Entrenamiento de militares españoles a tiradores de precisión iraquíes
Fuerzas Armadas La misión española en Irak, clave en la lucha contra el terrorismo y la estabilidad de una zona de alto riesgo
El despliegue español responde a un mandato centrado en el apoyo, asesoramiento y formación de las fuerzas de seguridad iraquíes
La presencia de España en Irak se ha consolidado en los últimos años como una de las contribuciones más relevantes de las Fuerzas Armadas españolas en el exterior, tanto por su impacto operativo como por su valor estratégico y político dentro de la coalición internacional contra el terrorismo. Enmarcada en la operación Inherent Resolve y desarrollada en estrecha coordinación con aliados de la OTAN y socios internacionales, la misión española tiene como objetivo principal contribuir a la estabilidad del país, reforzar sus capacidades de seguridad y evitar el resurgimiento de organizaciones terroristas como Daesh. El general Pedro Miguel Sebastián de Erice Llano, que goza de gran respeto en las Fuerzas Armadas, se encuentra al frente del contingente español en Irak y es el jefe de Estado Mayor de la NATO Mission Irak (NMI por sus siglas en inglés). Hay que recordar que, a principios de noviembre el personal del contingente español desplegado en Irak recibió la Medalla de la OTAN al servicio por la paz y la seguridad, durante una ceremonia celebrada en la Base ‘Union II’ de Bagdad.
El general de brigada José De Meer Madrid cede el testigo al general de brigada Pedro Miguel Sebastián De Erice Llano en julio de 2025
Desde el Ministerio de Defensa se subraya que la misión en Irak responde a un mandato claro y limitado, centrado en el apoyo, asesoramiento y formación de las fuerzas de seguridad iraquíes. No se trata de una operación de combate, sino de una contribución orientada a fortalecer las instituciones locales para que el propio Estado iraquí sea capaz de garantizar su seguridad y la de su población. En este sentido, Defensa destaca que la actuación española se basa en el principio de «ayudar a que otros puedan defenderse por sí mismos», una idea que guía buena parte del compromiso internacional de España en escenarios complejos. No hay que olvidar que en la actualidad hay 4.000 militares españoles desplegados en 15 países.
Formación y asesoramiento como eje central
El principal valor añadido de la misión española en Irak reside en su labor de adiestramiento y asesoramiento. Militares españoles, integrados en equipos multinacionales, participan en la formación de las Fuerzas Armadas y de seguridad iraquíes, especialmente en áreas como la instrucción básica, la planificación operativa, la logística, la protección de fuerzas y el respeto al Derecho Internacional Humanitario.
Esta labor es esencial para consolidar los avances logrados tras la derrota territorial de Daesh. Aunque la amenaza yihadista ha sido contenida, los aliados coinciden en que sigue existiendo un riesgo de reagrupación si no se mantienen capacidades locales sólidas. En este contexto, la contribución española es valorada por su carácter técnico, su profesionalidad y su enfoque a largo plazo, orientado a la estabilidad y no a soluciones inmediatas.
La experiencia acumulada por las Fuerzas Armadas españolas en misiones internacionales resulta clave en este ámbito. Irak se beneficia de conocimientos adquiridos por España en otros escenarios como Afganistán, el Sahel o los Balcanes, donde la formación de fuerzas locales ha sido un elemento central de las operaciones internacionales.
Compromiso con los aliados
La misión en Irak tiene también una dimensión estratégica para España en el marco de sus compromisos internacionales. La participación activa en la coalición contra Daesh refuerza la posición española como aliado comprometido, tanto en el seno de la OTAN como en sus relaciones bilaterales con Estados Unidos y otros socios europeos.
La persistencia de focos de inestabilidad en Oriente Próximo tiene un impacto directo en la seguridad europea, ya sea a través del terrorismo internacional, de los flujos migratorios descontrolados o de la desestabilización de regiones vecinas. En este sentido, la presencia española en Irak se concibe como una «inversión» en seguridad preventiva, orientada a evitar amenazas antes de que alcancen territorio europeo.
Además, la misión contribuye a reforzar la interoperabilidad de las Fuerzas Armadas españolas con las de otros países aliados. El trabajo conjunto en un entorno multinacional permite mejorar procedimientos, compartir experiencias y aumentar la capacidad de respuesta ante crisis futuras.
