Un Eurofighter en vuelo del Ala 11
Fuerzas Armadas Escudo aéreo escalonado ante Marruecos con el despliegue de Eurofighter y misiles Mistral en Ceuta
El Grupo de Artillería Antiaérea II/30 ha desarrollado un ejercicio conjunto con el Ejército del Aire y del Espacio en el marco del Doramas, una actividad clave para reforzar la defensa aérea de Ceuta. La instrucción se realizó el 22 de abril bajo el liderazgo del Regimiento de Artillería Antiaérea nº 94 y reunió a todas las unidades de Artillería Antiaérea del Mando de Canarias del Ejército de Tierra.
Durante el ejercicio, dos cazas Eurofighter Typhoon (denominación militar C-16) del Ala 11, con base en Morón de la Frontera, operaron como amenazas aéreas simuladas. Su participación permite poner a prueba en tiempo real la capacidad de detección, seguimiento e interceptación de los sistemas desplegados en tierra. De esta forma, se configura un escudo aéreo de carácter disuasorio frente a cualquier amenaza procedente del entorno regional, incluido Marruecos. Este sistema no responde a una lógica ofensiva, sino a la necesidad de garantizar la soberanía del espacio aéreo español en una plaza especialmente sensible por su ubicación geográfica. La presencia de cazas Eurofighter Typhoon aporta una capa de superioridad aérea capaz de detectar, identificar e interceptar aeronaves a gran distancia, mientras las unidades en tierra permanecen listas para actuar en coordinación.
Un Eurofighter Thypoon del Ejército del Aire y del Espacio sobrevuela Ceuta
El adiestramiento se centra en la integración de diferentes capacidades antiaéreas. Las unidades emplean el centro director de fuegos del sistema COAAAS-M, las secciones Skydor con cañones 35/90 y los puestos de tiro de misiles Mistral, configurando un entramado de defensa escalonado. Este despliegue permite ensayar desde la vigilancia del espacio aéreo hasta la respuesta coordinada frente a amenazas aéreas de distinta naturaleza.
A nivel táctico, el escudo se estructura en varios niveles complementarios. Los sensores y radares integrados en el sistema COAAAS-M permiten vigilar el espacio aéreo y generar una imagen operativa común. A partir de ahí, las piezas de artillería Skydor con cañones 35/90 cubren amenazas a media y baja cota, mientras que los equipos de misiles Mistral proporcionan una defensa de punto frente a objetivos que logran penetrar las capas anteriores. Esta arquitectura escalonada incrementa la probabilidad de neutralizar cualquier incursión y obliga a un potencial adversario a asumir un coste elevado en caso de intentar vulnerar el espacio aéreo.
La actividad también pone el foco en el despliegue en asentamientos diversos y en la coordinación entre unidades de distintos ejércitos, un aspecto esencial para la defensa conjunta. La interoperabilidad entre el Ejército de Tierra y el Ejército del Aire y del Espacio se traduce en una mejora de los procedimientos de mando y control y en una mayor eficacia en la respuesta ante incidentes reales.
El ejercicio DORAMAS permite alcanzar los objetivos de instrucción relacionados con el control del espacio aéreo, la integración en el sistema de defensa aérea nacional y el combate contra amenazas aéreas. Este tipo de adiestramiento refuerza de forma directa la seguridad de Ceuta, una plaza estratégica cuya protección exige capacidades antiaéreas plenamente operativas y coordinadas.
El rearme de Marruecos
Como viene informando El Debate, Marruecos mantiene en los últimos años una política sostenida de modernización de sus Fuerzas Armadas, con especial énfasis en el componente aéreo y de defensa antiaérea. La Real Fuerza Aérea marroquí incorpora cazas avanzados como el F-16 Fighting Falcon en versiones modernizadas (F-16V), mejora sus capacidades de mando y control y refuerza su vigilancia del espacio aéreo. Este proceso se acompaña de la adquisición de nuevos sistemas de defensa aérea de medio y largo alcance, así como de radares más sofisticados, lo que le permite ampliar su capacidad de detección y respuesta ante amenazas en su entorno inmediato, incluido el área del Estrecho.
Se trata, en definitiva, de una estrategia diseñada para el fortalecimiento militar en el norte de África, marcada por la rivalidad con Argelia y por la intención de Rabat de consolidar su posición estratégica. Además del ámbito aéreo, Marruecos invierte de forma acelerada en capacidades terrestres y navales, por lo que España mantiene un alto nivel de preparación y refuerza ejercicios conjuntos y sistemas de defensa que garanticen la seguridad de enclaves tan sensibles como Ceuta y Melilla.