas publicadas que una interna de Compromís que, obviamente, sube a los catalanistas y aleja del poder a la derecha, y otra de 'El Periódico de Aquí' que sitúa ya a los populares en el 40% de intención de voto. La calle tampoco serviría de termómetro ya que el fango de la dana ha disparado la crispación política en Valencia y proximidades. Así que casi a ciegas, electoralmente hablando, a Catalá le toca hacer realidad su Valencia del futuro frente a los cantos de sirena que semana sí, semana también, llegan para embarcarse hacia la Generalitat Valenciana.
Llega Pilar Bernabé
Seguramente la líder popular tenga ante sí la oportunidad de oro para acercarse a la mayoría absoluta. El grupo popular es el único que no ha tenido, por ahora, que sufrir ningún cambio. Es más, de las cabezas de lista de mayo de 2023, Catalá es la única que sigue liderando su formación. Joan Ribó abandonó el hemiciclo y ahora en Compromís manda una desconocida Papi Robles; en el PSOE se fue Sandra Gómez a Bruselas, ahora el portavoz es Borja Sanjuan, pero en breves la cabeza visible, a nivel mediático que no en el hemiciclo, será Pilar Bernabé, y en Vox se ha vivido la ida y venida de Juan Manuel Badenas, que pasó de ser vicelalcalde, a estar en el grupo de los no adscritos y ahora es un concejal raso de la formación liderada por Santiago Abascal.
En otro escenario, Catalá navegaría hacia la mayoría absoluta sin aparente complicación. El poder da visibilidad, justo lo que no tiene ningún otro oponente municipal, porque en el caso de que finalmente el PSOE se decante por Pilar Bernabé como candidata al Ayuntamiento de Valencia (hay voces internas que apuntan mayor opciones de victoria si fuera para la Generalitat Valenciana), aparentemente es una figura puesta en la picota reiteradamente por la dana. Así que entre que la oposición actual es de segundo y tercer nivel y que lo que está por llegar es una incógnita, la solución es fácil: vivir el presente.
Es por ello que la alcaldesa busca el contacto directo con los ciudadanos, es por ello que en su equipo, tanto cercano como de concejales, buscan que ella sea la imagen visible de la actividad consistorial en Valencia, que todo pase por ella, porque sólo así el PP podría acercarse a la mayoría absoluta tan necesaria para gobernar sin sobresaltos la tercera ciudad de España. Fuentes próximas a la alcaldesa consultadas por El Debate confirman que el objetivo de la munícipe es centrarse «en los barrios» de cara a acercarse y alcanzar la mayoría absoluta como cabeza de cartel en las elecciones municipales de 2027.
Catalá ha negado dos veces en una semana que vaya a ser sucesora de Mazón. San Pedro negó tres veces a Jesús. O a la tercera de Catalá va la vencida o el PP habrá aprendido a no quemar su bala más valiosa en el momento político más delicado tanto para la Comunidad Valenciana como para el propio partido.