Reconocimiento al esfuerzo
El Ministerio de Defensa pone especial énfasis en el reconocimiento al trabajo y la profesionalidad de los militares desplegados en Irak. La misión se desarrolla en un entorno exigente, con riesgos persistentes y en un contexto político y social complejo. A pesar de ello, las Fuerzas Armadas españolas han mantenido un alto nivel de cumplimiento de sus cometidos, lo que ha sido destacado de forma reiterada por mandos de la coalición internacional.
Desde Defensa se subraya que la presencia española se caracteriza por un trato respetuoso con la población local y por una relación de confianza con las fuerzas iraquíes. Este enfoque, basado en la cooperación y el respeto mutuo, ha permitido que España sea percibida como un socio cercano y fiable, capaz de aportar estabilidad sin interferir en la soberanía del país. El componente humano de la misión es otro de los aspectos que se ponen en valor.
La continuidad de la misión se evalúa de forma periódica, teniendo en cuenta la evolución de la situación sobre el terreno y las necesidades de las autoridades iraquíes. El objetivo final es que Irak alcance un nivel de seguridad y estabilidad que permita reducir progresivamente la presencia internacional.
Relevo
A finales del pasado mes de noviembre tuvo lugar el relevo de la Unidad de ‘Force Protection’ y el Elemento de Apoyo Nacional de la Operación Apoyo a Irak en Bagdad. Por un lado, el teniente coronel Javier Veiga Gasalla, jefe de la Unidad de Force Protection (UFP) A/I XXII, cedió el mando al teniente coronel Juan Álvaro Rodríguez Rodríguez, que lidera la UFP A/I XXIII. Por su parte, el comandante Carlos Estebaranz Navarro tomó el relevo del capitán David Mora Castilla del Elemento de Apoyo Nacional (NSE) del contingente español.
Relevo de la Unidad de ‘Force Protection’ y el Elemento de Apoyo Nacional de la Operación Apoyo a Irak en Bagdad
En cualquier caso, la actividad se mantiene incesante. Por ejemplo, el Grupo de Operaciones Especiales (SOTG) XXIII en Irak, al mando del teniente coronel de Infantería de Marina Ricardo Noval Martín, continúa colaborando e impartiendo formación especializada a los agentes del Servicio Contraterrorista (CTS) iraquí, en el marco de la Coalición Internacional contra el Daesh.
Durante las últimas semanas, el personal del SOTG XXIII mantuvo el apoyo a las operaciones del CTS de búsqueda y captura de miembros del Daesh, al mismo tiempo que ha impartido cursos de adiestramiento de perros de trabajo para tareas de seguridad, detección de explosivos y apoyo operativo con el objetivo de mejorar las capacidades del CTS.
Adiestramiento K9 CTS en Irak
Simultáneamente, el grupo de operaciones especiales español ha finalizado recientemente el último programa de instrucción en sistemas aéreos no tripulados, una formación que permite al CTS mejorar las capacidades de reconocimiento, vigilancia y protección de la fuerza con nuevos pilotos y operadores, así como fortalecer su autonomía operativa. Asimismo, mantiene la formación de los equipos cinológicos K9 iraquíes, que se instauraron en el CTS gracias al apoyo español
En estos días, las actividades formativas han coincidido con la celebración del «Día de la Victoria sobre el Daesh», que —cada 10 de diciembre— conmemora la derrota de este grupo yihadista en el país iraquí.
«Train the Trainers»
También a mediados de noviembre unidades españolas desplegadas en Irak desempeñaron un papel clave en la fase práctica del curso «Train the Trainers» de tiradores de precisión, con su participación directa en la instrucción y las sesiones de tiro con fuego real para militares del ejército iraquí.
Entrenamiento en Irak de tiradores de precisión iraquíes
El curso se extendió durante cuatro semanas, y su objetivo ha sido formar a los futuros instructores en el empleo y la enseñanza de técnicas de tirador de precisión, una capacidad esencial para garantizar la eficiencia de las unidades militares en la lucha contra cualquier amenaza, incluida la terrorista, contra la población.