Un grupo de AV-8B Harrier II vuela cerca de la costa de Carolina del Norte
Fuerzas Armadas | US Navy El legendario Harrier, el avión que revolucionó los despegues verticales, encara su final y da paso al F-35B
El histórico AV-8B Harrier II del United States Marine Corps se aproxima al final de su vida operativa después de más de cuatro décadas siendo una de las aeronaves más características de la aviación militar estadounidense. El Cuerpo de Marines difundió unas imágenes de un Harrier del Grupo de Aeronaves de Marines 14, integrado en la 2ª Ala de Aeronaves de Marines, volando frente a la costa de Carolina del Norte, en lo que representa simbólicamente el «atardecer» de este avión de despegue y aterrizaje vertical.
Perfil del AV-8B Harrier II del United States Marine Corps
El mensaje publicado por los Marines subraya que la retirada progresiva del AV-8B marca también el inicio de una nueva etapa para la aviación embarcada y expedicionaria estadounidense, ya que la 2ª Marine Aircraft Wing completará su transición hacia los cazas de quinta generación F-35B y F-35C Lightning II.
Cazas AV-8B Harrier II del Cuerpo de Marines de Estados Unidos
El AV-8B Harrier II ha sido durante décadas una de las plataformas más versátiles del arsenal estadounidense. Diseñado para operar desde bases avanzadas, pistas improvisadas y buques anfibios, el aparato destacó por su capacidad de despegue corto y aterrizaje vertical (STOVL), una característica que le permitió actuar muy cerca de las fuerzas desplegadas en combate.
Desarrollado a partir del británico Harrier y modernizado posteriormente junto a la industria estadounidense, el avión entró en servicio en los Marines en los años ochenta y participó en numerosos conflictos y operaciones internacionales. Entre ellas destacan las campañas en Irak y Afganistán, así como misiones de apoyo aéreo cercano, reconocimiento y ataque de precisión.
Flexibilidad táctica
La aeronave ha sido una pieza fundamental de la doctrina expedicionaria del Cuerpo de Marines, especialmente en operaciones lanzadas desde buques anfibios de las clases Wasp y America. Su capacidad para operar sin necesidad de grandes portaaviones permitió a Estados Unidos mantener una importante flexibilidad táctica en escenarios alejados de bases permanentes.
Sin embargo, el envejecimiento de la flota y la llegada de nuevas amenazas han acelerado su sustitución por el F-35B Lightning II, la versión de despegue corto y aterrizaje vertical del programa Joint Strike Fighter. Este nuevo aparato incorpora capacidades furtivas, sensores avanzados y una elevada integración digital que multiplican su capacidad de supervivencia y combate frente a sistemas antiaéreos modernos.
La transición hacia el F-35B supone un cambio profundo para la aviación del Cuerpo de Marines. Aunque el Harrier destacó por su robustez y flexibilidad operativa, el nuevo caza ofrece capacidades de combate en red y superioridad tecnológica muy superiores. Además, el F-35C permitirá reforzar la integración con los grupos de combate de portaaviones de la United States Navy.
Un caza de combate Harrier a punto de despegar de la cubierta del portaaeronaves LHD Juan Carlos I
La retirada del AV-8B también tiene un importante componente simbólico dentro de la aviación militar occidental. El Harrier fue durante décadas uno de los aviones más reconocibles del mundo gracias a su peculiar capacidad de mantenerse estático en el aire y operar desde espacios reducidos, algo que revolucionó las operaciones aeronavales durante la Guerra Fría.
España también mantiene una estrecha relación con este modelo. La Armada Española continúa operando la versión EAV-8B+ Harrier II desde el portaeronaves LHD Juan Carlos I, siendo actualmente uno de los pocos países que todavía emplean esta aeronave. Su futura sustitución es uno de los grandes retos de la aviación naval española para las próximas décadas.